En los últimos años, 104 instituciones financieras se crearon para reactivar economías locales
Bancos comunitarios encuentran alternativas de crecimiento en Brasil
- L. Gámez / J. Bautista /EFE
En Brasil surgieron en los últimos años 104 bancos comunitarios, diseñados para reactivar economías locales y facilitar un acceso alternativo a servicios financieros a ciudadanos de escasos recursos en un país donde 55 millones de personas
En Brasil surgieron en los últimos años 104 bancos comunitarios, diseñados para reactivar economías locales y facilitar un acceso alternativo a servicios financieros a ciudadanos de escasos recursos en un país donde 55 millones de personas
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- A sus 53 años, Mayara dos Santos explica que “se acabó lo de esperar de pie durante horas para pagar el recibo de la luz y el agua”. Según esta costurera de la favela del Preventorio, ningún banco le permitía abrir una cuenta porque no tiene salario ni domicilio registrado a su nombre. Añade que la vida de los vecinos mejoró desde que tienen los prevs, la moneda social creada para fomentar el consumo en la favela.
- “Nuestro trabajo tiene que fundarse en la confianza”, asegura Maria das Graas Nunes, presidenta del Banco do Preventorio y para quien la falta de apoyo del ayuntamiento dificulta sus planes para dar créditos mayores.
- Actualmente, más de 10,000 vecinos en posesión de la tarjeta mumbuca reciben el equivalente a 40 dólares mensuales para adquirir bienes de primera necesidad en 120 comercios de la ciudad adscritos al programa.
En Brasil surgieron en los últimos años 104 bancos comunitarios, diseñados para reactivar economías locales y facilitar un acceso alternativo a servicios financieros a ciudadanos de escasos recursos en un país donde 55 millones de personas continúan excluidas del sistema bancario.
El abanico de iniciativas de economía solidaria de Brasil es tan diverso como su cultura e incluye desde el Banco Comunitario Indígena Tremembé, en el estado de Ceará, hasta el amazónico Banco Tupinambá, en el estado de Pará, o el Banco dos Cocais, en Piauí, según datos de la Red Brasileña de Bancos Comunitarios.
El Banco Palmas, nacido hace 16 años, es el pionero en este tipo de iniciativas y el principal modelo de los nuevos bancos comunitarios que están surgiendo.
“La pobreza no es una sentencia”, explicó Joaquim de Melo Neto, director de la Red Brasileña de Bancos Comunitarios y fundador del Banco Palmas, que nació en la ciudad de Fortaleza, al explicar los objetivos de la institución.
Fortaleza fue precisamente la misma en la que los líderes de los países del foro BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) crearon este martes un banco de desarrollo conjunto, alternativo al Banco Mundial, para financiar proyectos en países en desarrollo.
Actualmente, el Palmas presta servicios financieros a más de 100,000 brasileños que no pueden acceder a los bancos comerciales y asesora a un centenar de bancos comunitarios de Brasil.
“No existe territorio pobre y sí territorio que se empobrece”, puntualiza Asier Ansorena, asesor de crédito del Banco Palmas.
Según este joven economista, el Palmas otorga préstamos de entre $250 y 6,200 dólares, tanto en reales como en palmas, la moneda social de la comunidad ideada para fortalecer la economía local.
Cuanto mayor es el préstamo, mayor es el tipo de interés, al contrario que en los bancos comerciales. “La comunidad entiende que quien más pide es quien más puede pagar, y no al revés”, explica Ansorena.
El Banco Comunitario do Preventorio es uno de los nuevos proyectos de economía solidaria que recibe ayuda del Banco Palmas.
Esta institución lleva el nombre de la favela que lo vio nacer en 2011 en la ciudad de Niterói, vecina a Río de Janeiro. El Preventorio funciona como sucursal de la Caixa Económica Federal, banco público brasileño, lo que por primera vez permite a los habitantes de la favela pagar facturas.

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