Tumpapire
Para entender al panameño
Se sabe que muy pocas cosas nos afanan. Si ganamos, celebramos; y si perdemos, también celebramos.
En síntesis
([B]Segunda entrega)[/B]
Digan lo que digan, el panameño es una raza especial, somos nietos e hijos de nativos, españoles y africanos; hermanos, sobrinos, concubinos de casi todos los seres que ha dado el planeta. Solamente repare en la fila de un banco o vaya a pasear a La Peatonal y verá el escándalo étnico en que nos hemos convertido.
Se sabe que muy pocas cosas nos afanan. Si ganamos, celebramos; y si perdemos, también celebramos. La excepción son aquellos que pujan si se sacan la lotería y no compraron la sábana. No funciona el algo es algo. El peor es nada no les reconforta.
Buena gente mi paisano. Nadie te va a negar un vaso de agua, ni sal ni azúcar, donde comen uno comen dos, donde hay dos que se quieren con uno que coma, basta… pero ¡no abuses!
El corazón del panameño palpita con la adversidad, la Teletón es su mejor ejemplo, no sabe para qué está dando plata, pero la aporta, o frente al desastre de un río desbordado. Pero pelear por causas comunes es muy raro que eso acontezca… si a él no le toca nada, nada hará, hasta que el callo sea en su pie, entonces reclamará la solidaridad que negó al paisano… Se espanta de la basura, pero ayuda a regarla.
No se sabe el himno de la patria, pero lo defiende, es incapaz de nombrar cuatro o cinco accidentes geográficos de su país, pero no te metas con su vaina. No maneja sus fechas nacionales y les tiene sin cuidado… pero atesora con cariño los días de asueto.
No sabe en qué dirección están los puntos cardinales, pero sabe a dónde quiere ir, por lo menos en su día a día. Hijo de la inmediatez, persevera la improvisación.
Es aguantón el panameño, soporta vergüenza, dolor, humillación, los excesos de los políticos, injusticias… no dirá nada, mirará al de al lado a ver si se atreve y si no, no… pero hay que cuidarse cuando está entre la espada y la pared… porque viene de frente… Y sin tembladera.
El panameño, un gran sector por lo menos, no prefiere pensar, con todas las operaciones y las exigencias de este ejercicio. Prefiere que otros hagan ese trabajo. Somos buenos para organizar fiestas, parrandas, arranques, incluida la administración de la goma después del Carnaval.
Usted sabe muy bien de qué estamos hablando…

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