Fármacos para perder peso reconfiguran gastos en los supermercados
Aproximadamente 7 de cada 10 familias cambian radicalmente su forma de comer tras consumir estos medicamentos.
Cuando el gasto en alimentación disminuye, tanto dentro como fuera de la casa, el excedente económico se redistribuye de manera equitativa. Foto: IA
Los medicamentos GLP-1, conocidos popularmente por su eficacia en la pérdida de peso, están provocando una transformación drástica en los patrones de consumo que se extiende mucho más allá de los propios pacientes.
Un reciente estudio de Boston Consulting Group (BCG), titulado How GLP-1 Users Are Reshaping Consumer Spending Beyond Food, revela que el 70% de los usuarios afirma que los demás miembros de su hogar también han modificado lo que comen y beben.
Este fenómeno está obligando a las marcas a reestructurar sus portafolios comerciales ante un consumidor más enfocado en la funcionalidad nutricional.
La investigación, que evaluó a más de 1,500 usuarios en nueve mercados internacionales, detalla que la reducción del consumo general de alimentos viene acompañada de un reordenamiento selectivo del presupuesto. Los productos con alto contenido de proteína, fibra y porciones controladas lideran la demanda actual en los supermercados.
Las estadísticas de consumo muestran tendencias claras en el comportamiento de compra de los hogares:
- Aumento en alimentos saludables: Se registra un incremento del 15% en el gasto destinado a frutas y verduras, un 11% más en carnes y proteínas, y un 10% de subida en fibra y granos integrales.
- Contracción en categorías indulgentes: El gasto en golosinas y caramelos cayó un 14%, mientras que el consumo de bebidas alcohólicas y chocolates disminuyó un 11% en ambos segmentos.
- Prioridad funcional: El 37% de los clientes elige conscientemente los productos por los beneficios específicos que aportan a su organismo, priorizando la nutrición sobre las alternativas de líneas premium convencionales.
Cuando el gasto en alimentación disminuye, tanto dentro como fuera de la casa, el excedente económico se redistribuye de manera equitativa. El análisis señala que un tercio de este dinero se destina a financiar el propio tratamiento médico, otro tercio se dirige hacia fondos de ahorro e inversión, y el tercio restante se reasigna a sectores como el fitness, la indumentaria y el cuidado personal. De hecho, se proyecta que el gasto en calzado, ropa y belleza podría duplicarse para el año 2030.
El estudio también revela que los hábitos de bienestar muestran una notable resistencia al tiempo. Aunque el 60% de las personas que pausan el tratamiento planea retomarlo, entre el 20% y el 40% de los usuarios mantiene las rutinas de gimnasio, el consumo de suplementos y el cuidado estético incluso después de haber suspendido el uso del fármaco.