Una garzatras la libertad
- Modesto A. Tuñón F.
La principal característica de la fábula es su moraleja. En este caso, hay un legado de Pecas, personaje principal que a diferencia de las fábulas tradicionales, donde él o ella arrastra el relato hasta el final para mostrar la enseñanza, el héroe desaparece y el relato continúa a partir de las “huellas” que la garza esparce en los confines del microcosmos...
Es difícil que una ópera prima de un escritor joven sorprenda al ver la luz; pero en el caso de Yolani Rognoni Arias, hubo una sorpresa doble. Primero cuando anunció que iba a presentar un libro y luego de leer este delicado trabajo auspiciado por la editorial Piggy Press Books, darnos cuenta que El camino de Pecas, había sido concebido como una fábula.
En este tiempo es poco común que un escritor haga uso de esa vertiente literaria que requiere un excelente dominio del lenguaje poético (entendiéndose como tal la creatividad), así como la pericia en el arte de "fabular", alcanzar a exponer los pormenores de la narración a través de una imagen animal o donde los personajes deben vestir ese ropaje de fauna y conservar valores y características humanas.
En la lectura de El camino de Pecas, su autora logra introducirnos inmediatamente en el asunto, en la circunstancia del personaje, una garza llamada Pecas en un pie, quien en uno de sus viajes de exploración descubre un mundo muy diferente al lugar de donde ella proviene; este nuevo escenario es un zoológico y sus habitantes, diferentes animales viven en armonía. Sin embargo, se percibe que no conocen otra realidad que estar entre barrotes.
Desde este momento, la garza duda de todo lo que encuentra en el zoológico, pues en su mundo natural, la vida cotidiana, es muy diferente, no sólo porque existe el concepto de libertad, sino porque hay "otra armonía", un equilibrio impuesto por la ley de la selva, donde se caza según las capacidades de cada quien y es normal que el tigre escoja a sus presas, según esta realidad natural.
En ambos "mundos" existe una constante que permite al personaje Pecas un carácter de intermediario. Los habitantes de los dos escenarios no aceptan que existe otra forma de vida. Los animales del zoológico no creen en una coexistencia donde todos sean libres y regidos por el orden natural. Para ellos, es normal que un amo les dé la comida. En el otro confín, las bestias de la selva donde vive Pecas, tampoco conciben un mundo de barrotes y lo miran como mítico; un mal recuerdo con el que se atemoriza a los juveniles.
De este conflicto se agarra la autora para desarrollar su relato a partir del esquema que caracteriza una fábula: un mundo de personajes (Pecas en un pie, Pacheco (el tigre), Pecas en dos pies (la garza, hembra), Ojos rojos (madre de Pecas), Desplumada (la líder de la colonia de garzas) y otros tigres (Venadero, por ejemplo); acciones (los vuelos de Pecas entre ambos mundos, la enseñanza a los juveniles de garzas; la pesca; objetos demostrativos (la selva, el zoológico como expresión de ambos mundos, la luna, la lluvia y por último, la moraleja (la esperanza o utopía que deja el personaje).
Aquí es necesario hacer algunas observaciones sobre la fábula como estilo literario. Esta es una composición breve en la que los personajes son animales, plantas y otros objetos que presentan características humanas como el habla, el movimiento y determinadas conductas, que en este caso, la autora deja muy bien expresadas en su texto narrativo.
La principal característica de la fábula es su moraleja. En este caso, hay un legado de Pecas, personaje principal que, a diferencia de las fábulas tradicionales, donde él o ella arrastra el relato hasta el final para mostrar la enseñanza; acá, el héroe desaparece y el relato continúa a partir de las "huellas" que la garza esparce en los confines del microcosmos y que terminan por modificar en algo, ambos escenarios, sobre todo porque la "semilla" dejada por la garza, logra fecundar en uno de los personajes jóvenes para hacer la propuesta que la autora deja en el prólogo.
Las fábulas se utilizaron desde la antigüedad grecorromana por los esclavos pedagogos para enseñar conducta ética a los niños que educaban. La moral deducida de estos ejemplos era la del paganismo: es imposible cambiar la condición natural de las cosas, incluida la condición humana y el carácter de las personas.
En la época del cristianismo, se varió la concepción del mundo y la idea de cambiar la naturaleza del hombre con un juicio moral establecido. Por eso, surgieron las parábolas que en la fe cristiana permitían poner buenos ejemplos para que el público o los feligreses, asumieran estos modelos.
La estructura de la fábula no varió en la evolución de la cultura; sobre todo en Europa donde vamos a encontrar los autores que desarrollan el esquema con personajes animados o la mezcla de estos, con los humanos; La caperucita roja, Los tres cochinitos.
Ella mantuvo su asociación con géneros didácticos. Se aplicó como modelo de ilustración, ejemplo amonestación, crítica, elogio en la familia, la iglesia, la escuela y en los círculos académicos. Se integró este tipo de relatos a la lectura obligada en el aula. Su esquema fue perdiendo vigencia durante el siglo XX, sobre todo en la atmósfera escolar.
Una importante variante se relaciona con su uso político. Es una forma de esconder un determinado discurso para evitar que su referente (aquella situación real a la que alude) sea comprendida o captada por sus protagonistas en la vida real. Un poco de esto lo encontramos en una de las obras maestras de George Orwell, Rebelión en la granja, escrita en 1943 y que expone la realidad europea y sobre todo, es una crítica al sistema político imperante en la Unión Soviética; constituye además una metáfora sobre la "corrupción que engendra el poder", según dice la tapa del libro.
Otro ejemplo es El Principito, de Antoine de Saint Exupery, que plantea la búsqueda que un chico de otro planeta hace en la Tierra y sus diálogos con los animales que encuentra localmente que le dan modelos de vida con otra espiritualidad y profundidad filosófica.
En Panamá encontramos trabajos parecidos con La cucarachita mandinga y Lobo go home, de Rogelio Sinán donde se esconde en estas obras de apariencia infantil, una serie de ideas tanto nacionalistas como de fuerte contexto sociopolítico.
En El camino de Pecas hay un conjunto de esquemas insertos en los dos mundos que sirven de escenario a estos personajes de la fauna. Se plantea un principio de sociedad; además una forma de gobierno y determinados valores. No obstante, los esfuerzos de la garza para exponer la necesidad de cambiar el estatus del zoológico, apoyado por los felinos amigos; éstos no le dan crédito a sus razones y todo sigue exactamente igual.
Sin embargo, a su desaparición del escenario, se inician algunas señales que marcan sobre todo, un cambio en aquellas generaciones que dejan un espacio para el aprendizaje, una de las claves que funciona en este texto.
Tenemos también un gran discurso didáctico en todo el planteamiento de esta fábula. El personaje principal, un modelo excepcional de animal que mira y hace más allá de lo obvio, es el educador por excelencia, aquel que utiliza sus alas para desplazarse y es capaz de conocer otros mundos.
Toda la argumentación de este personaje logra calar en otros dos personajes: los ejemplos de garzas jóvenes que aprenden a pescar y a volar; no como algo rutinario, sino como un valor añadido a una condición biológica, a secas y el tigrillo, uno de los hijos de la tigresa que yacía en el fondo de una jaula en el zoológico, quien cambia su vida con la esperanza de que le dejan las palabras del enigmático personaje que apareció en su estrecha casa.
Un aspecto de la estructura de este texto en tiempo de fábula es el lenguaje utilizado. Aunque por razones estilísticas, este género hace poco uso de las figuras retóricas; encontramos que la autora trabaja con estas herramientas, que le dan un sentido más literario al texto educativo que ella nos brinda. Las metáforas, símiles, hipérboles han sido utilizadas con bastante discreción para orientar el relato por la vertiente didáctica.
El libro se presenta en una edición bilingüe, muy cuidada en los aspectos editoriales con una portada atractiva e ilustraciones de Silvia Fernández-Risco; las viñetas acompañan de manera armónica el texto y al final, un cuestionario que incluye tareas para darle mayor compenetración al lector, sobre todo joven con el sentido de la narración y pueda extraer su valor didáctico.
Solamente hay espacio para aprender, como dice la autora "la verdad se revela a todos por igual, pero sólo quien tiene ojos abiertos será capaz de verla. Es lamentable, pero cierto es, que los años pueden nublar la vista de un par de ojos y poco sirve a esos ojos estar frente a una revelación si no son capaces de apreciarla."
Más adelante dirá: "Es necesario olvidar mucho de lo que hemos aprendido para asimilar la verdadera sabiduría…" Al final, esta es la idea que queda, sobre todo por haber descubierto el personaje que representa la esperanza, que el reflejo de la luna sobre la superficie del agua, tenía un referente real que iluminaba su territorio, fuera de los barrotes de la jaula, camino a la libertad.

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.