Un inmueble longevo y señorial
- Redacción /
Se cuenta que el balcón principal tenía una vista que daba directamente al patio de la casa del presidente Belisario Porras.
Un antiguo reloj, cuyas manecillas apenas reflejan la hora exacta dos veces al día, simboliza un tiempo que pasó. Amplios pasillos, persianas de madera que resisten el tiempo, paredes que encierran secretos y pasiones y no ceden ante el rigor de los años , hacen de un vetusto edificio que se yergue señorial en el corazón de la ciudad de Las Tablas, provincia de Los Santos, testigo silencioso de 85 años de historia.
Sus muros, corredores, escalinatas y ventanales datan de 1924, cuando uno de los hijos más ilustres nacidos en Los Santos y el país, decidió que ese sería el recinto que serviría como escenario para la formación académica, moral y patriótica de la juventud tableña.
Se trata de la “Escuela Presidente Porras”, fundada el 20 de septiembre de 1924 y declarada, en 1997, “Monumento histórico nacional” mediante la Ley 12 promulgada en julio de ese año.
Al igual que se sucedió desde el primer día, y a pesar del paso del tiempo y las escaramuzas que se dieron en diferentes épocas para cambiar su estructura inicial, la “Escuela Presidente Porras” sigue cumpliendo su cometido con una matrícula de 700 estudiantes, todos del nivel básico, y un cuerpo docente que suma alrededor de 35 personas.
Lo más que se ha permitido es la construcción de anexos como nuevos pabellones con el propósito de dar mayor cabida a la población de estudiantes.
La construcción de este inmueble se cristalizó durante la segunda gestión del presidente Belisario Porras y, al igual que muchas de sus obras, fue vista como una mole de concreto, demasiado colosal para la época y para un pueblo como Las Tablas.
Se calcula que unos 75 mil estudiantes han pasado por los salones de esta escuela durante los 85 años que tiene de existencia.
Y el tiempo volvió a darle la razón al doctor Belisario Porras.

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