Hay alto potencial minero en Panamá por explotar
Publicado 2004/12/08 00:00:00
- Oscar A. Martínez C.
Se espera que los proyectos mineros coloquen al país en el mapa mundial de esta actividad.
AUNQUE LA minería en Panamá representa actualmente menos del 0.5% del Producto Interno Bruto (PIB), el país tiene un alto potencial minero, con yacimientos de oro y cobre de clase mundial.
Según el vice ministro de Comercio Interior, Manuel José Paredes, los estudios de factibilidad efectuados anteriormente señalan como lugares con potencial minero a las provincias de Bocas del Toro y Chiriquí, fronterizas con Costa Rica, así como Veraguas, Herrera y Los Santos, en el centro del país, además de Darién y Colón.
La Dirección General de Recursos Minerales del Ministerio de Comercio (MICI), en los últimos 9 años ha otorgado 44 contratos de concesiones de minerales metálicos y 68 de no metálicos (materiales de construcción).
En el año 2002 se presentó un total de 35 solicitudes de concesiones mineras y 4 contratos de minerales no metálicos.
Los grupos que se oponen a la explotación de Cerro Colorado argumentan que se producirían cambios geográficos del paisaje, en la acción directa sobre la flora y la vida silvestre, al igual que incidencias en las actividades agropecuarias y contaminación sobre los ríos y costas.
Expertos de la ONU y de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos, luego de revisar la documentación existente, dieron su voto favorable a la explotación del proyecto.
La explotación minera en Panamá data de la época prehispánica, cuando los indios extraían en forma rudimentaria el oro de ríos y minas subterráneas. Con la llegada de los españoles a América, Panamá no sólo se convirtió en un lugar propicio para la extracción de metales preciosos, sino también para su comercialización y transporte.
Por ejemplo, en Darién existe la mina de oro de Cana, en donde actualmente hay un puesto de los guardabosques que cuidan la reserva forestal de la provincia fronteriza.
La explotación minera en Panamá está dominada por el capital extranjero, especialmente canadiense, debido a que los inversionistas panameños tradicionalmente han mostrado muy poco interés por este arriesgado negocio.
"Estos proyectos pondrán a Panamá en el mapa mundial de la minería, porque algunos inversionistas están motivados en reactivar este tipo de trabajos", aseguró Paredes.
Dijo que esto podría significar la generación de empleos, por ejemplo, en la comarca Ngöbe Buglé y la parte norte de Chiriquí y Coclé, donde existe estos yacimientos, según los planos nacionales.
Cuestionó que a su llegada a la Dirección General de Recursos Minerales del Ministerio de Comercio no encontró un plano actualizado de las minas existentes y mucho menos, su ubicación, pero que todo esto se está corrigiendo.
Además explicó que las empresas interesadas analizan los recursos de explotación, pues los yacimientos conocidos son de difícil acceso, sin vías de penetración y sin condiciones para hacer la operación.
Sostuvo que para esto se requiere de una inversión altísima y que los inversionistas aprovechan cuando el precio de estos metales aumenta, con la finalidad lograr ganancias económicas.
"Podemos tener la mejor ley de incentivos en minas, pero hasta que no se den las condiciones internacionales, estaremos esperando a ver qué es lo que sucede", sostuvo.
Dijo que existen conversaciones con grupos de inversionistas canadienses, que representan a empresas muy serias, interesados en reactivar las concesiones que en el pasado tuvieron y otros que se interesan en nuevas concesiones.
"Inclusive, tengo entendido que hay uno de ellos que ha estado en conversación con los dirigentes de la Comarca Ngöbe Buglé para conseguir el apoyo y respaldo de los caciques y poder explotar yacimientos que se creen, existen en ese lugar", manifestó.
Igualmente, dijo que hay conocimiento e indicios de una gran variedad de lugares en donde existen yacimientos especiales con cobre.
En este sentido, explica que hay varias empresas en espera de una aprobación para inspección y posterior explotación y otras que informalmente buscan información de sitios que tengan la posibilidad de que en ellos existan minerales preciosos.
Canadá y Chile tienen las dos minas más grandes, sin embargo, por la gran cantidad de años en que han sido explotadas, se agotan, situación que gira la mirada hacia Panamá.
Un recurso que sí es aprovechado en Panamá es la extracción de minerales no preciosos (arena, piedra), especialmente en canteras.
Este es un negocio rentable en este momento por el auge del sector de la construcción desde a mediados de 2002, con una fuerte inversión de concreto y piedra.
Según el vice ministro de Comercio Interior, Manuel José Paredes, los estudios de factibilidad efectuados anteriormente señalan como lugares con potencial minero a las provincias de Bocas del Toro y Chiriquí, fronterizas con Costa Rica, así como Veraguas, Herrera y Los Santos, en el centro del país, además de Darién y Colón.
La Dirección General de Recursos Minerales del Ministerio de Comercio (MICI), en los últimos 9 años ha otorgado 44 contratos de concesiones de minerales metálicos y 68 de no metálicos (materiales de construcción).
En el año 2002 se presentó un total de 35 solicitudes de concesiones mineras y 4 contratos de minerales no metálicos.
Los grupos que se oponen a la explotación de Cerro Colorado argumentan que se producirían cambios geográficos del paisaje, en la acción directa sobre la flora y la vida silvestre, al igual que incidencias en las actividades agropecuarias y contaminación sobre los ríos y costas.
Expertos de la ONU y de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos, luego de revisar la documentación existente, dieron su voto favorable a la explotación del proyecto.
La explotación minera en Panamá data de la época prehispánica, cuando los indios extraían en forma rudimentaria el oro de ríos y minas subterráneas. Con la llegada de los españoles a América, Panamá no sólo se convirtió en un lugar propicio para la extracción de metales preciosos, sino también para su comercialización y transporte.
Por ejemplo, en Darién existe la mina de oro de Cana, en donde actualmente hay un puesto de los guardabosques que cuidan la reserva forestal de la provincia fronteriza.
La explotación minera en Panamá está dominada por el capital extranjero, especialmente canadiense, debido a que los inversionistas panameños tradicionalmente han mostrado muy poco interés por este arriesgado negocio.
"Estos proyectos pondrán a Panamá en el mapa mundial de la minería, porque algunos inversionistas están motivados en reactivar este tipo de trabajos", aseguró Paredes.
Dijo que esto podría significar la generación de empleos, por ejemplo, en la comarca Ngöbe Buglé y la parte norte de Chiriquí y Coclé, donde existe estos yacimientos, según los planos nacionales.
Cuestionó que a su llegada a la Dirección General de Recursos Minerales del Ministerio de Comercio no encontró un plano actualizado de las minas existentes y mucho menos, su ubicación, pero que todo esto se está corrigiendo.
Además explicó que las empresas interesadas analizan los recursos de explotación, pues los yacimientos conocidos son de difícil acceso, sin vías de penetración y sin condiciones para hacer la operación.
Sostuvo que para esto se requiere de una inversión altísima y que los inversionistas aprovechan cuando el precio de estos metales aumenta, con la finalidad lograr ganancias económicas.
"Podemos tener la mejor ley de incentivos en minas, pero hasta que no se den las condiciones internacionales, estaremos esperando a ver qué es lo que sucede", sostuvo.
Dijo que existen conversaciones con grupos de inversionistas canadienses, que representan a empresas muy serias, interesados en reactivar las concesiones que en el pasado tuvieron y otros que se interesan en nuevas concesiones.
"Inclusive, tengo entendido que hay uno de ellos que ha estado en conversación con los dirigentes de la Comarca Ngöbe Buglé para conseguir el apoyo y respaldo de los caciques y poder explotar yacimientos que se creen, existen en ese lugar", manifestó.
Igualmente, dijo que hay conocimiento e indicios de una gran variedad de lugares en donde existen yacimientos especiales con cobre.
En este sentido, explica que hay varias empresas en espera de una aprobación para inspección y posterior explotación y otras que informalmente buscan información de sitios que tengan la posibilidad de que en ellos existan minerales preciosos.
Canadá y Chile tienen las dos minas más grandes, sin embargo, por la gran cantidad de años en que han sido explotadas, se agotan, situación que gira la mirada hacia Panamá.
Un recurso que sí es aprovechado en Panamá es la extracción de minerales no preciosos (arena, piedra), especialmente en canteras.
Este es un negocio rentable en este momento por el auge del sector de la construcción desde a mediados de 2002, con una fuerte inversión de concreto y piedra.
El ácido sulfúrico es un producto corrosivo.
Es de gran viscosidad, incoloro y con una densidad relativa a 1,85.
Tiene un punto de fusión de 10,36 °C, un punto de ebullición de 340 °C y es soluble en agua, en cualquier proporción.

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