Condición. La mayoría de estos menores son de bajos recursos económicos y requieren obtener una beca para estudiar en un colegio privado.
Niños panameños con altas capacidades cognoscitivas
Estudios muestran que 2 de cada 100 individuos pueden tener un coeficiente intelectual elevado. No hay rasgos físicos que los identifique ni tampoco son el sabelotodo que sale en programas de televisión.
Cifras del programa del Meduca
30- niños evaluados, solo 15 demostraron altas capacidades cognoscitivas.
- de los niños evaluados refleja tener un nivel de coeficiente intelectual superior.
- escuelas en el país capacitadas para atender a niños que sean muy inteligentes.
Stephanie Chen tiene un carisma y una facilidad de expresión que en cualquier niño de su edad (10 años) no es usual. Ella cuenta con una característica que la hace muy especial, que la hace sobresalir: es una niña con un alto coeficiente intelectual (C.I).
Desde pequeña, comentó su madre, Itzel Cruz, el nivel de conocimiento de Stephanie era más avanzado que el de un niño de su misma edad. “A los dos años te hablaba con tanta propiedad que la gente en la calle se quedaba extrañada”, mencionó.
La joven mamá contó que cuando comenzó a hablar con conocidos que tenían hijos contemporáneos con Stephanie, fue cuando descubrió que, entre lo que ellos hacían y su hija había una diferencia de seis meses. Continuó contando cómo fue el desarrollo de su pequeña, sobre todo cuando entró a la escuela y su relación con el resto de sus compañeros de salón. De pronto Stephanie, sentada en su computadora, se unió a la conversación.
“Al principio me molestaban mucho, en el sentido que quieren que les ayude en las tareas. Yo les digo que traten de no llamarme, pero no me hacen caso”, manifestó la niña.
Prosiguió diciendo que en la escuela una vez había una soga y todas las niñas se tiraban y le decían seria, porque ella no quería hacer lo mismo. “Me dicen que estoy agrandada”. Y es que Stephanie desde chica mostró tener una edad mental superior al de un niño común.
Muy pícaramente manifestó que le gusta la ciencia, y utilizando la palabra “genial”, respondió al preguntarle cómo se sentía de tener este don.
Pruebas.
Alejandro Carrasquilla, psicólogo y encargado del programa “Proceso Evaluador de las Altas Capacidades”, a cargo de la Dirección de Educación Especial del Ministerio de Educación (Meduca), indicó que han evaluado a 30 niños y adolescentes, de 4 años a 17 años.
Para ello utilizan el Test Wisc-IV (ver infografía).
De este grupo evaluado, Stephanie y otros 14 niños resultaron tener un C.I elevado, el resto reflejó tener un nivel promedio de inteligencia.
Carrasquilla explicó que, antes del test, se entrevistó a las madres y se realizó un filtro para medir ciertos indicadores de desarrollo y comportamiento.
Explicó que de los menores que marcaron un alto C.I. hay un chico de 17 años de la provincia de Chiriquí, que sobresalió por encima del rango de 130 que establece el Test Wisc-IV, el adolescente, a quien le gusta la física, mostró 147 de C.I.
Otro caso es el de un niño que a los 9 años se leyó el “Quijote”.
Con todos estos estudios se desea conocer si los niños alcanzan cierto grado de índice intelectual, indicó el psicólogo, porque la situación actual es que si no han sido detectados, pueden caer pesado y ser objeto de “bullying” (acoso escolar). Si es niña, se vuelve silenciosa en las escuelas. “Están en aislamientos, discriminación, exclusión”, resaltó.
Realidad.
Por lo general, estos niños muchas veces se aburren fácilmente y algunos hasta son retadores, en especial si están en un colegio público, donde no existe una adecuación curricular para atenderlos . Si asisten a una institución privada, puede que por el currículo que tiene logren adaptarse, aunque en el país no existe una escuela para atender las altas capacidades, aseguró Carrasquilla.
El expresidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas, Félix Cuevas, lo reconoció. “La mayoría de los planteles están preparados para trabajar con niños de inteligencia de rango normal”, sostuvo.
Cuevas considera que no hay incentivos para estos niños, pues solo existe apoyo del Gobierno, a nivel de estudios superiores, por lo que los esfuerzos deben encaminarse aún cuando están en la escuela. Además, deben crearse colegios de excelencia académica.
Esa misma historia se repite en otros países, en el documental español “Al este de la Campana de Gauss”, en el que se muestra que el 2% de la población a nivel mundial puede tener C.I. elevado y muchos de ellos ni siquiera lo saben.
Se dice que puede ser por un componente genético, incluso ambiental. El entorno donde crezca el menor y la motivación que reciba será decisivo para su desarrollo de alta capacidad.
En el documental Francisco Gaita, psicólogo y uno de los pocos peritos en España para diagnosticar niños con altas capacidades, sostiene que estos pueden llegar a la edad adulta sin tener un título universitario, un mal puesto de trabajo, mal pagado y no solo con un fracaso escolar, sino personal, social y afectivo.
Se refleja que a menudo la infelicidad se relaciona con las altas capacidades, y ocasiona alergias, depresiones, ansiedad, incluso hasta el suicidio.
Esto a raíz de la incomprensión del entorno donde se desenvuelve el individuo, ya que para algunos el punto de partida de estos trastornos es la escuela, la cual se convierte en un lugar donde no se aprende, solo se repiten conceptos y les provoca una falta de motivación y luego una repulsión al colegio.
“Al este de la Campana de Gauss” muestra que a los niños se les debe hacer pruebas cuando inician la escolaridad, que los docentes no cuentan con preparación para atenderlos y el reto más grande es que hay que demostrar en los tribunales que tienen el sello de inteligentes para poder subirlos de nivel (pasarlo de grado), proceso que demora meses, hasta un año.
Carrasquilla sostiene que debido a hechos como este es que el objetivo del programa del Meduca es darles la adecuación curricular a estos niños y para ello existe un equipo capacitado para identificarlos y detectarlos.

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