Los fondos para financiar la reconstrucción de las zonas afectadas por el sismo del pasado 9 de octubre están plenamente garantizados por el Estado; sin embargo, el factor tiempo se ha convertido en el principal enemigo del Gobierno Nacional.
Así lo advirtió el gerente general del Banco Nacional de Panamá (BNP), Javier Enrique Carrizo, quien confirmó que los 100 millones de dólares depositados en el fideicomiso inicial constituyen una base de arranque, ya que las evaluaciones de daños estiman que el costo final de las obras superará el doble o el triple de ese monto.
La liquidez está asegurada, pero el reloj corre en contra
Carrizo fue enfático al señalar que la disponibilidad financiera no representará un obstáculo durante la contingencia, pues la instrucción del Órgano Ejecutivo es conseguir y nutrir el fideicomiso administrado por el BNP a medida que avancen las obras.
"La disposición de fondos no es el problema ahora, es el tiempo. Hay que acelerar para que las escuelas no paren, para que la gente tenga su vivienda lo más pronto posible y no esté durming en carpas. Esa es la presión que estamos poniendo todos para que se haga rápido. Los fondos que hagan falta se van a conseguir", sostuvo el alto ejecutivo.
La prisa del Ejecutivo obedece a dos metas impuestas por la crisis:
Sacar cuanto antes a las familias damnificadas que permanecen en carpas y refugios temporales.
Garantizar que las escuelas dañadas estén listas para recibir a los estudiantes el próximo 3 de marzo.
"El presidente ha sido claro: no hay tiempo que esperar, la gente tiene mucha necesidad, él mismo lo ha visto personalmente, ha girado en todo el país y ha dado la instrucción a su gobierno de acelerar el paso", añadió.
Inyección de capital a contratistas de MIVIOT y Meduca
Para contrarrestar la carrera contra el tiempo, el Banco Nacional coordina una articulación directa con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), la Contraloría General, el MIVIOT y el Meduca para agilizar la burocracia y dotar de liquidez inmediata a los constructores.
En el caso del plan de viviendas, el BNP implementó un filtro rápido para ejecutar desembolsos cada cinco casas construidas, garantizando que las empresas mantengan capital de trabajo continuo.
Se habilitaron mecanismos de apoyo financiero a los contratistas encargados de reparar los planteles educativos a marcha forzada.
Según Carrizo, el fideicomiso inició con cien millones de dólares, pero ese monto es la base para empezar la reconstrucción de las zonas afectadas.
"Los daños que se han estimado son mínimo el doble o triple de eso ($100 millones), que es con lo que se arranca. En la medida que se va necesitando, se va a ir nutriendo el fideicomiso que maneja el BNP", subrayó.
"El presidente José Raúl Mulino ha sido claro: no hay tiempo que esperar, la gente tiene mucha necesidad, él mismo lo ha visto personalmente y ha dado la instrucción a su gobierno de acelerar el paso", concluyó.