Jesús es vida para los crédulos e incrédulos
- Yessika Valdés
En el desierto, mientras Jesucristo está orando, se le aparece Lucifer y le ofrece todos los reinos y tesoros del mundo si le rinde pleitesía. Pero, fiel a Dios, su y nuestro padre, se rehúsa, en los siguientes términos: “... dicen las Escrituras que no pondrás a prueba el poder del Señor, tu Dios. ¡Apártate Satanás y vuelve al sitio de donde has venido!”
Así como Jesús se mantuvo firme en su fe (Mt 4:8-9) y no cedió ante los deseos y tentaciones del Diablo, del Maligno, a diario el individuo es sometido a pruebas y ha de mostrar sabiduría a la hora de tomar decisiones.
Fallar es de humanos, cierto, pero, ante el error lo que cabe es aceptarlo, pedir excusas y cambiar de conducta. Esto espera Dios de cada uno, que cada día sea mejor.
La obra “Jesús, el Hijo del Hombre”, que desde el 19 de marzo y hasta hoy lunes (a las 7:30 p.m.) se presenta en el Teatro Nacional es una invitación a buscar la vida eterna, a dar primacía a los tesoros espirituales, a escapar del comodismo, el juega vivo, a erradicar las malas hierbas del corazón y de la mente y llenarlo de buenos pensamientos, amor, buena voluntad.
Hay que procurar parecerse más a Jesús. En vez de buscar la brusca en el ojo ajeno, mientras hay una estaca en el propio, es menester ser humilde, auténtico y misericordioso.

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.