Desenfreno sexual en Ustupu
Publicado 2007/06/06 23:00:00
- Ohigginis Arcia
Representantes de las mujeres y jóvenes kunas creen que la prostitución infantil se está tomando la comarca.
EN LAS veredas más escondidas de Ustupu, Kuna Yala, ocurre lo inimaginable. Niñas indígenas se prostituyen y algunas se convierten en moneda de cambio.
Los precios van desde la irrisoria suma de B/. 5, aunque también pueden ser canjeadas por alguna cuenta que tenga pendiente una madre kuna con vendedores colombianos, por la adquisición a crédito de artículos como toallas, hamacas, ropas y alimentos.
Esta realidad fue corroborada por Panamá América durante una visita a la comarca.
Se trata de una sociedad matriarcal, lo que significa que el dinero es asunto de las mujeres. Y cuando no lo poseen, lo que ocurre muy a menudo, es que ellas son las que deciden cómo obtenerlo.
En esta isla, conformada por más de 4 mil habitantes, los maestros han remitido varios casos de prostitución infantil a los pocos funcionarios del Ministerio de Salud (MINSA) que allí laboran.
En Ustupu y en toda la comarca Kuna Yala, las niñas dejan de ser infantes y se convierten en mujeres una vez llegan a los 10, 11 y 12 años.
A partir de esa época, su inocencia tiene precio y puede valer lo mismo que la hamaca donde acostumbran dormir los indios kunas.
Una de las enfermeras del lugar, conocida por los kunas como "Miss Itzel", confirmó lo que era una fuerte sospecha de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre casos de prostitución infantil en la comarca Kuna Yala.
Por primera vez nos habló de "niñas prostituyéndose".
¿Qué está pasando? Los casos se mantienen en bajo perfil y no se les envía a los centros de salud para que reciban atención.
Esto afecta a las menores tanto física como mentalmente.
Pero, la triste situación va más allá. Involucra a las propias autoridades de la comarca, a quienes se les conoce como sahilas.
El año pasado, dos de ellos fueron castigados por acosar sexualmente a dos niñas. Les tocaron sus genitales.
Curiosamente estas personas sólo pasaron 24 horas encarcelados de acuerdo con nuestro guía, quien prefirió reserva.
Al tema de las niñas se suma otro caso de explotación sexual promovida por los "omegui", denominación que se les da a los kunas homosexuales.
Ellos pagan a los adolescentes cerca de B/. 3 por sostener una relación sexual.
En Kuna Yala, particularmente en Ustupu, el sistema es matriarcal. A los muchachos se les atiende con las mismas consideraciones que a las niñas.
Tan es así, que los "omegui" son, por lo general, los mejores creadores de molas en Kuna Yala y curiosamente, son los únicos que venden billetes de la lotería.
Sin embargo, no controlan el desenfreno. "Si me pagas una cerveza te enseño de todo", dijo uno de ellos a nuestro guía.
Las consecuencias de todo esto ya son una temible estadística. Según cifras de la Contraloría General de la República, Colón tiene una tasa de 3.7 muertes por VIH/SIDA por cada 10 mil habitantes. En Kuna Yala es 3.5.
La representación de la Iglesia católica, en Ustupu, no es ajena a lo que ocurre.
Benicio Morales, un sacerdote kuna quien tiene más de 20 años de vivir allá, reconoció que hay un problema en la comarca de índole sexual, más en los jóvenes.
Una de las razones, según el religioso, es que en la actualidad los chicos kunas no quieren vivir su cultura, religión y practicar su lengua.
En medio del muelle y el ruido provocado por los motores de las embarcaciones, Morales narró que la desidia por el trabajo, la irresponsabilidad paternal, la desnutrición, el embarazo precoz y la droga están llevando al "caos" a la comarca.
Al igual que el sacerdote, los miembros del Movimiento de la Juventud Kuna y el Grupo de Mujeres Indígenas están preocupados porque la prostitución se puede convertir en "algo común".
Aunque discrepan con los sahilas, quienes no quieren hablar sobre el tema, ya que estiman que es una situación que debe atacarse desde todas las esferas públicas.
Lo que creen es que lo cerrado del sistema de gobierno Kuna ha abierto las puertas a la prostitución.
Mañana se publicará una segunda entrega sobre cómo subsisten los indígenas kunas y la participación de la droga en su día a día.
(Primera de dos entregas)
Los precios van desde la irrisoria suma de B/. 5, aunque también pueden ser canjeadas por alguna cuenta que tenga pendiente una madre kuna con vendedores colombianos, por la adquisición a crédito de artículos como toallas, hamacas, ropas y alimentos.
Esta realidad fue corroborada por Panamá América durante una visita a la comarca.
Se trata de una sociedad matriarcal, lo que significa que el dinero es asunto de las mujeres. Y cuando no lo poseen, lo que ocurre muy a menudo, es que ellas son las que deciden cómo obtenerlo.
En esta isla, conformada por más de 4 mil habitantes, los maestros han remitido varios casos de prostitución infantil a los pocos funcionarios del Ministerio de Salud (MINSA) que allí laboran.
En Ustupu y en toda la comarca Kuna Yala, las niñas dejan de ser infantes y se convierten en mujeres una vez llegan a los 10, 11 y 12 años.
A partir de esa época, su inocencia tiene precio y puede valer lo mismo que la hamaca donde acostumbran dormir los indios kunas.
Una de las enfermeras del lugar, conocida por los kunas como "Miss Itzel", confirmó lo que era una fuerte sospecha de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre casos de prostitución infantil en la comarca Kuna Yala.
Por primera vez nos habló de "niñas prostituyéndose".
¿Qué está pasando? Los casos se mantienen en bajo perfil y no se les envía a los centros de salud para que reciban atención.
Esto afecta a las menores tanto física como mentalmente.
Pero, la triste situación va más allá. Involucra a las propias autoridades de la comarca, a quienes se les conoce como sahilas.
El año pasado, dos de ellos fueron castigados por acosar sexualmente a dos niñas. Les tocaron sus genitales.
Curiosamente estas personas sólo pasaron 24 horas encarcelados de acuerdo con nuestro guía, quien prefirió reserva.
Al tema de las niñas se suma otro caso de explotación sexual promovida por los "omegui", denominación que se les da a los kunas homosexuales.
Ellos pagan a los adolescentes cerca de B/. 3 por sostener una relación sexual.
En Kuna Yala, particularmente en Ustupu, el sistema es matriarcal. A los muchachos se les atiende con las mismas consideraciones que a las niñas.
Tan es así, que los "omegui" son, por lo general, los mejores creadores de molas en Kuna Yala y curiosamente, son los únicos que venden billetes de la lotería.
Sin embargo, no controlan el desenfreno. "Si me pagas una cerveza te enseño de todo", dijo uno de ellos a nuestro guía.
Las consecuencias de todo esto ya son una temible estadística. Según cifras de la Contraloría General de la República, Colón tiene una tasa de 3.7 muertes por VIH/SIDA por cada 10 mil habitantes. En Kuna Yala es 3.5.
Por las noches, la venta clandestina de licor capta la atención de propios y extraños. Las casas, que son chozas de bambú con techo de palma, se han convertido en sitios perfectos para el negocio ilegal en la comarca.
Contradictoriamente lo que sí está abandonado es el Consejo Kuna al que asisten los sahilas todas las noches. Los asistentes se cuentan con los dedos de las manos.
La representación de la Iglesia católica, en Ustupu, no es ajena a lo que ocurre.
Benicio Morales, un sacerdote kuna quien tiene más de 20 años de vivir allá, reconoció que hay un problema en la comarca de índole sexual, más en los jóvenes.
Una de las razones, según el religioso, es que en la actualidad los chicos kunas no quieren vivir su cultura, religión y practicar su lengua.
En medio del muelle y el ruido provocado por los motores de las embarcaciones, Morales narró que la desidia por el trabajo, la irresponsabilidad paternal, la desnutrición, el embarazo precoz y la droga están llevando al "caos" a la comarca.
Al igual que el sacerdote, los miembros del Movimiento de la Juventud Kuna y el Grupo de Mujeres Indígenas están preocupados porque la prostitución se puede convertir en "algo común".
Aunque discrepan con los sahilas, quienes no quieren hablar sobre el tema, ya que estiman que es una situación que debe atacarse desde todas las esferas públicas.
Lo que creen es que lo cerrado del sistema de gobierno Kuna ha abierto las puertas a la prostitución.
Mañana se publicará una segunda entrega sobre cómo subsisten los indígenas kunas y la participación de la droga en su día a día.
(Primera de dos entregas)

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