Un día como hoy
- Ariel Barría
Columna dedicada a mi madre, María Edelia, quien alcanza hoy, en Las Lajas, sus 82 años.
Me gustan las lecturas que inician con esta fórmula. Ante ella, sabemos que nos adentramos en el ancho mar de la historia, o por lo menos que hollamos sus riberas.
Para los panameños, la de hoy es una fecha crucial; un día así, pero en 1519 (hace 491 años; un lunes) se fundó en nuestras tierras, sobre los restos de un paupérrimo asentamiento de pescadores cuevas, la primera ciudad española en las costas del Mar del Sur, avistado por Vasco Núñez de Balboa apenas 6 años antes.
En el capítulo VII del “Compendio de historia de Panamá”, de Juan B. Sosa y Enrique J. Arce (1911) se lee: “Una comisión enviada a recorrer la costa encontró en el caserío de Panamá la expedición que por tierra conducía el licenciado Espinosa, y reunidos luego los dos jefes, dispuso Pedrarias fundar en ese sitio, y con el mismo nombre del villorio, una población formal. El 15 de agosto de 1519 llevóse a cabo el acto de la fundación por Espinosa, ante un escribano [Antón Cuadrado] y en nombre de los monarcas de España, la reina doña Juana de Castilla y su hijo el príncipe Carlos”.
María del Carmen Mena García, de la Universidad de Sevilla, por su parte, en el capítulo V de su libro “Pedrarias Dávilao ‘La ira de Dios’: una historia olvidada” (1992), recrea ese momento diciendo: “[Pedrarias] repetiría con toda seguridad el mismo ceremonial que en la isla de las Flores [isla del Rey] días atrás: con las rodillas hincadas en el suelo, mientras sujetaba en su mano derecha una bandera de tafetán blanco con la imagen de la Virgen y en la izquierda su espada, con voz alta y solemne, diría ante el grupo de soldados que se congregaban en torno a su persona: ‘¡Oh Madre de Dios, amansa la mar e haznos dignos de estar y andar debajo de tu amparo, debajo del cual te plega descubramos estos mares y tierras de la Mar del Sur e convirtamos la gente de ellas a nuestra santa fe católica!’ Y luego, mientras un tañido de trompetas se alzaba al viento, majestuoso, tomaría posesión de la tierra en nombre de la reina doña Juana y del rey don Carlos, su hijo, cortando ramas de los árboles con su espada y poniéndolas bajo sus pies en señal de dominio. Al tiempo, los allí presentes lanzarían vítores por tres veces a los reyes de Castilla.”
El apodo del fundador de Panamá, “Furor Domini”, endilgado por fray Bartolomé de las Casas, refleja algo de su carácter, si bien hay registros de que en sus años mozos, nimbado por su origen noble, su prestancia y sus ejecutorias en la Corte, fue conocido también como “El Galán”, “El Valiente”, “El Gran Justador”, “El Bravo”. Otro hecho que habla de la fortaleza de este caballero fue su vitalidad: nacido alrededor de 1440, era ya octogenario en aquel 1519 (murió con más de 90 años) cuando, también en palabras del fray, era “una llama de fuego que a muchas provincias abrasó y consumió”.
No obstante, fue poco afortunado en cuanto al manejo de su imagen este conquistador segoviano, puesto que Núñez de Balboa, plebeyo y con menos créditos, quien en un patíbulo de Acla fue su víctima, en materia de favor público y de reconocimiento posterior sigue siendo hasta hoy su verdugo definitivo.
Valga este repaso como reflexión en torno a la fecha. Feliz domingo.
Que la palabra te acompañe.

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