El fracaso de los paradigmas y la pobreza
- Dr. Silvio Guerra Morales
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Pareciera, sin dudarlo, que nuestros países están sometidos a un criollismo político que echa sus raíces en el pasado que relata nuestra propia historia, el cual está plagado de errores, equívocos, confrontaciones estériles, humillaciones, actos propios de corrupción, desatinos en las políticas de Estado, etc., y que da cuenta, en nuestros tiempos, de que aún seguimos inmersos en las viejas rencillas o pugnas políticas del ayer no superado. Todo esto, sintomatología propia de naciones inmaduras, de gobernantes núbiles, de pueblos todavía irredentos de justicia y de bienestar común, de superación de las condiciones infrahumanas de las cuales da expreso testimonio la pobreza rampante de millones y millones de congéneres latinoamericanos y en el mundo entero.
Una pausada o detenida mirada a Latinoamérica produce un cierto síndrome de tristeza, conmoción, aflicción, casi de postración mental que raya con la impotencia ante un escenario atiborrado de escándalos por doquier: huelgas, paros, cierres de calles y de importantes vías de transporte y cortes de las comunicaciones; pestes, desastres; manifestaciones populares que buscan reivindicar, muchas de ellas, decoro para los pobres, trabajo para los desempleados, dignidad para los presos, paz para las comunidades, seguridad para nuestros hombres y mujeres, en fin.
¿Apocalipsis en Latinoamérica y el mundo? ¡Claro que sí! Todo lo cual contrasta con la opulencia y riqueza de unos pocos que concentran mucho poder económico y que terminan, la mayoría de ellos, dictaminando las políticas de los gobiernos conforme a sus propios intereses de clase, de grupos o empresariales.
No pocos presidentes terminan siendo una especie de arlequines en manos de estos dueños de la opulencia sin límites, que se entregan al servicio de los tradicionales monos gordos deviniendo en auténticos sátrapas del poder económico con la agravante de que "creen pertenecer a esos grupos o sectores de poder". Esta es una penosa y muy triste realidad que victimiza a los extensos cordones de pobreza en nuestra irredenta América, dado que se gobierna para unos cuantos en desmedro de los muchos.
De todo lo anterior dan fe las contiendas y los amplios debates, ante solamente en tiempos electorales, pero en el presente el pan diario. Interrogante: ¿Son realmente debates puros y reales?- que generan opinión por doquier –cualquier opinión-.
Por ello, se impone la jerarquización de una cultura política de adecentamiento en la cosa pública; de dignizaciòn de los actores reales de la política que pondere, prima facie, los valores humanos como nortes inherentes a toda actividad electoral.
Los partidos de oposición como los de gobierno deben evaluar que la política no es el arte de mentir o de hacer promesas falsas o ilusas, utópicas, sino de concreciones que se pongan al servicio del pueblo. Una sociedad que aspire a un mínimo de perfección debe considerar que la igualdad impone una regla de oro: "Cumplir con lo que se promete". Ya, recientemente, en un país europeo, se ha legislado como conducta delictiva las promesas políticas que no se cumplen. Y me parece muy bueno. Positivo. Hago mía esta propuesta, ya citada por Alejandro Baeza: "Supongo que no sabréis, que VOX en el año 2019 propuso introducir un delito de estafa electoral. Cuando se demuestre que un partido ha mentido descaradamente cuando pudiendo hacer las reformas que ha prometido no las haga, eso es una estafa monumental que causa un daño terrorífico, porque has utilizado la soberanía nacional para auparte en el poder, tomar los instrumentos del poder y luego engañar a quienes te han votado". Estafa Electoral autentica sin pelos en la sopa.
Esta regla la rige la moral y la ética política, ninguna ley la prescribe. Pero debería. Y, siguiendo en ese sentido, lo expresado por Jorge Rasner, al analizar el concepto de los dogmas, según Khun, e irrumpiendo en las ciencias y frente al tema de los paradigmas, es claro que: "Por un lado, si los dogmas se inculcan, tal como señaló sin ambages Kuhn, esto arroja como resultado que no se invita a reflexionar sobre alternativas posibles a la línea conceptual dominante al o a la aspirante a desempeñarse como científica profesional en el ámbito de las ciencias "maduras". No se alienta la crítica, antes bien, se la desestimula por varias vías, entre ellas la de borrar o manipular la historia de la disciplina al mejor estilo totalitario. Esto no es casual, ya que la intención es producir sujetos eficaces que, al adherir a una forma preestablecida de acción, eluden interrogantes y dudas molestas. Y, en caso de que porfiadamente estas dudas reaparezcan, rápidamente, se las desecha como pérdida de tiempo frente a la urgencia de la deadline o como especulaciones inconducentes. Este blindaje posiciona al investigador sobre un suelo firme donde se sabe, porque así se ha aprendido, qué hacer, cómo hacerlo y cómo será recibido el informe por los miembros del colectivo que lo integran. Solo de esta manera podrán responder a la eficacia demandada por los tomadores de decisiones políticas, encargados de financiar y respaldar a las ciencias "maduras", lo que a su vez se traduce en pautas rigurosas de evaluación por el sistema científico, el cual no admitirá, e incluso podrá castigar, desviaciones de la línea hegemónica de acción imperante (Rasner, Joseph. En De anomalías y revoluciones científicas: el colapso de los paradigmas-Jorge Rasner).
Finalmente cierro este artículo de opinión, señalando que la pobreza es una marca que se encamina, perversamente, tras la desatención de quienes pueden asistir o colaborar con los que sufren y padecen, a la extinción humana o a su desaparición. Jesús dijo que a los pobres siempre los tendremos ( Marcos 14:7) , lo cual interpreto, respetuosamente, que los pobres siempre son los abandonados y los mirados de modo despectivo y hasta soberbio. "Nunca faltarán pobres en la tierra; por eso te mando que seas generoso con tus hermanos, los pobres y necesitados de tu país." —Deuteronomio 15:11. Sin duda alghuna, es evidente que las respuestas bíblicas a la pobreza son la generosidad y la solidaridad. Este versículo en Deuteronomio lo deja claro: Jesús dice que debido a que los pobres siempre estarán con nosotros, "por lo tanto" deberíamos ser aún más generosos.
Para estar seguros, la persistencia de la pobreza no es una razón para ignorar la difícil situación de los pobres, sino para acercarnos a ellos con generosidad. Y la solidaridad no existe tan solo en decir "Te comprendo", sino en poner nuestro hombro, nuestros recuesos y bienes a la disposicion de los que necesitan más que nosotros mismos.
Sino somos capaces de construir un mundo mejor para los que sufren y padecen todo tipo de persecución, de enfermedades, de carencias, en fin, resultará que los paradigmas de bienestar y desarrollo devienen en suma hipocresía, y toda ciencia o filosofía, sus paradigmas, por muy sólidos y coherentes que parezcan sus contenidos, sucumben por falsarios ante la realidad que nos grita a diario: La pobreza por doquier.
¡Dios bendiga ala Patria!

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