Lehman Brothers dejó huella
- César Muñoz Acebes
Una lección para la historia financiera estadounidense que la Reserva Federal se tomó muy en serio.
La respuesta del gobierno de EEUU y la Reserva Federal a la crisis económica sigue siendo determinada, en gran medida, por su horror ante las repercusiones del colapso de Lehman Brothers, que el 15 de septiembre cumplirá un año.
Las inyecciones frenéticas de dinero en los mercados, las garantías a los depósitos de las cuentas monetarias, la compra de acciones de la banca y otros programas de intervención pública aún en vigor llegaron después de que las autoridades estadounidenses tomaran una decisión singular en la Reserva Federal de Nueva York.
Henry Paulson, el secretario del Tesoro, y Ben Bernanke, el presidente
El hundimiento de ese banco de inversión no fue la causa de la crisis financiera, pero sí el desencadenante del "gran pánico" de 2008, que a punto estuvo de provocar una trombosis en los canales financieros del mundo.
"El sistema financiero global estuvo muy cerca del colapso", reconoció Bernanke en una entrevista en marzo.
Los problemas de Lehman Brothers eran conocidos: Se había endeudado tremendamente por la compra de activos cuya demanda se había hundido de forma súbita, en particular títulos hipotecarios estadounidenses. La caída del mercado inmobiliario significó su ruina.
Apuestas similares había realizado el banco de inversión Bear Stearns, al que el gobierno se vio obligado a sostener en marzo de 2008 con un préstamo de 29.000 millones de dólares que permitió su compra por JP Morgan Chase.
"Paulson odió rescatar a Bear Stearns", relató a Efe una fuente financiera cercana al actual gobierno que pidió no ser identificada.
Con acceso privilegiado a las cuentas de Lehman Brothers, él y Bernanke sabían que esa entidad sería la siguiente víctima y se pasaron seis meses pensando cómo dejarla quebrar si no encontraban un comprador, según la fuente.
Su objetivo era restablecer la disciplina de mercado con una señal de que el gobierno no sería la tabla de salvación de todas las entidades.
Querían que los bancos limpiasen ellos mismos los pozos ciegos donde habían echado el papel "basura" y se lo pensasen dos veces en el futuro antes de especular.
El tiro les salió por la culata a las autoridades porque no entendieron el alcance de los tentáculos de Lehman Brothers, lo que en sí mismo es una muestra de las lagunas en la normativa bancaria estadounidense, según los expertos. Lehman Brothers era socio en transacciones en todo el mundo.

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