Dilatado sueño de volver a bañarse en aguas de la bahía
- Erika Edith Quiñones (erika.quinones@epasa.com)
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- @ErikaZayuky
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Dilatado sueño de volver a bañarse en aguas de la bahía
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Cuando falta cerca de 7% para concluir la primera etapa del proyecto Saneamiento de la Ciudad y Bahía de Panamá, la obra se ha encontrado con algunos escollos en el camino, que han de retrasar el sueño de tener una bahía en la que todos los panameños puedan disfrutar de un día de playa, como hace 75 años.
El atraso de más de un año en la finalización de los trabajos del sistema colector e interceptor este y la detección de nuevas descargas residuales en el río Matasnillo, que hasta hace poco había logrado recuperar sus aguas limpias ?situación que se repite en el río Curundú? hacen más lejana la meta final de este proyecto.
A estos inconvenientes se suman las obras pendientes de la segunda etapa del proyecto, así como las del programa Sanidad Básica 100/0, pilar del plan del gobierno del presidente Juan Carlos Varela, que a la larga deberán ser concluidas para lograr el saneamiento de los ríos y quebradas de la ciudad.
Aunque los pronósticos son que dentro de 10 a 15 años se tendrá una bahía saneada, Tatiana de Janon, coordinadora del proyecto, aseguró que antes habrá que dejar de contaminar las aguas.
Para ser más precisa dijo: "Esto se dará cuando en el Matasnillo se eliminen las descargas de aguas servidas. Desde allí se empezará a contar para poder volver a bañarse en la bahía".
Sin embargo, la ingeniera comentó que con el monitoreo para conocer el comportamiento de los cuerpos de aguas, se obtendrá con mejor precisión cuándo este objetivo podrá alcanzarse.
Meta inalcanzable
El proyecto de saneamiento no garantiza la descontaminación total de la bahía, ya que las aguas residuales no son el único contaminante.
También queda el problema de los desechos que son arrojados a las calle y, que van a dar al mar.
El mar fue y ha sido el receptor de todas las inmundicias que produce la ciudad, "eso es así y seguirá siendo así porque los ríos están contaminados", sostiene José Fierro, ingeniero civil y sanitario.
Fierro basa sus palabras en la situación actual, en que hay barriadas que se han construido y que cuentan con sistema de alcantarillado, pero que no está conectado a las colectoras existentes, vertiendo las aguas negras en los ríos.
Considera que el trabajo que se está haciendo desde sus inicios se implementó mal. Tampoco augura que se llegue a tener finalmente una bahía totalmente descontaminada.
Señaló esto, porque con la planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) de Juan Díaz, en la actualidad solo se están tratando 50 millones de galones de aguas servidas que le llegan a diario, cuando a la bahía le caen diariamente un aproximado de 150 millones de galones de aguas negras.
Esto quiere decir que la planta no está en capacidad para tratar todas las aguas y los ríos son los que siguen recibiéndolas. "Ya se han gastado cerca de 1,000 millones de dólares y no han resuelto el problema y difícilmente lo van a resolver", expresó.
El ingeniero ve esto como soluciones a corto plazo, a menos que hagan más plantas, pero igual la ciudad seguirá creciendo.
Lo correcto para Fierro habría sido iniciar con la construcción de la PTAR y a medida que las colectoras se iban terminando se conectaran a esta, porque ahora están hechas, pero no todas pueden conectarse y hay que esperar a que se termine la ampliación de esta infraestructura.
Al respecto, De Janon expresó que no había otra forma que construir la planta y las colectoras de forma paralela, de lo contrario se habría hecho una inversión innecesaria.
No obstante, Fierro destaca que si en el futuro se presenta algún inconveniente y las aguas residuales no puedan ser tratadas en la planta, entonces su destino final seguirá siendo el mar.
El ingeniero no está lejos de tener razón, ya que la coordinadora del proyecto reveló que, a pesar de haberse tomado todas las medidas de contingencia al hacer el proyecto, no se descarta que de darse algún problema para recolectar las aguas residuales, estas tengan que ser desviadas por medio de un hacia la desembocadura del río Juan Díaz.
En todo caso, De Janon enfatizó que esto llegaría a pasar si la planta no contase con energía de las dos líneas que la alimentan o que no tenga la capacidad para recibir las aguas.
Una razón más por la que Fierro sostiene que se está a tiempo de retomar la propuesta de un emisario submarino, en vez de seguir gastando más plata.
El obstáculo de esta propuesta es la norma Copanit 35-200 que no permite el concepto del tratamiento primario con emisario submarino.
Obras en ejecución
Sobre los avances de los trabajos, se informó que para que concluya la primera etapa de este proyecto hace falta que se termine la colectora de la cuenca del río Juan Díaz, la segunda etapa de las redes de alcantarillado en San Miguelito, junto con el sistema interceptor este, que presenta un avance de 92%.
De Janon explicó que el retraso que se produjo en la colectora este, encargada de recoger las aguas de Tocumen, Ciudad Radial y Juan Díaz y transportarlas a la PTAR, fue producto de que se dificultó el ingreso por la servidumbre del Corredor Sur y se tuvo que hacer todo un rediseño para buscar terrenos privados e instalar la tubería, ya que el corredor no dejó que se instalara, pese a ser servidumbre pública.
Esto llevó a que el contrato inicial con la empresa Hidalgo & Hidalgo S.A. sufriera modificaciones que terminó con una adenda por la suma de 7.8 millones de dólares para poder continuar con las labores.
La segunda etapa de saneamiento requiere un trabajo más de hormiga, comentó De Janón, debido a que lo más complicado de este proyecto es entender de dónde vienen las descargas, porque hay tuberías pluviales que, en teoría, solo deben conducir agua de lluvia, pero llevan una descarga sanitaria a los ríos.
Esta situación se debe a que no hay planos y porque, posiblemente, se hicieron interconexiones informales al sistema y no quedaron registradas en ningún lado, lo que ha requerido abrir cada una de las tapas y, en algunos casos, meter cámaras para ver de dónde vienen las descargas de aguas negras.
En esta fase, además están contemplados el tercer proyecto de redes de alcantarillado en San Miguelito, el segundo módulo de la planta de tratamientos y las mejoras a los sistemas de Punta Pacífica y Paitilla.
A todas estas obras, se añade un nuevo componente: el saneamiento de Panamá Oeste, dividido en dos fases.
La primera incluye Arraiján y La Chorrera, mientras que la segunda etapa, a Burunga, las que se desarrollarán paralelamente, pero el último se terminará antes por tratarse de un sistema más pequeño y en el que también se requerirá construir dos plantas de tratamiento, una en Nuevo Chorrillo y otra cerca de la desembocadura del río Caimito.
A juicio del exdirector del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan), Juan Antonio Ducreaux, estas obras, al igual que la ampliación de la planta de Juan Díaz, debían haber empezado en la pasada administración.
Ducreaux explicó que la dimensión de este proyecto ha sido calculado hacia el crecimiento potencial de la ciudad en 50 años.
Es decir, que todas las dimensiones de las tuberías y capacidades de tratamiento han sido calculadas con base en esto.
No obstante, agregó que es necesario que vaya enmarcado en un plan de crecimiento urbano responsable.
"Con esto quiere dejar por sentado que no se puede estar cambiando de zonificaciones, sin que haya un planeamiento urbano", precisó el exfuncionario.

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