Problema. Primero se empieza a jugar poco y luego se gastan toda la quincena en las máquinas.
La ludopatía va en aumento al igual que las salas de juegos en Panamá
Su adicción no es tan devastadora como las drogas, pero provoca los mismos efectos en el cerebro. Los adictos al juego no solo están en los casinos o salas de juego, ahora son virtuales.
Un promedio de una a dos personas al mes ingresan al programa prehospitalario del Instituto Nacional de Salud Mental (INSM) para recibir tratamiento contra la ludopatía o adicción patológica al juego.
Para Carlos Saavedra Quiel, subdirector del INSM, hoy día esta conducta no solo hay que enfocarla a los casinos, sino también a los juegos de vecindad, como los bingos diarios, los juegos de baraja romi 500, blackjack y el dominó, ya que esta actividad se da por dinero y, aunque parezca algo inofensivo ver a las vecinas jugando, esto es un gasto que obviamente afecta el presupuesto de quienes lo realizan.
Saavedra dijo que quien esté enviciado en estos juegos, posiblemente, corre el riesgo de padecer de esta enfermedad y hasta combinarla con otro tipo de adicción, porque en estas reuniones de vecindad se toma licor o se fuma. Agregó que de igual forma se debe prestar atención a los que apuestan a las carreras de caballos y peleas de gallos.
“Hay que tomar en cuenta que la juventud tiene más acceso a la internet y a los casinos ‘online’, en los que se apuesta con tarjetas de crédito y poco a poco esto lleva a la ruina a cualquier persona”, aseguró.
Explicó que esto es todavía más riesgoso porque cuando se juega en efectivo se pierde cierta cantidad, pero si se hace con tarjetas, pierdes lo que se juega y adquieres los intereses, que si no los pagas aumenta la cuantía de la deuda.
Relato de una ludópata.
Carmen (nombre ficticio), economista, de 39 años de edad, es la voz de todos aquellos que han caído en este tipo de conducta adictiva. A su edad sabe qué es estar enviciada en el juego. Cuenta que hubo momentos en que perdía toda su quincena, hasta $600 en una sola ida a un casino.
Como tiene un problema de psicosis, pues asume que la gente se ríe o habla de ella, la psicóloga le recomendaba ir a lugares en los que pudiera hacer amigos, pero lejos de convivir, cayó en el vicio del juego. La tensión que generaba en ella la risa de las personas ciertamente disminuyó, pero a raíz de la música y el ruido de las salas de juego.
Esta joven, quien actualmente participa del programa ambulatorio del Instituto Nacional de Salud Mental, que se reúne cada jueves de la semana, comentó que por el juego adquirió una deuda de $7 mil. En los tres años que estuvo en este ambiente solo ganó una vez mil 500 y perdió casi 10 mil. Incluso, llegó a tener tarjetas de crédito y hasta mintió para obtener dinero y continuar apostando.
Recuperación.
Saavedra señaló que en el Centro de Estudio y Tratamiento de las Adicciones (CETA) se ofrece un tratamiento basado en los 12 pasos y 12 tradiciones para alcohólicos y narcóticos anónimos, adecuado a los pacientes de ludopatía. Aparte, se les brindan intervenciones de psicoterapia cognitiva conductual, que ayuda a las personas con el trastorno en la modificación de la conducta, para que internalice el proceso que está llevando y haga los cambios de conducta y logre reponerse a esta situación.
La ludopatía se da tanto en jóvenes como en adultos mayores, en edades productivas de entre los 25 a 60 años. Por lo general, las personas, sin darse cuenta, descuidan todas sus otras relaciones interpersonales y convierten el juego en la única actividad diaria que le proporciona satisfacción.
El especialista manifestó no tener nada en contra de los casinos o salas de juego, pero reconoció que son establecimientos de negocios, no da beneficencia.
Además, considera que probablemente no se le han aplicado las regulaciones, como por ejemplo las que rigen en otros países en que deben estar a cierta distancia de los principales centros poblacionales y que se ubiquen en áreas donde viva gente de cierto nivel, zonas turísticas, centros comerciales o en cruceros.
Posiciones.
Antonio Alfaro, presidente de la Asociación de Administradores de Juegos de Azar de Panamá (ASAJA), informó que mantiene un convenio con el INSM para que aquellos que se registren en el programa de "autoexclusión voluntaria", que dirigen de manera exclusiva en el país y que lastimosamente funciona solo en los casinos miembros, tengan acceso de manera gratuita a tratamiento profesional para ayudarlos con su adicción.
A lo interno de cada establecimiento llevan un registro de los autoexcluidos a los que no se les permite jugar en las tragamonedas ni en las mesas. En caso de que alguno sea detectado violando el acuerdo, es reportado a la asociación, además se envía una alerta a todos los casinos. “Ni los casinos ni las salas de juego hacen a los jugadores ludópatas... Sí es necesario que las autoridades se preocupen por hacer leyes que ‘obliguen’, a los que voluntariamente no lo hacen, a respetar el deseo de los autoexcluidos.”, sostiene Alfaro.
CIRSA, líder en sala de máquinas tragamonedas tipo “A”, promueve el juego responsable y hasta mantiene una campaña preventiva para que el cliente tome en consideración puntos como el presupuesto al momento de visitar sus locales, el jugar acompañado y, lo más importante, que vea el juego como un entretenimiento y no como una forma de generar ingresos.
Aportesa las arcas del Estado
$63.1- millones fue lo entregado en el 2011 y hasta abril de este año se había recaudado $22.8 millones.
- millones se recaudó en el 2010 de los ingresos obtenidos de los juegos de azar.
- millones fue lo depositado al país en el año 2009, por estos establecimientos.
Tratamientosbrindados
- Prehospitalario dura 30 días y, luego dos meses de visita, de una a dos veces por semana.
- El costo como tal está subsidiado, debería ser de mil 600 dólares, pero queda en $400.
- De ocho a 10 personas asisten al programa. El afectado debe tomar la decisión de abandonar el vicio.

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