Al oído del IDAAN
Publicado 2005/10/31 00:00:00
Por alguna razón que nadie explica aún, el desperdicio de agua en la ciudad burla con creces la urgencia del vital líquido en otras partes del país.
Durante la década del 90, áreas como Arraiján y 24 de Diciembre, centraron la atención de las autoridades y de la sociedad civil, por la carencia de agua. Varias movilizaciones se hicieron para resolver el problema, que ha sido abordado en parte, pero que sigue latente. Los medios han sido elocuentes en la presentación de ejemplos contundentes sobre las consecuencias, en materia de enfermedades, que se registran como resultado de esta irregularidad. Lo que lleva a preguntar, sin embargo, ¿cómo es posible que mientras que muchos panameños carecen del servicio, existan en distintos puntos de la ciudad "manantiales" eternos, escapes de agua potable que nadie arregla?
En la Cuchilla de Calidonia, por ejemplo, ha existido, desde hace mucho tiempo, una fuga constante que nadie repara. Frente al Consejo de San Miguelito hay otra que, en ocasiones, como en estos momentos, cubren con un tanque para que los conductores la evadan. ¿Cuánto tiempo llevan? Años, no días, años. Porque son reparados hoy, para que duren dos semanas, y un tiempo corto después, ahí está el "manatial".
Resulta difícil creer que a estas alturas del desarrollo humano no exista una técnica, ni piezas, ni herramientas, ni trabajadores capaces de resolver un problema como ese de una vez por todas. ¿Entonces qué hacen los responsables? ¿Cómo justifican su salario? Porque a la vez que permiten este desperdicio, incomodan a los usuarios.
El IDAAN debe tomar medidas al respecto. No sólo para emparchar los daños, sino para solucionarlos. Y asimismo para sancionar, así sea con el despido, a quienes no están haciendo su trabajo.
Durante la década del 90, áreas como Arraiján y 24 de Diciembre, centraron la atención de las autoridades y de la sociedad civil, por la carencia de agua. Varias movilizaciones se hicieron para resolver el problema, que ha sido abordado en parte, pero que sigue latente. Los medios han sido elocuentes en la presentación de ejemplos contundentes sobre las consecuencias, en materia de enfermedades, que se registran como resultado de esta irregularidad. Lo que lleva a preguntar, sin embargo, ¿cómo es posible que mientras que muchos panameños carecen del servicio, existan en distintos puntos de la ciudad "manantiales" eternos, escapes de agua potable que nadie arregla?
En la Cuchilla de Calidonia, por ejemplo, ha existido, desde hace mucho tiempo, una fuga constante que nadie repara. Frente al Consejo de San Miguelito hay otra que, en ocasiones, como en estos momentos, cubren con un tanque para que los conductores la evadan. ¿Cuánto tiempo llevan? Años, no días, años. Porque son reparados hoy, para que duren dos semanas, y un tiempo corto después, ahí está el "manatial".
Resulta difícil creer que a estas alturas del desarrollo humano no exista una técnica, ni piezas, ni herramientas, ni trabajadores capaces de resolver un problema como ese de una vez por todas. ¿Entonces qué hacen los responsables? ¿Cómo justifican su salario? Porque a la vez que permiten este desperdicio, incomodan a los usuarios.
El IDAAN debe tomar medidas al respecto. No sólo para emparchar los daños, sino para solucionarlos. Y asimismo para sancionar, así sea con el despido, a quienes no están haciendo su trabajo.

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.