Decenas de mandatarios se reúnen en la ONU para fomentar el diálogo interreligioso
- Washington/
Jefes de Estado y de Gobierno de dieciséis países se reunirán el miércoles y jueves en la Asamblea General de la ONU para impulsar el diálogo global iniciado en la conferencia sobre religiones organizada en Madrid el pasado julio por Arabia Saudí.
La reunión convocada por el presidente de la Asamblea General, el nicaragüense Miguel D'Escoto, a iniciativa del Gobierno de Ryad, tiene como lema la "Cultura de la Paz".
"No venimos solamente a hablar de religión, que es un tema que puede ser muy divisivo en estos tiempos. Venimos a hablar de nuestros valores, que pueden partir de la fe o de convicciones filosóficas y éticas", aseguró el presidente de la Asamblea en una conferencia de prensa.
La reunión contará con la asistencia del rey Abdala bin Abdelaziz de Arabia Saudí; el presidente de EE.UU., George W. Bush; el primer ministro británico, Gordon Brown; el presidente de Israel, Simón Peres; y el rey Abdalá II de Jordania, entre otros.
En total participarán 65 delegaciones, aunque la mayoría de las que cuentan con una representación de alto nivel provienen de países de Oriente Medio.
España estará representada por el presidente del Senado, Javier Rojo, mientras que República Dominicana y Paraguay enviaron a sus ministros de Relaciones Exteriores, Carlos Morales Troncoso y Alejandro Hamed Franco, respectivamente.
D'Escoto indicó su deseo de que la reunión sirva para discutir la necesidad de facilitar "un rescate" a la humanidad, como el ofrecido a Wall Street, para salvarla de la "bancarrota" moral en que se encuentra debido a los valores "poco éticos de la cultura dominante".
"Fue un grave error aceptar la idea de que hay algunas áreas de la actividad humana en las que no haya un componente humanitario y moral", apuntó el ex canciller sandinista, que es un sacerdote católico.
En ese sentido, criticó lo que consideró es la separación de los valores humanos de las decisiones económicas adoptadas por Gobiernos y empresas.
"Me sorprende que ahora tanta gente, incluso aquí (en Nueva York), tras estas turbulencias financieras, hable de la codicia que es un concepto moral", señaló.
D'Escoto desestimó las críticas lanzadas al hecho de que este diálogo interreligioso esté organizado por Arabia Saudí, un país que no reconoce la libertad religiosa.
"Nunca he considerado a la ONU como una organización de santos, somos una comunidad de pecadores y lo que tenemos que hacer es tratar de progresar", observó.
El presidente de la Asamblea dijo que se debe aceptar cualquier invitación "de quien quiera hablar para solventar problemas".
Al mismo tiempo, ofreció su apoyo tácito a una resolución impulsada por los miembros de la Organización de la Conferencia Islámica (OIC) que condena la difamación de religiones.
"Está mal difamar al Islam o a cualquier otra religión", afirmó.
Organizaciones de derechos humanos consideran que el texto, que ha sido adoptado por la Asamblea General desde 2005, socava la libertad de expresión y la práctica de otras religiones.
Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, agradeció el "esfuerzo considerable" realizado por el monarca saudí para organizar este encuentro en la Asamblea General.
"Los valores que promueve son comunes a todas las religiones del mundo y nos pueden ayudar a combatir el extremismo, los prejuicios y el odio", agregó en un encuentro con la prensa.
La reunión de alto nivel es un nuevo paso del proyecto de Arabia Saudí y de la Liga Mundial Islámica, organismo con sede en La Meca, para reflexionar sobre el papel social de la religión.
A la Conferencia Internacional para el Diálogo celebrada en Madrid el pasado julio asistieron líderes religiosos católicos, protestantes, musulmanes, judíos, ortodoxos, budistas, taoístas y evangélicos de medio centenar de países.

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