Solución. El MOP está evaluando las condiciones de esta importante arteria para entregarle un informe al ministro de la cartera la próxima semana.
Peligro latente por el mal estado de carretera Chiriquí-Bocas del Toro
Los conductores denuncian su mal estado y advierten que podría darse un caso como el de Quebrada Ancha. Algunos han perdido el control tratando de esquivar las profundas grietas y baches que abundan en varios tramos.
Números que marcan a la carretera
- 92 kilómetros de longitud tiene la carretera desde Gualaca hasta Chiriquí Grande.
- 68 kilómetros mide el tramo que une Chiriquí Grande a la ciudad portuaria de Almirante.
- 2008 año en que la carretera fue destruida parcialmente por torrenciales lluvias.
Conductores y pasajeros cotidianos u ocasionales, nacionales y extranjeros, tanto de transporte público como privado, manifiestan su preocupación ante el gran peligro que corren por el paso obligado a través de algunos tramos de la carretera que va de Bocas del Toro hacia el resto del país.
Las causas son evidentes: el terreno viene cediendo y podría haber un colapso total, y que se repita el lamentable caso ocurrido en Quebrada Ancha de Colón, donde dos miembros de la Cruz Roja Nacional, en noviembre pasado, murieron al quedar sepultados bajo toneladas de tierra.
Jaime Pittí, conductor de uno de los autobuses que cubren la ruta Bocas del Toro - Panamá, pasa con mucho recelo por el lugar y, a pesar de que transita a diario por allí, no logra acostumbrarse. La sensación de peligro y temor siempre está presente.
Pittí dijo que el tránsito es verdaderamente riesgoso y pide a las autoridades que procedan a hacer las reparaciones pertinentes antes de que ocurra una desgracia. “Ojalá Dios no permita que algún conductor y sus pasajeros sufran algún accidente porque podrían caer a precipicios que tienen hasta 200 metros de profundidad”, advirtió con angustia en su voz.
Este experimentado transportista identificó para este diario los puntos peligrosos a la altura del Valle, Cabello de Ángel y en la División, y explicó que el riesgo aumenta notablemente por la densa neblina que cubre el área, principalmente cuando va entrando la noche y en horas de la madrugada, esta niebla no permite ver a tiempo las caídas, produciendo daños en las llantas y otras piezas de los vehículos.
¿Cómo está la vía? La carretera de Gualaca, en Chiriquí, hasta Chiriquí Grande, en Bocas del Toro, tiene unos 92 kilómetros de longitud y contiene tramos que están por encima de los mil pies de altura sobre el nivel del mar.
Uno de sus sectores más conocidos es el de la “Quijada del Diablo”, que ha sufrido diversos daños en el pasado.
En la vía existen curvas bastante pronunciadas y baches que obligan, en ocasiones, a que los conductores maniobren. Ya varios han perdido el control y sufrido accidentes tratando de alejarse de los profundos precipicios frecuentes en la ruta.
Y como si este deplorable estado no fuera suficiente, el 95% de la división entre las dos provincias no está señalizada, lo que agrava la situación.
Su historia.
La construcción de esta carretera que comunica la provincia de Bocas del Toro con el resto del país fue finalizada en 1983, según cuenta un testigo que para entonces había llegado de la provincia de Chiriquí a trabajar en Bocas del Toro.
Sin embargo, en el año 2000 fue inaugurado el tramo que comprende 68 kilómetros que van de Chiriquí Grande a la ciudad portuaria de Almirante, permitiendo la comunicación con el distrito de Changuinola y activando también el paso fronterizo de Guabito con Costa Rica.
El MOP evalúa daños.
Sobre este panorama, Jessica Romero, directora del MOP en Bocas del Toro, dijo que efectivamente ya han realizado varias evaluaciones en los puntos afectados, y para esta semana se efectuará una última valoración que será entregada al ministro del ramo el jueves 24, cuando el alto funcionario llegue a la región a tratar algunos temas relacionados con el desvío o construcción de un muro en las riberas del río Changuinola, a la altura de las comunidades de finca 02, 03 y 04, que corren peligro de ser arrasadas.
Es importante recordar que la carretera Chiriquí Grande-Gualaca fue destruida parcialmente por los aguaceros que se registraron en las cordilleras en 2008, producto de una depresión atmosférica que ocasionó millones de dólares en pérdida en el área ganadera y agrícola, destruyó decenas de casas y mantuvo a la provincia incomunicada por tierra y aire durante siete días.

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