De interés. Hay que tener en cuenta las inteligencias múltiples y las diferencias individuales
Un alumno motivado es como terreno fértil
Comparar, etiquetar -poner en la fila mala o la buena-, matar la creatividad y curiosidad son errores del docente. Debe formar para la vida. Enseñar y modelar los valores.
“El niño va a la escuela a aprender y a disfrutar del conocimiento. Va a conocer a otras personas, a darse cuenta de que los demás no piensan lo mismo, pero debe respetar las ideas de ellos si quiere que respeten las suyas”, puntualizó.
Lo que es más, González es de la convicción de que el padre de familia debe tener la obligación, aptitud y actitud de que él también está aprendiendo en la vida.
En vez de preguntarle al niño apenas llega de la escuela ¿cuánto ganaste?, aconseja hacerle preguntas como: ¿Disfrutaste el día? ¿Cuántos amigos conociste? ¿Hay alguien con algún problema que le puedas ayudar a solucionar? ¿Alguien se preocupó por ti?
Otra pregunta válida es: ¿Qué descubriste en la escuela? Sí, porque “a eso va, a descubrir, a investigar, a reflexionar, a filosofar sobre la vida. No a memorizar, ni a competir”. Sí a compartir, explorar, conocerse más y que es parte de una sociedad en la que es peligroso ser isla. Se debe trabajar en equipo y el denominador común debe ser el bienestar colectivo. Servirse del otro debe ser visto como algo censurable y punible.
Concuerda con Robert Fulghum, autor de “Todo lo que hay que saber lo aprendí en el jardín de infantes”.
Discrepa con quienes dicen a los niños que si se preparan van a conseguir un buen puesto. “Que ese no sea el objetivo. Que aprendan que el saber, el conocimiento es valioso. Si no consiguen ese puesto se frustrarán. En los barrios, en la oficina hay gente muy preparada sin puesto y gente que no sabe nada y está muy bien instalada”.
Debe dejar aprender
A juicio de González, “el maestro no es un enseñador. Es un colaborador. Su tarea es dejar aprender, dejar que los alumnos descubran, investiguen, se equivoquen, rectifiquen, aprendan que es importante que respeten a los demás si quieren ser respetados”.
Cada niño es único
Por su parte, Marina Peña, experta en educación y familia, autora de “El maestro del siglo XXI”, plantea que este “debe promover que el niño logre vivenciar, analizar, sentir y explorar”.
Recuerda al docente que cada niño es único y tiene un ritmo de aprendizaje distinto, condicionado por sus vivencias, fortalezas, debilidades, autoestima y la motivación que reciba del facilitador para superar retos.
Afirma que la escuela debe desarrollar la autonomía en los alumnos. Opina que el educador del siglo XXI debe promover en los estudiantes el pensamiento crítico, permitirles cuestionar la validez de los supuestos, enseñarles la importancia de ver las cosas desde distintas perspectivas, de aprender a resolver problemas y que toda acción tiene efectos.
Observación, la clave
Para ayudar a los niños a que desarrollen al máximo su potencial y puedan aprovechar todas las experiencias que conlleva el aprendizaje, también es importante recalcar que el maestro debe observar los para detectar problemas visuales, auditivos, hiperactividad, bullying u otra situación que amerite pronta acción o la intervención de especialistas.
Vía la observación los conocerá y así podrá notar conductas anómalas. Por ejemplo, si están retraídos o de pronto uno que era tranquilo muestra indisciplina podría ser que enfrenta problemas de acoso, hay crisis familiar, vino sin desayunar, necesita motivación, etc. También se dará cuenta de si hay alguno que es zurdo, aunque escriba con la mano derecha para no sentirse distinto y marginado. Podrá comprenderlo y ayudarlo si presenta trastornos en la escritura o torpeza manual. Además, evitará forzar la lateralidad de este y reforzará su autoestima.
La educación de un niño zurdo no tiene por qué ser distinta a la de un niño diestro. Lo único que pueden hacer los padres en el primer caso es apoyar, comprender, y colaborar en gran medida para que sea más fácil para su hijo zurdo desenvolverse en un mundo pensado y diseñado para personas diestras.
Cada día existen tiendas especializadas que venden todo tipo de herramientas, desde reglas, sacapuntas y cuadernos hasta tijeras, apropiados para los niños zurdos.
Es muy importante que un niño zurdo sepa porque es zurdo y que otros niños también lo son, ya que eso le defenderá delante de una situación difícil. Algunos padres se preocupan cuando su hijo se inclina por la mano izquierda, por consideraren la zurdera como un trastorno de aprendizaje. Claro que un niño zurdo tendrá problemas para integrarse a la escritura, pero la dificultad residirá apenas al principio. No existen razones para pensar que la zurdera es un trastorno ni de aprendizaje, ni de lenguaje o inteligencia.
¿Mitos o realidad?
- Los zurdos son más temerosos, según la Sociedad de Psicología Británica. El estudio consistió en hacerlos ver una película de terror, al finalizar, les hicieron recordar las secuencias de miedo, ellos mostraron signos de estrés postraumático.
- Un estudio realizado con más de 1,4 millones de participantes, encontró que los zurdos tenían tasas más bajas de artritis y úlceras.
- La sinistrofobia es el miedo a coger cosas con la mano izquierda o a todas las cosas que queden al lado izquierdo del cuerpo.
- American Journal of Psychology publicó una investigación en la que demuestra que los zurdos tienen ventaja en una de las facetas creativas: el pensamiento divergente.

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