Retazo de mola
- Madelag
El interesante artículo “Laberintos de color y vida”, escrito por Annette Hinestroza V., con fotos de Alcides Rodríguez, que detalla la colección de molas de José Félix Llopis, (en exposición hasta fines del mes de enero en el Museo del Canal), activó el recuerdo de los esfuerzos realizados cuando el IPAT, (hoy ATP) - no existía el INAC - quiso presentar la mola como la expresión artística que es; y a la vez desarrollarla como artesanía nacional.
Se basaron estas inquietudes en estudios de expertos economistas: la mujer Kuna no alcanzaba a recibir diez centésimos de Balboa de ganancia por hora de trabajo, cuando dedicaba su tiempo a ésta labor.
Reunidos en El Porvenir, San Blas, el IPAT solicitó a los indígenas intermediarios máxima calidad en el producto; reconociéndoles un aumento especial en el precio de oferta, si sus molas calificaban para la compra.
Se intensificaron las gestiones en el exterior con asociaciones culturales, galerías de arte y museos. Se participó en importantes exposiciones. Una célebre diseñadora neoyorkina confeccionó con capas, de finísimo satén de colores pasteles, dos preciosos abrigos para la esposa del (luego infortunado) Sha de Persia.
Sobre los dibujos, ya delineados en los abrigos, las indias Kuna seleccionaron los retazos y ejecutaron, según su criterio, la labor que regularmente efectúan en las molas.
Años después, el tuxedo de molas que lucía “Pinky” Arias, como gerente del IPAT, en las Caravanas Turísticas, causaba sensación en el exterior, pues destacaba a Panamá como país turístico de calidad. Para promover la mola como artesanía se coordinó con los gerentes de hoteles que el personal administrativo usara corbatas de molas.
Aún hay mucho que dar a conocer y coordinar. ¡No ignoremos los retazos! ¡Unidos con dedicación y arte, forman la colcha!

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