Negocios continúan en Davos a pesar de protestas en Porto Alegre
Publicado 2001/01/26 00:00:00
Seguridad y controles en los accesos, optimismo moderado en los debates y casi ninguna referencia al foro alternativo de Porto Alegre (Brasil) marcaron la primera jornada del Foro Económico Mundial (FEM) de Davos, la cita anual de la élite mundial.
Unas 2, 000 personas, representantes de un millar de empresas, una treintena de jefes de Estado y más de 70 organizaciones no gubernamentales participan en los seis días de debate del FEM, que celebra este año su trigésima primera edición.
El lema oficial es "apoyar el crecimiento y colmar las fisuras" entre ricos y pobres.
Los responsables del foro han procurado poner el acento en la segunda parte: construir puentes entre las naciones atrasadas tecnológicamente y las más avanzadas, entre los poderes económicos y los ciudadanos, entre los gobiernos y la sociedad civil.
Davos 2001 ha aumentado el número de asistentes de la sociedad civil en sus más de 300 debates, de 46 el año pasado a 59 en esta edición, según datos oficiales del foro (incluidos 12 líderes sindicales mundiales).
"Nos hemos reunido como una comunidad informal de personas creativas con diferentes experiencias, que juntos pueden obtener importantes resultados que no podrían conseguirse a través de negociaciones más formales", explicó el fundador del foro, el exprofesor de dirección de empresas suizo Klaus Schwab.
"También hay mucha gente fuera del Centro de Congresos que luchan en pos de un mundo mejor con idealismo y entusiasmo", añadió Schwab en su discurso inaugural del Foro.
"Aplaudimos cualquier compromiso para mejorar el estado del mundo y queremos unirnos a vosotros. Lo único que pedimos es que así como respetamos vuestras voces y libertades, vosotros respetéis las nuestras", dijo.
"El papel de las organizaciones no gubernamentales (ONG) en la identificación de los problemas es indiscutible. Es por ello que concedemos nuestra atención también a la conferencia de Porto Alegre. Pero ello no es suficiente para concederles a las ONG más legitimidad que la de los gobiernos", señaló por su parte en su discursos de bienvenida el presidente de la Confederación Helvética, Moritz Leuenberger.
En Porto Alegre (sur de Brasil), tambores africanos, discursos sobre un mundo más humano y banderas pidiendo justicia, tierra y libertad ante un público más de 4, 000 personas dieron inicio ayer al Foro Social Mundial, primer gran acto de rebeldía internacional contra el neoliberalismo y encuentro de Davos.
Asociaciones campesinas, diputados, organizaciones de mujeres, grupos religiosos y decenas de entidades de defensa de derechos humanos se dieron cita en la fiesta de apertura de este encuentro de cinco días, simultáneo al FEM.
"Porto Alegre es la capital de Brasil en la lucha por la democracia y justicia social", declaró su alcalde, Tarso Genro, del Partido de los Trabajadores (PT, oposición de izquierda).
Unas 2, 000 personas, representantes de un millar de empresas, una treintena de jefes de Estado y más de 70 organizaciones no gubernamentales participan en los seis días de debate del FEM, que celebra este año su trigésima primera edición.
El lema oficial es "apoyar el crecimiento y colmar las fisuras" entre ricos y pobres.
Los responsables del foro han procurado poner el acento en la segunda parte: construir puentes entre las naciones atrasadas tecnológicamente y las más avanzadas, entre los poderes económicos y los ciudadanos, entre los gobiernos y la sociedad civil.
Davos 2001 ha aumentado el número de asistentes de la sociedad civil en sus más de 300 debates, de 46 el año pasado a 59 en esta edición, según datos oficiales del foro (incluidos 12 líderes sindicales mundiales).
"Nos hemos reunido como una comunidad informal de personas creativas con diferentes experiencias, que juntos pueden obtener importantes resultados que no podrían conseguirse a través de negociaciones más formales", explicó el fundador del foro, el exprofesor de dirección de empresas suizo Klaus Schwab.
"También hay mucha gente fuera del Centro de Congresos que luchan en pos de un mundo mejor con idealismo y entusiasmo", añadió Schwab en su discurso inaugural del Foro.
"Aplaudimos cualquier compromiso para mejorar el estado del mundo y queremos unirnos a vosotros. Lo único que pedimos es que así como respetamos vuestras voces y libertades, vosotros respetéis las nuestras", dijo.
"El papel de las organizaciones no gubernamentales (ONG) en la identificación de los problemas es indiscutible. Es por ello que concedemos nuestra atención también a la conferencia de Porto Alegre. Pero ello no es suficiente para concederles a las ONG más legitimidad que la de los gobiernos", señaló por su parte en su discursos de bienvenida el presidente de la Confederación Helvética, Moritz Leuenberger.
En Porto Alegre (sur de Brasil), tambores africanos, discursos sobre un mundo más humano y banderas pidiendo justicia, tierra y libertad ante un público más de 4, 000 personas dieron inicio ayer al Foro Social Mundial, primer gran acto de rebeldía internacional contra el neoliberalismo y encuentro de Davos.
Asociaciones campesinas, diputados, organizaciones de mujeres, grupos religiosos y decenas de entidades de defensa de derechos humanos se dieron cita en la fiesta de apertura de este encuentro de cinco días, simultáneo al FEM.
"Porto Alegre es la capital de Brasil en la lucha por la democracia y justicia social", declaró su alcalde, Tarso Genro, del Partido de los Trabajadores (PT, oposición de izquierda).

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