AULLIDO DE LOBA
Yo que creía que lo había visto todo
No es porque no lo hayan avisado ¿eh? Que lo dicen bien alto para todos aquellos que quieran oírlo, desde los púlpitos; desde carros con altavoces un
No es porque no lo hayan avisado ¿eh? Que lo dicen bien alto para todos aquellos que quieran oírlo, desde los púlpitos; desde carros con altavoces un domingo por la mañana tempranito; en la puerta de tu casa como te descuides y abras sin mirar antes por la mirilla. Los voceros de Dios en la Tierra nos lo tienen dicho: el diablo existe. Supongo que, a pesar de todo, cuando aparece siempre nos asombramos, ¿no? Imagino que a estas alturas ya sabrán que estoy hablando de las supuestas posesiones diabólicas de las niñas en Portobelo. Pero en mi caso el asombro no viene por la posesión… sino por el zipizape que se ha montado alrededor de un suceso que, sea cual sea su causa, por su componente emocional y porque están involucrados menores, debería de ser tratado en los medios de comunicación literalmente con pinzas. O no tratarse en absoluto.
Seamos serios, el tema de la fe debe circunscribirse al ámbito privado. El montaje mediático desplegado alrededor de algo como esto no es más que un festín de hienas y cuervos. Y en esto incorporo a todos los que han sacado tajada con las posesas. Son todos unos irresponsables, tanto su entorno como los comentaristas “ad hoc” que siempre aparecen cual cucarachas debajo de las piedras cuando huelen carnaza escandalosa y que se prestan sin hacer ascos a parlotear de cosas como esta. Curas, pastores, psicólogos, reporteros dicharacheros y toda la horda de enteradillos de medio pelo han logrado hacer una montaña de un grano de arena. (Que conste en acta que en este momento acabo de autocensurarme porque mi primera imagen para describir lo que habían hecho era una metáfora que involucraba a un espécimen de los coleópteros coprófagos de la familia Scarabaeidae). Lo único que han explotado en este caso es la ignorancia de unos y el morbo de otros, exponiendo a la mofa, befa y escarnio la carnaza sangrante solo por un quítame allí este “rating” o esta portada. Y esto es algo muy feo.
Pero como el ‘piensa mal y acertarás’ suele funcionar casi siempre, sería muy sano que tratásemos de hacer un ejercicio de abstracción y analizásemos el tema: ¿podría haber en todo esto intereses creados? Porque, a ver, ¿no les parece extraño que aparezcan estas cosas y casos en pleno debate de las reformas electorales? ¿A nadie le huele a chamusquina esto? Conste que no es la primera vez en este país que se trata de distraer la atención de cuestiones políticas a base de hacer aparecer ovnis o bicharecos extraños. El que quiera recordar no tiene más que ir a las hemerotecas y echar una ojeada a los titulares de hace un puñado de años. Quizás alguno piense que me patina la biela creyendo en conspiraciones a mi edad, pero no sé si será peor creer en conspiraciones o creer que el diablo se entretiene poseyendo a unas adolescentes portobeleñas.
Sea como sea, lo único que ha demostrado esta serie de desafortunadas circunstancias es que los periodistas y responsables de los medios de comunicación de este país necesitan repasar los apuntes de ética periodística que tomaron en la carrera porque me da a mí que se les ha olvidado un poco lo aprendido. No es ético lucrar con la ignorancia y el miedo ajenos. Eso no es noticia. Eso, ni siquiera es decente.
Pero como no creo que nadie tome consejo, por lo menos no de mí, vayan tomando precauciones porque el día menos pensado aparece de nuevo el chupacabras… Si no me creen, tiempo al tiempo.

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