Gracias a la vida
Sus inicios en la radio se remontan a febrero de 1950 (hace 59 años), cuando se estrenó como comentarista en La Voz del Barú (propiedad de Rubén Darío Samudio). Su primer programa de formato noticioso se llamó Horizontes, el que vino a reemplazar al radioperiódico Gente Nueva que dirigía Sebastián Ríos.
Tomo prestado el título de la famosa canción de Violeta Parra interpretada magistralmente por Mercedes Sosa, para expresar nuestro agradecimiento por el regalo de vida que nos hizo a todos los que tuvimos el privilegio de conocer y apreciar al periodista, maestro y amigo Ramón Guerra, gerente general de Radio Chiriquí, quien abandonó este mundo terrenal el pasado viernes 27 de febrero, a la edad de 93 años.
Intentaré resumir las importantes ejecutorias de este hombre sencillo, sensible, emprendedor y profundamente analítico del acontecer nacional, que los panameños y especialmente los chiricanos, aprendimos a valorar y querer desde sus inicios en el periodismo radial.
Empezaré por rescatar del ayer, la fragua del canillitay el tipógrafo que fue Ramón Guerra en los primeros años de su vida, porque estoy seguro de que su origen humilde al igual que la motivación e inspiración que le brindara su madre Mama Elida constituyeron la brújula que definió y orientó, la personalidad y el carácter del Ramón que conocimos.
Ramón nació en David un 6 de abril de 1915. Siendo muy joven se trasladó con su madre y sus cinco hermanos (Tomás, Bolívar, Carlos, Aurelia y Maida) a la ciudad capital. Allí trabajó en diferentes imprentas por espacio de seis años (1936-1942). Regresó a la provincia de Chiriquí en 1942 a la edad de 27 años, para quedarse definitivamente en esta tierra.
Se integró al Club de Leones de David en 1949 y llegó a ser su presidente en tres ocasiones. Bajo su liderazgo en esta organización, se llevó a cabo la construcción de la Casa de la Cultura Manuel de Jesús García, el pabellón pediátrico del Hospital José Domingo de Obaldía, las aceras del barrio de Doleguita, la Granja de menores. Estableció la realización de las colonias de verano para los niños. Además, emprendió campañas a favor de los que sufrieron en tragedias provinciales y nacionales, como terremotos e inundaciones.
Le correspondió así mismo presidir el comité especial que culminó la realización del Monumento escultórico a las madres chiricanas en 1954.
Su liderazgo en el patronato de la Feria Internacional San José de David, en la que se mantuvo por 30 años siendo su presidente, 10 años continuos, fue decisivo en el logro de trascendentales objetivos tales como devolver la Feria a la comunidad a partir de sus inicios en el Centro Escolar en 1954 y 1955. Logró consolidar además en la década del 70, la jerarquía internacional de la Feria San José de David, que por cierto después de Radio Chiriquí, fue uno de los más caros anhelos que siempre ocuparon su mente y su corazón hasta el último día de su vida.
En lo deportivo, fue presidente de ligas de béisbol y baloncesto por muchos años, de l944 en adelante. Su pasión por el deporte y su empeño como dirigente en este campo fue decisivo para la culminación del Estadio Kenny Serracín en 1950.
Como empresario fundó en 1942, Imprenta y Librería Regional S.A., en sociedad con Don Chicho Brenes. Juntos editaron luego el periódico Ecos del Valle (1945), siendo Ramón su gerente y redactor deportivo. Este diario llegó a ser incluso de circulación nacional.
Igualmente, dentro del campo empresarial, Ramón fue el primer gerente de la Cervecería Chiricana (en 1968). En la Cámara de Comercio de Chiriquí ocupó el cargo de tesorero.
Sus inicios en la radio se remontan a febrero de 1950 (hace 59 años), cuando se estrenó como comentarista en La Voz del Barú(propiedad de Rubén Darío Samudio). Su primer programa de formato noticioso se llamó Horizontes, el que vino a reemplazar al radioperiódico Gente Nuevaque dirigía Sebastián Ríos. Luego, a partir del 4 de octubre de 1951, inició sin interrupción hasta la fecha su radioperiódico La Prensa. Al principio, el programa tuvo dos emisiones diarias, en horario matinal de 7:15 a 7:30 y vespertino de 6:30 a 7:00 de la noche, para poco tiempo después quedar en el horario matinal que todos conocemos, con su emblemático lema:Al servicio de las mayorías humildes de la Patria.
Para ese entonces, cabe destacar la vena periodística heredada de su madre, quien fungía como corresponsal de prensa desde la capital. Todos los días Mama Elida le enviaba los titulares de los periódicos a través del telégrafo. No olvidemos que en ese tiempo (década del 50) no existían líneas telefónicas ni existían grabadoras pequeñas ni unidades móviles, en fin los adelantos de la comunicación de hoy.
Fue igualmente socio fundador de la Asociación de Periodistas de Chiriquí (1956) y cinco veces presidente de esta asociación.
Ramón fue además corresponsal del periódico El Díay a partir de 1960 director por 25 años, de la página Chiriquí en La Estrella. Adelantándose a su tiempo, en 1964 estableció el primer espacio informativo televisivo desde el interior, a través de la televisora chiricana Tele Barú Canal 10, única en el interior del país y de la que fue su fundador y accionista.
En abril de 1970, Ramón Guerra inauguró su propia estación de radio. Nació así Radio Chiriquí, el "buque ??"escuela" del periodismo social en Chiriquí, cuya cobertura se extiende a la hermana provincia de Bocas del Toro, zona sur de Costa Rica y el norte de Veraguas. Radio Chiriquíocupó luego sus modernas y actuales instalaciones en el edificio Mama Elida, en abril de 1996.
Distinciones y desafíos.
Ha recibido innumerables condecoraciones y reconocimientos por su fecunda labor periodística de alto contenido humano, entre ellas la medalla de Oro al Mérito "Manuel Celestino González" en el Congreso Nacional de Prensa celebrado en Veraguas en 1978. Así como la orden Vasco Núñez de Balboa en grado de Caballero (1966) y en grado de Comendador (1983). Más recientemente, la Fundación Fórum de Periodistas por la Libertad de Expresión lo distinguió con el premio a la Excelencia Periodística en el año 2005.
Del mismo modo, también sufrió persecuciones políticas a lo largo de su vida. Le cancelaron la licencia de locutor y comentarista en tiempos del General José Antonio Remón Cantera. En aquel entonces, su radioperiódico pudo ser reabierto, por la oportuna intervención de los diputados chiricanos.
En tiempos de Noriega, nuevamente fue cerrado su radioperiódico así como la propia emisora Radio Chiriquí. La protesta y exigencia popular hizo que volviera al aire, varios días después.
Su labor a través deRadio Chiriquíno se limitó a informar y generar opinión pública entre los oyentes. Es necesario destacar también los incontables proyectos de interés social a los que dedicó desinteresadamente tiempo, energía y abnegación. Uno de ellos la celebración cada año de la Navidad para los niños pobres. Su defensa inclaudicable de los indígenas de la comarca Ngöbe Buglé. Su campaña radial permanente por lograr la comunicación terrestre de Chiriquí con la provincia de Bocas del Toro. Su solidaridad y respaldo a los programas de nutrición infantil de Nutre-Hogar en Chiriquí, son algunos de los tantos proyectos de interés comunitario a los que dedicó alma, vida y corazón. Como si fuera poco, su programa dominical Música y Noticias primero, y Tertulia en Domingo más tarde, se suma a la invaluable e incansable labor de dínamo que llevó a cabo con inspirador entusiasmo, estableciendo ese contacto permanente con la comunidad y llegando a formar parte de cada hogar chiricano, a través de la radio.
Compartió con todos los colaboradores que integramos la gran familia de Radio Chiriquí, el sueño de promover a través de la radio, una mayor conciencia crítica en los chiricanos. En verdad Ramón fue un ser humano excepcional, de extraordinaria y genuina modestia. Fue amigo y maestro a la vez. Siempre su mente ágil y alerta, con ideas claras e irrenunciables principios. Además, poseedor de la tolerancia y amplitud propias de los grandes hombres, supo escuchar y analizar sin prejuicios, las ideas por contrarias que pudieran parecerle a sus propios pensamientos.
Inspiró un periodismo radial constructivo, rescatando la esencia ética de nuestra profesión, a fin de no caer nunca en el periodismo tipo celestina o alcahuete, que lamentablemente algunos periodistas practican en nuestro país, deshonrando la profesión. Los periodistas todos tenemos opiniones y posiciones políticas. Sin embargo, lo que nos convierte en profesionales confiables, con credibilidad, es el darle a cada quien lo que le corresponde ??" yo le llamo, más que objetividad, justicia periodística - y el no retorcer la información para que se ajuste a nuestros puntos de vista. Eso es lo fundamental del periodismo y eso es lo difícil.
En efecto el periodismo así entendido, es una extraordinaria profesión que nos permite asumir durante toda la vida, la rebeldía e irreverencia de los jóvenes. Es así y solo así como se puede explicar, porqué el alma del buen periodista no envejece nunca.
Jeptha B. Duncan dijo en 1928 "necesitamos una prensa libre y crítica". Tal parece que lo hubiese dicho hoy. Ramón Guerra hizo suyo este principio sobre la función social del periodismo, incentivando la participación ciudadana y el libre juego de las ideas. Evitando con su ejemplo, la práctica de ese periodismo tipo calle arriba y calle abajo que algunos medios aprovechan para polarizar posiciones a favor o en contra de determinados gobiernos, según convenga a sus intereses en determinado momento.
La historia del periodismo nacional recoge gran cantidad de ilustres ciudadanos que ejercieron el periodismo como un medio de expresión de sus pensamientos y que además transmitieron a sus contemporáneos y generaciones futuras, valiosas enseñanzas por su condición de hombres de bien y grandes pensadores, cualidades que por cierto no se adquieren necesariamente en las universidades ni vienen implícitas con el título de periodista.
Algunos ejemplos notables de panameños que ejercieron el periodismo más que como una profesión, como un derecho a expresar sus ideas, fueron: Mariano Arosemena, Santiago Anguizola D., Pablo Arosemena, Carlos A. Mendoza, Eusebio A. Morales, Ricardo J. Alfaro, Harmodio Arias, Gil Colunje, Víctor Florencio Goytía, Octavio Méndez Pereira, Gil Blas Tejeira, Domingo H. Turner, Nicolás Victoria, Manuel M. Valdés y tantas otras glorias del periodismo nacional.
A esta selecta lista de periodistas panameños honorables, cuyo legado trasciende a las presentes y futuras generaciones, se incluye hoy con letras de oro, el gran maestro del periodismo chiricano MANUEL RAM?"N GUERRA.
Gracias por el regalo de tu vida Ramón. Gracias por todo el bien que hiciste. Gracias por la larga lista de realizaciones en beneficio de la comunidad que tanto amaste. Descansa en paz Maestro.
*El autor es educador, escritor y pintor

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