Los Lee, Familia de ‘Pura Sangre’
- Humberto Cornejo O.
El apodo de “El Caballo” para Carlos Lee nació en su estadía con los Medias Blancas de Chicago, donde se consolido como uno de los bateadores más poderosos en las Grandes Ligas.
“Al ver a Carlos por primera vez en las Grandes Ligas, se me erizó la piel y me hizo recordar desde el momento que lo tuve entre mis brazos, hasta verlo convertirse en ‘El Caballo’ de Panamá”.
Estas fueron las frases entrecortadas de Carlos Lee padre, sobre lo orgulloso que se siente de su hijo, quien basado en esfuerzo y sacrificio conquistó un lugar en el mejor béisbol del mundo.
“En estos momentos estamos viviendo algo especial, por toda la expectativa que se ha creado por el cuadrangular 300 de mi hijo, ahora sólo queda esperar”, dijo el padre del panameño con más vuelacercas en las Mayores.
Con esos sentimientos a flor de piel, que sólo los padres pueden expresar.
“Ver como 30 o 40 mil personas gritan el nombre de un pelotero, como a él le hacen es una sensación que no tiene explicación y es una oportunidad que pocos padres tienen”, indicó el orgulloso hombre de Río Hato.
Amor por el juego.
Como todo niño amó al béisbol, gracias al apoyo de su padre, a quien tenía como ejemplo de pelotero.
“A él y a mi nos unen buenos recuerdos de infante, él era mi acompañante cuando jugaba pelota y representaba a Coclé en bola suave”, agregó Carlos Lee padre.
“Todos los domingos asistíamos juntos, no importa donde tuviera que jugar y se le veía ese entusiasmo”.
Momento más emotivo.
De igual manera hizo remembranza del instante mágico de la firma.
“Hasta este momento fue cuando los subieron a las Grandes Ligas, fue algo que todavía no los esperábamos, él me llamó para decirme que lo habían subido y para mi es un recuerdo de toda la vida”.
Doña Olga:
madre del temido “Caballo”. Dicen que el amor de una madre, es el de una amiga y compañera para la eternidad. Esto se ve reflejado en el rostro de Olga López de Lee, madre del jardinero izquierdo de los Astros de Houston, que al sólo escuchar el nombre de su hijo, toma brillo de luz de luna en sus ojos.
“Carlos es un tremendo hijo, el nos ha ayudado mucho y también gracias a Dios llegó a las Grandes Ligas, para cumplir su sueño”, agregó una gran señora.
Momento de la firma.
Este acontecimiento de gran importancia, donde arrancaría la carrera de uno de los mejores atletas panameños.
“Esto fue un momento muy difícil para nosotros, él estaba que se nos arrodillaba para que le firmáramos, ya que era menor de edad”, señaló.
“Siempre cuando hablábamos terminaba llorando, pero cuando regresó por primera vez quede tranquila ya que se veía muy bien”.
Su primer regalo.
Al escuchar estas palabras las lágrimas de Doña Olga se asomaron en el alba, pero ese temple de educadora lo impidió.
“Él me ha regalado muchas cosas, pero una de las mejores ha sido un carro y recuerdo que sólo le pedí que no fuera color “achiote” (se ríe), le agradezco todo lo que me ha dado”, comenta esta madre de sueños.

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