La rivalidad de las reinas tableñas es un espectáculo
Publicado 1999/02/10 00:00:00
- Martha Vanessa Concepción
Los dimes y diretes entre tunas rivales, se han convertido en el sazón indispensable de las fiestas de carnaval de la ciudad de Las Tablas, en la provincia de Los Santos.
Las reinas de ambos bandos, coinciden en decir que sin ese condimento, los carnavales serían muy aburridos y no pasarían de ser un simple desfile.
Aunque las chicas aseguran que lo de la rivalidad no es verdadera, cuando se acercan los días de jolgorio, la cosa se pone seria. Las tonadas subiditas de tono, pasan de la jocosidad a la rítmica agresividad verbal, disparando en cada estrofa, verdaderas atrocidades hacia la reina contraria. El contra ataque no se hace esperar y la tuna afectada desenfunda sus mejores tonadas, para herir sin piedad a sus atacantes.
Lo cierto es que se dicen de todo. En cada tuna hay una comitiva encargada de investigar la vida y milagros de cada reina contraria, con el objeto de encontrar cualquier cosa que criticar y si no la encuentran, simplemente la inventan.
Para que la intensidad de las tonadas no sea excesivamente fuerte, se ha dispuesto una "Censura", compuesta por representantes de ambas tunas. Hace unas dos semanas la censura estuvo reunida desde las ocho de la mañana hasta la una de la tarde, deliberando sobre lo que este año, debía y no debía cantarse libremente en las tonadas.
Pero, mientras las tunas se preparan para las más acaloradas batallas de dimes y diretes, Carmen Elida Smith, Reina de Calle Arriba y Ana Gloria González, Reina de Calle Abajo, dicen llevarse muy bien.
Ambas reinas estuvieron hablando por espacio de dos horas en una actividad en la que coincidieron y quedaron encantadas una con la otra.
"Me identifico mucho con la Reina de Calle Abajo", dice Carmen Elida 1ra., de 23 años, Soberana de Calle Arriba. "Su forma de ser me agrada mucho, porque tenemos muchas cosas en común".
Ana Gloria 1a., de 19 años de edad, aclara que la supuesta rivalidad es sólo durante los cinco próximos días de fiesta y nada más. Es como un juego, pero que se toma muy en serio.
Y es que la rivalidad trae como consecuencia la competencia en todos los aspectos. "Sin este contraste, el carnaval no ofrecería sorpresas y atractivos".
Calle Arriba y Calle Abajo laboran árduamente y muy en secreto para superarse el uno al otro y poder presentar la mayor cantidad de sorpresas agradables y aventajar al contrario, sobre todo, en este cierre del milenio.
Ambas reinas se dan el lujo de lucir un disfraz diferente cada día y de pasearse en carros distintos durante los cinco días del carnaval y el carnavalito. Cada uno más impresionante que el otro.
Cada bando se prepara a su manera, organizan varias prácticas de tonadas, para que los simpatizantes de cada tuna, se aprendan al dedillo las estrofas que pondrán a bailar y cantar a los miles de lugareños y visitantes; claro, a cuestas de la reina contraria.
A los súbditos de Calle Arriba, los contrarios les dicen "Cucarachas" y a los de Calle Abajo, sus contrarios también le dicen lo suyo.
En las tonadas de este año, Calle Abajo canta claro y sin tapujos: "Ella lleva el pelo alisao, con pata de manduco, tiene el diente manchao. La peinilla bajo el hombro pa" salir a parrandea", enanita rabo e" chombo se te vira la quijá".
Y Calle Arriba tiene pa"contestar: "La bembona de Calle Abajo, le dieron un trompón y la noche de Año Nuevo, quedó con un chichón. No tienen un pelo "e boba, la zariguella espelucá, y si la veo de noche, la cara tienes que quitá".
Cuando las tunas se encuentran en alguna de las calles de la población tableña, la situación se pone tan tensa, que cierto temor estremece a las soberanas. Las puyas fluyen a flor de piel y una tuna grita y la otra riposta y así, se va calentando el ambiente y la gente goza el carnaval en un juego amistoso tradicional, que no involucra peligro, porque la rivalidad entre tunas no debe llegar a los extremos, ya que después del jolgorio, viene la calma.
Ana Gloria Ia., recuerda que su primera experiencia como Reina fue en Año Nuevo, cuando estuvo de pie en su carro alegórico por seis horas consecutivas. La chica reveló que pasó el susto de su vida cuando vio a las tunas "peleando" frente a ella.
Y Carmen Elida Ia., no se queda atrás. En Año Nuevo, cuando estaba montada en su carroza, escuchaba a la gente vociferar cosas horribles y sonreída se preguntaba a quién le podrían estar diciendo semejantes cosas, "Que barbaridad y falta de glamour". Unos días después, cuando estaba en la capital, su peluquero le aclaró que el asunto era con ella. "¿Y yo cuándo hice todo eso?", se preguntaba la Soberana de Calle Arriba, pero aclaró que no se sintió afectada, porque no había nada de verdad en lo que decían. Es que cuando no tienen nada que decir, hay que inventar un poquito para darle colorido a la festividad.
Las reinas están preparadas para cualquier insulto que surja en el calor del jolgorio. Están dispuestas a soportar que le digan de todo y a responder con una sonrisa. El juego es así y es necesario tener una autoestima muy alta para salir airosa en cada enfrentamiento. ¿Y después?, a reírse de los cuentos.
Las reinas concuerdan en que todos queremos disfrutar, pero debemos saber medir la diversión, sin caer en cosas que nos hagan daño, por lo que es necesario mucho control.
Las beldades tableñas aseguran que estas fiestas en la ciudad santeña, tendrán un toquecito muy especial, porque se trata del último carnaval del milenio. Calle Arriba y Calle Abajo se han esforzado para "botar la casa por la ventana" y están listas para cerrar el siglo con "broche de oro".
Sin embargo, lo más difícil para las reinas empieza ahora. Serán cuatro días y cinco noches de mucho sacrificio y sumas condiciones físicas. El entrenamiento ha sido férreo, la alimentación es muy importante, porque es lo que les va a dar la energía para poder soportar la maratónica actividad, por lo que han recurrido a las frutas, cereales y abundante líquido. Para los que tienen dudas, durante los cuatro días de fiesta, las únicas que no pueden tomar (licor) son las reinas, porque su función requiere de todas sus condiciones físicas. Ellas deben estar siempre radiantes, ágiles, alegres y sonrientes, mañana, tarde y noche, gozando a su manera., con mucha discreción, para no darle otro tema que interpretar a las burlonas tunas rivales. Aquello es de temer y al que no le gusta, al menos le entretiene.
La verdad es que aunado al extraordinario esplendor de los carruajes y el vestuario, el derroche de agua y lujo, más el colorido de los fuegos de artificios, "con sus explosiones de luces y ramilletes policromados en el cielo tableño", la rivalidad entre tunas, complementa lo que se conoce como un verdadero espectáculo que le da vida a ese famoso carnaval de la ciudad de Las Tablas. "Pa" gozá". Parapapara, parapapara, parapapá, pa, pa.
Las reinas de ambos bandos, coinciden en decir que sin ese condimento, los carnavales serían muy aburridos y no pasarían de ser un simple desfile.
Aunque las chicas aseguran que lo de la rivalidad no es verdadera, cuando se acercan los días de jolgorio, la cosa se pone seria. Las tonadas subiditas de tono, pasan de la jocosidad a la rítmica agresividad verbal, disparando en cada estrofa, verdaderas atrocidades hacia la reina contraria. El contra ataque no se hace esperar y la tuna afectada desenfunda sus mejores tonadas, para herir sin piedad a sus atacantes.
Lo cierto es que se dicen de todo. En cada tuna hay una comitiva encargada de investigar la vida y milagros de cada reina contraria, con el objeto de encontrar cualquier cosa que criticar y si no la encuentran, simplemente la inventan.
Para que la intensidad de las tonadas no sea excesivamente fuerte, se ha dispuesto una "Censura", compuesta por representantes de ambas tunas. Hace unas dos semanas la censura estuvo reunida desde las ocho de la mañana hasta la una de la tarde, deliberando sobre lo que este año, debía y no debía cantarse libremente en las tonadas.
Pero, mientras las tunas se preparan para las más acaloradas batallas de dimes y diretes, Carmen Elida Smith, Reina de Calle Arriba y Ana Gloria González, Reina de Calle Abajo, dicen llevarse muy bien.
Ambas reinas estuvieron hablando por espacio de dos horas en una actividad en la que coincidieron y quedaron encantadas una con la otra.
"Me identifico mucho con la Reina de Calle Abajo", dice Carmen Elida 1ra., de 23 años, Soberana de Calle Arriba. "Su forma de ser me agrada mucho, porque tenemos muchas cosas en común".
Ana Gloria 1a., de 19 años de edad, aclara que la supuesta rivalidad es sólo durante los cinco próximos días de fiesta y nada más. Es como un juego, pero que se toma muy en serio.
Y es que la rivalidad trae como consecuencia la competencia en todos los aspectos. "Sin este contraste, el carnaval no ofrecería sorpresas y atractivos".
Calle Arriba y Calle Abajo laboran árduamente y muy en secreto para superarse el uno al otro y poder presentar la mayor cantidad de sorpresas agradables y aventajar al contrario, sobre todo, en este cierre del milenio.
Ambas reinas se dan el lujo de lucir un disfraz diferente cada día y de pasearse en carros distintos durante los cinco días del carnaval y el carnavalito. Cada uno más impresionante que el otro.
Cada bando se prepara a su manera, organizan varias prácticas de tonadas, para que los simpatizantes de cada tuna, se aprendan al dedillo las estrofas que pondrán a bailar y cantar a los miles de lugareños y visitantes; claro, a cuestas de la reina contraria.
A los súbditos de Calle Arriba, los contrarios les dicen "Cucarachas" y a los de Calle Abajo, sus contrarios también le dicen lo suyo.
En las tonadas de este año, Calle Abajo canta claro y sin tapujos: "Ella lleva el pelo alisao, con pata de manduco, tiene el diente manchao. La peinilla bajo el hombro pa" salir a parrandea", enanita rabo e" chombo se te vira la quijá".
Y Calle Arriba tiene pa"contestar: "La bembona de Calle Abajo, le dieron un trompón y la noche de Año Nuevo, quedó con un chichón. No tienen un pelo "e boba, la zariguella espelucá, y si la veo de noche, la cara tienes que quitá".
Cuando las tunas se encuentran en alguna de las calles de la población tableña, la situación se pone tan tensa, que cierto temor estremece a las soberanas. Las puyas fluyen a flor de piel y una tuna grita y la otra riposta y así, se va calentando el ambiente y la gente goza el carnaval en un juego amistoso tradicional, que no involucra peligro, porque la rivalidad entre tunas no debe llegar a los extremos, ya que después del jolgorio, viene la calma.
Ana Gloria Ia., recuerda que su primera experiencia como Reina fue en Año Nuevo, cuando estuvo de pie en su carro alegórico por seis horas consecutivas. La chica reveló que pasó el susto de su vida cuando vio a las tunas "peleando" frente a ella.
Y Carmen Elida Ia., no se queda atrás. En Año Nuevo, cuando estaba montada en su carroza, escuchaba a la gente vociferar cosas horribles y sonreída se preguntaba a quién le podrían estar diciendo semejantes cosas, "Que barbaridad y falta de glamour". Unos días después, cuando estaba en la capital, su peluquero le aclaró que el asunto era con ella. "¿Y yo cuándo hice todo eso?", se preguntaba la Soberana de Calle Arriba, pero aclaró que no se sintió afectada, porque no había nada de verdad en lo que decían. Es que cuando no tienen nada que decir, hay que inventar un poquito para darle colorido a la festividad.
Las reinas están preparadas para cualquier insulto que surja en el calor del jolgorio. Están dispuestas a soportar que le digan de todo y a responder con una sonrisa. El juego es así y es necesario tener una autoestima muy alta para salir airosa en cada enfrentamiento. ¿Y después?, a reírse de los cuentos.
Las reinas concuerdan en que todos queremos disfrutar, pero debemos saber medir la diversión, sin caer en cosas que nos hagan daño, por lo que es necesario mucho control.
Las beldades tableñas aseguran que estas fiestas en la ciudad santeña, tendrán un toquecito muy especial, porque se trata del último carnaval del milenio. Calle Arriba y Calle Abajo se han esforzado para "botar la casa por la ventana" y están listas para cerrar el siglo con "broche de oro".
Sin embargo, lo más difícil para las reinas empieza ahora. Serán cuatro días y cinco noches de mucho sacrificio y sumas condiciones físicas. El entrenamiento ha sido férreo, la alimentación es muy importante, porque es lo que les va a dar la energía para poder soportar la maratónica actividad, por lo que han recurrido a las frutas, cereales y abundante líquido. Para los que tienen dudas, durante los cuatro días de fiesta, las únicas que no pueden tomar (licor) son las reinas, porque su función requiere de todas sus condiciones físicas. Ellas deben estar siempre radiantes, ágiles, alegres y sonrientes, mañana, tarde y noche, gozando a su manera., con mucha discreción, para no darle otro tema que interpretar a las burlonas tunas rivales. Aquello es de temer y al que no le gusta, al menos le entretiene.
La verdad es que aunado al extraordinario esplendor de los carruajes y el vestuario, el derroche de agua y lujo, más el colorido de los fuegos de artificios, "con sus explosiones de luces y ramilletes policromados en el cielo tableño", la rivalidad entre tunas, complementa lo que se conoce como un verdadero espectáculo que le da vida a ese famoso carnaval de la ciudad de Las Tablas. "Pa" gozá". Parapapara, parapapara, parapapá, pa, pa.

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