En los últimos tres años, el presupuesto para Carnavales se incrementó en 750,000 dólares
Fiestas patrias y Carnaval, un contraste de inversión
Las carnestolendas, en su conjunto, son una mercancía cuyo producto redunda en beneficios para el sector de la economía, lo contrario de las efemérides patrias.
Visitas en fiestas
- 147,000 turistas visitaron el país en febrero este año.
- 134,000 extranjeros lo hicieron en el mes de noviembre del año pasado.
Los Carnavales y las fiestas patrias constituyen dos celebraciones muy arraigadas en la cultura del panameño. Sin embargo, la primera tiene mayor relevancia por los niveles de ingresos que inyecta a la economía del país en tan solo cuatro días de farra.
Este año, para los Carnavales del distrito capital, se invirtieron casi dos millones de dólares más de lo que se empleará en los desfiles patrios. Se utilizaron 2.7 millones de dólares para la organización las fiestas de Carnaval, y para el próximo se calcula que el gasto se incremente.
Mientras, durante la conmemoración de los 110 años de vida republicana, el presupuesto destinado a la Comisión Nacional de Desfiles Patrios es de aproximadamente 114,000 dólares.
Esta cifra puede ser un poco más si se suman los casi tres mil dólares que el Ministerio de la Presidencia emplea en las tarimas durante los días 3 y 4 de Noviembre. La única excepción en el tema de inversiones para fiestas patrias se dio en el año 2003, cuando se celebraron los 100 años de vida republicana de Panamá, para lo cual el Estado invirtió 6.7 millones de dólares aproximadamente.
A pesar de que las efemérides patrias se festejan todo el mes de noviembre a lo largo del territorio nacional, el no ser una fiesta que genera dividendos la mantiene bajo el velo de los Carnavales.
El tema es que en el caso de los Carnavales se espera un rendimiento económico superior al que se puede sacar de las fiestas patrias, a menos que la banalicen más de lo que está, indicó Roberto Pinnock, sociólogo.
Explicó que lo que está en el fondo es la mercantilización de la sociedad. La gente actúa de acuerdo con generar dividendos para convertir todo lo que pueda en mercancía.
“Los Carnavales son más fáciles por lo banalizado que es ofrecer cuanto productos y servicios existan para poder hacer negocio; en las fiestas patrias es más restringido esto”, acotó Pinnock.
De hecho, hasta el despliegue del personal de seguridad es inferior al de los Carnavales.
Por ejemplo, el Sistema Nacional de Protección Civil para febrero moviliza unas 1,200 unidades a nivel nacional, y en noviembre solo la mitad, 600.
La diferencia estriba en cuántos intereses hay en cada una de estas celebraciones. El historiador Rommel Escarreola comentó que las fiestas patrias no surgieron con esa espontaneidad de las carnestolendas.
Las efemérides patrias siempre fueron dirigidas por los Gobiernos, y los gastos en que siempre se incurrían y se incurren salen de los propios fondos de los alumnos de las escuelas, relató.
Recordó que los Carnavales tienen una tradición que data de la época colonial. El gobernador Juan Pérez de Guzmán, antes de la destrucción y quema de la ciudad de Panamá la Vieja, en 1671, fue recibido en dicha ciudad tal como si fuese un Carnaval, en esa época se denominaban esas fiestas como “las carnestolendas”, la gente se disfrazaba, por lo que era una fiesta del pueblo.
Asimismo, contó que esta festividad viene desde la antigua Grecia, celebración en honor a Dionisio, el cual era la deidad que resguardaba la vegetación y el campo. Tenía similitud con los dioses del Olimpo, lugar sagrado del que fue expulsado.
Siguió esta manifestación durante la época del Renacimiento y se desarrolla con nuevos ímpetus, sobre todo en Venecia, que se caracterizó por el uso de máscaras, luego fue trasplantada a España y luego a las colonias de ultramar.
En las gacetas oficiales consultadas del siglo XIX, década de los 80, se menciona que las fiestas patrias eran en honor a la gesta del 28 de noviembre de 1821, se realizaban carreras de caballo y lidias de toros en el área de la catedral.
A su juicio, la relevancia de los Carnavales por encima de las celebraciones de noviembre también se la dan los medios de comunicación. ¿Cuánto tiempo están en la pantalla los Carnavales, más tiempo que las festividades patrias, o las festividades patrias más que los Carnavales?
En estos últimos tiempos en las festividades ¿quien conoce bien a los hombres que forjaron la Patria? Quizás, expresó Escarreola, Justo Arosemena solo pase como aquel que escribió un libro y del que la gente ni siquiera se acuerda cómo se llama. De igual forma pasarán el resto de los próceres, “como leves estrellas fugaces”.
Por otra parte, Pinnock sostiene que estas festividades no se elevan porque quienes pueden hacerlo no están motivados, su principal actuación es el ánimo de lucro, y no se puede hacer nada con lo que no se puede lucrar.
Querer llevar la celebración de las gestas patrióticas al nivel de los Carnavales representa sacarla de su contenido histórico y convertirla en algo banal.
La doctora Noemí Castillo tiene su propia posición sobre dónde radica la importancia que se la da a una y otra celebración. “Es un tema que tiene que venir de la escuela, se debe fortalecer el sentido de la identidad nacional, porque eso son las fiestas patrias, se trata de quiénes somos, de dónde venimos, qué es lo que constituye nuestra herencia cultural”, recalcó.
Para la docente, estas festividades tienen una visión histórica que va más allá de las fechas, lo cual debe fortalecerse en las escuela y en el hogar.

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