Panamá sigue atento ante mordeduras de serpientes
La tasa de mordeduras de serpientes en Panamá se mantiene en alerta pese a una leve disminución.
Mordedura de serpiente requiere atención médica.
La tasa de incidencia por mordeduras de serpientes en Panamá se ubica en torno a 50, un valor que representa una disminución frente a años anteriores, pero que mantiene la alerta sobre este problema, principalmente en zonas rurales y actividades al aire libre, explicó Humberto Vanegas Pereira, médico general del Ministerio de Salud (Minsa).
El especialista recordó que en 2017 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró las mordeduras de serpientes como una enfermedad tropical desatendida y recalcó que Panamá no está exento de esta problemática. Las condiciones tropicales y boscosas del país mantienen el riesgo laten te.
Según Vanegas, aún no existe una estadística oficial consolidada de los casos de 2026, debido a que se debe realizar una medición exhaustiva por provincias. No obstante, Chiriquí, Coclé, Veraguas y Darién figuran entre las regiones con mayor incidencia.
En cuanto a la mortalidad, señaló que se han registrado dos casos relacionados con mordeduras, aunque las defunciones suelen darse por la demora en acudir al hospital. Todas las regiones cuentan con suero antiofídico, pero en Darién puede haber desabastecimiento y requerirse traslados a hospitales de mayor tamaño.
Ante esto, mencionó que el Minsa busca que todos los centros y hospitales cuenten con la atención requerida y acceso al suero antiofídico. Vanegas también insistió en que la población debe aprender a distinguir las familias de serpientes, entre ellas Viperidae y Elapidae, debido a los distintos efectos de sus venenos.
Las mordeduras de especies de la familia Viperidae pueden provocar problemas renales y vasculares, sangrado sistémico, shock, microhemorragias y hemorragias graves. En tanto, las Elapidae pueden causar visión borrosa, debilidad en la garganta y parálisis respiratoria, además de afectar otros sistemas del organismo.
El especialista explicó que las reacciones pueden ser leves, moderadas o graves, y en los casos más severos puede presentarse edema generalizado, sangrado que no coagula, disminución de la presión arterial y hemorragias masivas.
De acuerdo con el boletín del Minsa, Panamá registró 7,338 mordeduras de ofidios entre 2021 y 2025. Veraguas acumuló 1,667 casos, da de Chiriquí, con 1,458, y Coclé, con 835; mientras que entre 2019 y 2025 se reportaron 49 muertes de hombres y 25 de mujeres.
En la última semana epidemiológica se han notificado 33 casos, frente a 26 en la misma semana de 2025, mientras que el acumulado de 2026 alcanza 857, por debajo de los 997 del año anterior.
Por su parte, el biólogo Marcelo Mack Prado señaló que Panamá posee 14 géneros de serpientes venenosas y que entre las más peligrosas están la Bothrops asper (equis) y la Porthidium lansbergii (patoca).
Prado explicó que las condiciones climáticas también modifican el comportamiento de estos animales: con las lluvias buscan refugios y zonas secas, mientras que durante las sequías permanecen en lugares frescos y con agua.
Serpientes y salud veterinaria
La doctora Rosa E. De Núñez, veterinaria, coincidió que las serpientes de mayor importancia médica en Panamá y las más peligrosas son la terciopelo (Bothrops asper) y las patocas, como Porthidium lansbergii y Porthidium nasutum. Estas especies se distribuyen en zonas bajas, áreas tropicales y regiones secas o húmedas, lo que incrementa el contacto con humanos y animales debido a la expansión agrícola.
Según la especialista, el veneno de la terciopelo tiene efectos hemotóxicos, citotóxicos y necrotizantes, capaces de alterar la coagulación de la sangre y producir necrosis en los tejidos. En el caso de las patocas, el veneno también puede ser hemotóxico y proteolítico, aunque la gravedad depende de la especie y de la cantidad inoculada durante la mordedura.
La doctora Núñez subrayó que el suero antiofídico es el tratamiento específico para neutralizar las toxinas presentes en el veneno. Su aplicación temprana resulta fundamental para evitar complicaciones graves, por lo que toda mordedura debe considerarse una emergencia médica y atenderse de inmediato en un centro preparado para accidentes ofídicos.
En el ámbito veterinario, destacó que las mordeduras en animales domésticos y de finca no son tan frecuentes como se cree, pero sí representan un riesgo real. Los perros, por su curiosidad, y el ganado, por accidentes al pisar o acercarse a una serpiente, son los más afectados. La atención inmediata en clínicas veterinarias es esencial para controlar la intoxicación y decidir si se requiere antídoto.
Rosa E. de Núñez insistió en que nunca se debe intentar tratar una mordedura en casa ni retrasar la atención profesional. La prevención, la educación comunitaria y la respuesta rápida son claves para reducir el impacto de los accidentes ofídicos, tanto en personas como en animales, especialmente en zonas rurales donde existe mayor riesgo.