Opinión
¿Qué es la democratización del capital?
Se conoce como democratización del capital el proceso de inclusión de los ciudadanos de un país al capital accionario de las empresas que hacen vida y generan
Se conoce como democratización del capital el proceso de inclusión de los ciudadanos de un país al capital accionario de las empresas que hacen vida y generan riqueza.
Este proceso permite a todo el que quiera poder tener un pedacito de las utilidades del resultado financiero de una empresa.
En Latinoamérica se ha desarrollado este concepto a partir de lo que se conoció como The People’s Capitalism, en la administración de la entonces primera ministra británica Margaret Thatcher, para darles eficiencia al Estado y propiedad a los trabajadores mediante la posibilidad de compra de acciones de los principales monopolios que en su momento vendió e incluyó a los pequeños inversionistas.
En Panamá, en los últimos años, la penetración de empresas colombianas en el sector financiero, industrial y comercial se ha hecho evidente, y podría asegurarles que ha sido posible gracias al desarrollo del mercado de valores colombiano, a partir de un hecho que ha involucrado en una sola empresa a más de un millón de accionistas, la cual fue democratizada en la administración del presidente Álvaro Uribe Vélez: me refiero a Ecopetrol.
Esta pequeña empresa en 2006, lidera la capitalización bursátil del país vecino en $122 mil millones.
Los principales inversores compradores de acciones en la Bolsa de Colombia han sido: Sociedades comisionistas de Bolsa, 20.16%; personas naturales colombianas, 18.66%; extranjeros 16.57%; fondos de pensiones y cesantías, 13.18% sector real, fondos mutuos, seguros, fiduciarias y hasta cooperativas de ahorro y crédito.
Si restamos la clientela institucional, podemos confirmar que son los colombianos a través de sus mecanismos de ahorro voluntario y no voluntario quienes están activamente invirtiendo en las empresas colombianas.
Los inversionistas colombianos son los que realmente están comprando las empresas en Panamá (entre ellas dos de los más grandes bancos de la plaza) al igual que en la región, pues serán ellos los que recibirán a partir de ahora, los retornos sobre la inversión hecha por la gerencia de cada una de esas empresas colombianas en suelo panameño.
¿Podremos llegar a ver este tipo de cosas en el mercado local? Con confianza y educación bursátil es posible, sumada a la voluntad política de querer transferir las acciones de las empresas mixtas o abrir exitosas empresas públicas a los panameños, y que estos pueden obtener de manera directa beneficios de los retornos, porque si el país crece a ritmo de 10% anual, es porque las empresas están creciendo a ese ritmo o más, porque la inversión extranjera está viendo la oportunidad, y esa inversión extranjera en su enorme mayoría son empresas que están listadas en la bolsa de sus países de origen y, por ende, tienen a miles o millones de accionistas detrás.
La democratización del capital es la mejor alternativa para lograr una clase media en ascenso al ritmo de las oportunidades, apoyar a sus buenas iniciativas empresariales, haciéndolas más transparentes, confiables, y apoyando dentro y fuera de sus fronteras iniciativas relativas a mejorar su rendimiento y eficacia.
Se debería invitar a los panameños a formar parte de cualquier iniciativa que pretenda la explotación de recursos naturales, a través de empresas con la suficiente experiencia internacional para hacerse de las concesiones y que compartan de manera directa con los dueños originarios de dichos recursos los réditos de dicha explotación. Hacen falta panameños dispuestos aportar sus ahorros para iniciativas empresariales.

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