Un viaje hacia tu interior
- Mons. Rómulo Emiliani cmf
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Lo profundo del alma se asemeja a las áreas más hondas del mar, que contiene una variada riqueza natural, así como en ocasiones restos de naufragios, o basura que se ha ido tirando a lo largo del tiempo y han bajado a los suelos más lejanos de la superficie formando capas de toda clase de desechos. Para poder llegar los científicos e investigadores a esas zonas de tanta profundidad se necesitan instrumentos sofisticados que puedan transportar seres humanos o por lo menos las herramientas adecuadas que puedan investigar y ver lo que allá hay. Y muchas veces se llevan sorpresas: desde tesoros como monedas de oro y plata y otras riquezas de los galeones antiguos hundidos, o piezas de artillería y a veces restos de esqueletos humanos. Otras muchas veces basura sobre todo plásticos de todas las variedades. Y esto último es en extremo dañino. La cuestión es extraer y salvar, como limpiar y eliminar.
Pues así pasa en tu alma: en el fondo de la misma tiene algo muy grande que es el subconsciente, que contiene todas las experiencias, conocimientos, situaciones, ideas, que hayas tenido. Sufrimientos, alegrías, ideales, frustraciones, todo está ahí en archivos algunos cerrados, otros medio abiertos, pero al final todos influyendo en ti de una manera u otra. El asunto es conocerte a ti mismo, y cada vez más, y saber por qué actúas de una manera u otra, y cómo hacer para funcionar mejor en la vida. El drama consiste en que muchas personas van por la vida llevando heridas grandes en el alma, traumas no resueltos, que influyen en toda su existencia. Por eso viven acomplejadas, o con un ego muy inflado, o vengándose de la gente por cosas sucedidas en el pasado donde fueron víctimas. No han resuelto sus problemas interiores, no han buceado dentro de ese océano en sus profundidades para ver la basura acumulada que hay y que todo lo contamina. Por eso actúan con tanta agresividad, o con mucho miedo, o terminan en adicciones. Se realizan muchas acciones, a todas luces irracionales, pero que tienen que ver con el subconsciente, y que llevan a las personas a situaciones límites, a cometer auténticas barbaridades.
La cuestión es limpiar el alma, sanearla de tanta basura. Para eso se necesita muchas veces la ayuda profesional psicológica y siempre la sanación espiritual para aprender a comprender, perdonar, pacificar, fortalecer el yo interior o el alma. Así como el psicólogo con sus conocimientos ayuda a lograr captar la enfermedad del alma y sus causas y da pautas para limpiar la mente, la oración personal y comunitaria fortalece el alma, la serena, la pacífica. Además Dios llega donde nadie puede hacerlo.

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