Precaristas desafían la ley; 353 invasiones en el país
- Darys Araúz / Adiel Bonilla (nacion.pa@epasa.com)
La media hectárea -totalmente plana- está incrustada en una zona con potencial de cotización creciente; frente a la autopista Arraiján-La Chorrera, colinda con un proyecto de desarrollo inmobiliario y cerca de una de las dos escuelas de excelencia que se han construido en el país.
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La media hectárea -totalmente plana- está incrustada en una zona con potencial de cotización creciente; frente a la autopista Arraiján-La Chorrera, colinda con un proyecto de desarrollo inmobiliario y cerca de una de las dos escuelas de excelencia que se han construido en el país.
- 20 mil viviendas se agregan cada año al déficit habitacional.
Desalojos
- Meses de disturbios
- 5 desalojos a nivel nacional, todos terminan en enfrentamientos. La Milagrosa, en La Chorrera, mes de enero, 30 familias en media hectárea. En Chepo, mes de mayo, 500 familias en 13 hectáreas. Burunga de Arraiján, mayo, 500 familias en 37 hectáreas. Santiago de Veraguas, mayo, 180 familias en 6 hectáreas. Y en David, Chiriquí, en marzo, 350 familias por 6.7 hectáreas. Esto evidencia que el precarismo no disminuye, pese a la entrada en vigencia de la Ley 44. Y a 20 días del primer año de esta ley, no hay cifras de penas aplicadas por esta normativa.
En busca de simpatía de políticos
Balbina Herrera - Exministra de Vivienda
Barriada ‘La Balbina’
- Una de las estrategias que utilizan algunos grupos de invasores es bautizar el sitio con nombres de políticos, con la intención de ganar su simpatía. Así me ocurrió en 2007, cuando personas ocuparon ilegalmente terrenos reforestados por la Anam y otros inundables en Las Garzas de Pacora. Pero logramos frenar esa intención invasora. Hay otras barriadas con nombres de figuras políticas como La Mireya, Hugo Spadafora, MartínTorrijos, Roberto Velásquez, Las Garzas o Rogelio Paredes. Siempre con la intención de comprometer a los políticos para que ayuden a legalizar las tierras.
- Cuando era ministra del Mivi, trabajé en un proyecto de 50 soluciones habitacionales, en modalidad llave en mano, y al final los beneficiarios acordaron que la barriada se llamaría Balbina.
- También en Colón, un representante llevó al Consejo Municipal la propuesta de colocarle a una barriada en Colón mi nombre.
- Y aunque la idea de que un sitio sea bautizado con tu nombre tal vez pueda resultarle agradable a ciertos políticos, pero lo que realmente a mí me hace sentir bien es recordar las veces que pude hacer algo para ayudar a personas que estaban como invasoras, pero que en realidad necesitaban un lugar donde vivir. Porque en estas invasiones hay de todo... nunca falta el juegavivo de personas que tienen casas, pero ven esto como una forma de negocio.
- Yo lo que hacía era que, antes de reprimirlos con la Policía, iba en las noches o madrugadas, y veía quiénes realmente vivían allí, y a esos tratábamos de ayudar y reubicar.
Sin acueducto ni electricidad, pero con televisión de paga vía satelital
- ”Todos tenemos derecho a disfrutar la tecnología”. Este es uno de los argumentos que dan personas que viven en modalidad de intrusos o precaristas y que, a pesar de tener servicio de agua y luz con conexiones piratas, logran que compañías de televisión de paga vía satelital, incluso con servicios en alta definición (HD), les instalen antenas y los acepten como ‘clientes legales’.
- Según el alcalde de La Chorrera, Javier Herrera, este tipo de incongruencias son las que hacen dudar de que en todos los casos exista la supuesta necesidad o pobreza extrema, que les impide hacer los trámites que la mayoría de las familias realizan para conseguir una vivienda regularizada.
La media hectárea -totalmente plana- está incrustada en una zona con potencial de cotización creciente; frente a la autopista Arraiján-La Chorrera, colinda con un proyecto de desarrollo inmobiliario y cerca de una de las dos escuelas de excelencia que se han construido en el país. El panorama contrasta con las escuálidas estructuras de plástico, cinc, madera, cartón y tela, que un grupo de precaristas levantó en el lugar.
Y aunque no tienen agua ni electricidad (legales), los techos de sus casas cargan antenas de televisión satelital.
A pesar de que la ley ahora tipifica como delito la invasión, existe un referente histórico que anima a estos grupos a insistir en sus pretensiones.
Solo en el distrito de Arraiján, 13 de sus barridas se iniciaron como invasión, pero actualmente están legalizadas... 7 de Septiembre, La Paz, Loma Cová, Sector 8, Barriada Cristal o Peña Blanca, entre otras.
Y no es asunto de décadas pasadas. En años más recientes se han logrado legalizar sectores como Rogelio Paredes, La Alameda, 13 de Febrero, El Toro, Los Campesinos, Nueva Luz y Los Guayacanes.
Y el asunto continúa. Actualmente están en trámites de disputas legales cuatro nuevos sectores, ocupados por 1,160 familias que se niegan a desalojar, según datos ofrecidos por el Municipio de Arraiján.
Algunos de estos nuevos brotes ha logrado dilatar hasta por 6 años los procesos de desalojo.
Según informes del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot), en el país se han reportado 353 asentamientos informales, la mayoría a terrenos privados.
Según el abogado Eduardo Molinar, coordinador de corregidores de Arraiján, cuando ya hay ‘estructuras’ levantadas, la ley exige un procedimiento que lleva más tiempo, con los respectivos traslados a las partes, audiencias y apelaciones.
Incluso cuando todas las instancias legales se agotan, como ocurrió con los precaristas de Cerro Silvestre, se las ingenian para presentar amparos de garantías constitucionales, acompañados con otras medidas de presión como cierres de calles y huelgas de hambre.
“Es una responsabilidad compartida: de los intrusos a respetar las leyes y buscar otras opciones, y de los propietarios a mantener sus terrenos vigilados, dando aviso de ocupaciones en tiempo oportuno”, recomienda Molinar.
Una de estas opciones sería ubicar terrenos municipales.
Pero, en el caso de La Chorrera, el alcalde Javier Herrera advierte que ya se agotaron los terrenos municipales para tales fines.
Y agrega que, durante su administración, ninguna ocupación espontánea ha sido legalizada.
“Y yo espero que la alcaldesa entrante tenga presupuesto para aumentar la cantidad de inspectores de construcción, ya que los cuatro actuales no dan abasto”, adelantó Herrera.
Aun así, en La Chorrera existen invasiones en Puerto Caimito, Barrio Colón y Playa Leona, que seguramente se animan por el éxito en la legalización que lograron en los últimos 20 años los 3 primeros sectores de El Progreso.
Pero si en el oeste llueve, en muchos otros territorios de la nación no escampa.
Según la Dirección de Asentamientos Informales del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot), hay 352 invasiones en el país, la mayoría en la provincia de Panamá... ¡y no solo en las afueras!
“Esos céntricos terrenos de Viejo Veranillo se poblaron por invasión, y siguen siendo propiedad de la Universidad de Panamá”, explica su secretario general, Miguel Ángel Candanedo.
Drama humano
“Nosotros estamos organizados para que se nos considere más que simplemente cifras”, dice Dayana, que junto a sus 6 hijos (ver foto derecha) conforma una de las 28 familias que desde 2010 ocupan terrenos privados en el sector de La Milagrosa.
Ella recuerda que al inicio eran 60 familias. Pero ya han desistido los que buscaban dinero fácil o tenían sus casas. “Yo no tengo adonde ir; estoy aquí por necesidad”, dice Dayana, quien vende rifas para ayudar a mantener su hogar.
“Es cierto que el precarismo esconde mucha sinvergüenzura. Pero también hay casos de auténtica necesidad, de gente con hijos que merecen una vida mejor. ¡Es un gran dilema!”, confiesa el abogado Pedro Silvera.
¿Justificación?
La Constitución, en los artículos del 47 al 51, detalla las normas básicas para poseer propiedades, con base en los derechos individuales. El artículo 47 garantiza la propiedad privada con apego a la ley, mientras que el artículo 48 indica que la propiedad privada implica obligaciones del dueño.
El espacio a interpretación surge cuando el Estado reconoce y garantiza el derecho de toda persona a obtener bienes y servicios. Pero el artículo 51 recuerda que, en caso de interés social urgente, el Ejecutivo puede decretar la expropiación u ocupación de la propiedad privada.
Y tras el aumento de invasiones ilegales, la ministra del Miviot, Yasmina Pimentel, propuso una ley para aumentar las sanciones a los invasores.
Así, el 19 de junio de 2013, entró en rigor la Ley 44 de 2013, que modifica artículos al Código Penal y aumenta las sanciones con prisión de 1 a 3 años a quienes, sin autorización, ocupen un terreno o edificación ajena. Pero esto no ha impedido que el precarismo siga.

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