Patria, son tantas cosas...
- Pedro Crenes Castro (Escritor)
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- @pcrenes
Vuelve noviembre. Recuerdo la emoción de bajar a la calle para ver los desfiles y soñar de niño que algún día yo también formaría parte ...
Patria, son tantas cosas?
Vuelve noviembre. Recuerdo la emoción de bajar a la calle para ver los desfiles y soñar de niño que algún día yo también formaría parte ...
Vuelve noviembre. Recuerdo la emoción de bajar a la calle para ver los desfiles y soñar de niño que algún día yo también formaría parte de esas "filas temblorosas de entusiasmo" como dice la letra del "Himno al estudiante", que no sé si se sigue aprendiendo en las escuelas. Bimestre corto, murales patrios y memoria de los hechos que dieron como resultado esta patria que llamamos Panamá.
Pero en la conciencia ciudadana, el concepto "patria" se ha empobrecido. Hemos dejado que se vacíe de razón para inflarse de romanticismo. Colores, símbolos, letras, poemas, que si bien recuerdan y refuerzan una idea de unidad en torno a un proyecto común, se han convertido en un fin en sí mismos y no en un medio. Dice Rubén Blades que "Patria, son tantas cosas bellas" y canta emociones, pero no enseña como sustentarla. Ni es su labor. Ricardo Miró igual, emociones y no razones. Y habiéndonos legado un recurso poético para evocar lo que sentimos, tiene que contemplar, desde donde esté, cómo su poema se ha convertido en un arma de patrioteros. Como los símbolos patrios.
Recordemos el incidente del poema no aprendido en un acto institucional o la bandera a los pies de una ex-directora del INAC, o la pollera-calavera que salió en la televisión hace poco.
O el himno cantado en versión no institucional. Y qué me dicen de los billetes de lotería y sus "errores" o el mural en el Aeropuerto, donde una mujer que no es negra viste una pollera congo y se tacha de racismo. Símbolos tras los que escondemos nuestro romanticismo patrio.
¿Qué tantas cosas son patria? Creo que patria no es vestirse de pollera, o colocar correctamente una bandera o recitar los versos de un viejo poema.
No es patria que una negra se vista de negra y no de india kuna. No es escuchar "típico" y despotricar de la música de los otros, no es ser panameño en contra de los extranjeros que viven entre nosotros. Porque muchos panameños, muchos, también somos extranjeros. Patria no son los símbolos que la representan, como las fotos y recuerdos de mi madre no son ella y no pueden sustituirla, solo evocarla.
Patria es respetar al vecino, es pagar tus impuestos, es no tirar basura por las calles, cumplir con esfuerzo y dignidad tu trabajo, sea el más sencillo o el de jefe de Gobierno. Ser patriota es conocer nuestra Historia y la razón de los símbolos que nos representan, es civismo, cultura, unidad en la diversidad, echar fuera racismos caducos y mirar críticamente a las instituciones.
Si nos quedamos solo en el símbolo, perderemos de vista la realidad del momento histórico. Confundir la representación con lo representado es un síntoma de que la patria se está debilitando. No somos una abstracción, somos realidades humanas sumadas al proyecto común que es Panamá.
No hace falta vestirse de nada, ni enarbolar colores, ni cantar himnos. Panamá es todo lo que queremos que sea, será todo lo que seamos capaces de hacer para que siga adelante. Los que gobiernan, recuerden que hacer patria es estar en sus puestos cuando corresponde, es no robar, pensar en el bien común, respetar la libertad y la justicia recogidas en la Constitución. Panameño no es el que se sabe todo los símbolos, sino el que los respeta y hace que se respeten con el cumplimiento de sus deberes y la defensa de sus derechos.
Esta tierra ya estaba aquí, somos sus herederos. No pedimos nacer en ella, pero aquí estamos, orgullosos de construir esta patria que llamamos Panamá. Ni mejor ni peor que otras, pero es la nuestra, y haremos bien en dejar los símbolos y concentrarnos en esta realidad que tanto necesita del concurso crítico de todos.

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