Charlas de café
- Juan B. Gómez
En las últimas semanas he conversado muchas veces con mis amigos en el café. Y se me ocurre reunir algunas de esas charlas para publicarlas en esta columna. Aquí van:
1- La cosa del tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, empezó hace más de diez años con bombos y platillos. Era el mejor tratado que se había firmado con Estados Unidos, decía un ministro de aquellos tiempos. Se gastaron unos millones en tratar de que el senado norteamericano lo aprobara. Pero allá no decían nada. Los que decíamos éramos nosotros. Pero no sabíamos cuáles eran los beneficios que esos tratados nos traerían. Poco después, ya no era Tratado de Libre Comercio, sino Tratado de Promoción Comercial. Pero con este nuevo rótulo tampoco marchó la cosa. Y algunos empresarios panameños dicen que mejor nos quedemos como estamos, porque ese tratado va a traer más perjuicios que beneficios. Parece que hemos estado manejando estos asuntos extranjeros chapuceramente...
2- Me encontré en el café con el licenciado César Sanjur, con quien hemos hablado varias veces del gran escritor argentino, Jorge Luis Borges. Y siempre recuerdo una frase que el escritor argentino puso en boca de uno de sus personajes, y que Sanjur me envió como curiosidad de Borges. Esa frase decía: “ Yo no me conformo con odiar a mis enemigos, yo los calumnio”. Es tal la admiración que Sanjur siente por Borges, que un día, al regresar de Buenos Aires, me contó que había ido a visitar su casa, y que se había permitido el honor de sentarse en el sillón del escritorio, donde escribía el gran escritor argentino.
3- Se discutía en el café sobre la tendencia de ciertas personas de mostrarse contrarias a todo lo nuevo que se pretenda hacer. Rafael Galán decía que, cuando se construían los primeros ferrocarriles en Estados Unidos, algunos señores que utilizaban miles de yeguas para el transporte protestaban porque, qué harían con sus yeguas cuando se construyera el ferrocarril. Y recordé lo que hace poco me contaba el Dr. José Arcenio de Obaldía. Su padre, don Lorenzo de Obaldía, era diputado en las primeras décadas del siglo pasado. Y cuando el Dr. Porras decidió construir una carretera de Panamá a David. (Antes se hacía ese trayecto en barco). Entonces, muchos carreteros, que distribuían por la provincia la mercadería que llegaba al puerto de Pedregal, fueron a hablar con el diputado De Obaldía, para que hiciera algo para impedir que se construyera esa carretera que arruinaría su negocio de carretas. Y también recordé la oposición que hicieron algunos davideños, hace varios años a la construcción del nuevo parque de Cervantes de David. Se formó una gritería espantosa: Van a tumbar todos los árboles, van a tumbar el quiosco donde hablaron los más grandes oradores de la república. Se van a robar el dinero. ¡ Esto es una infamia! En esos días, se apareció por mi programa radial la doctora Lía Anguizola, y dijo en su palabras: “Yo no sé qué es lo que defienden de esa inmundicia en la que se ha convertido el parque de Cervantes…En las noches, una guarida de facinerosos se dedican a fumar marihuana; y se reúnen montones de maricas y lesbianas; y en el día, por ahí no se puede pasar porque el hedor a mierda no se aguanta…” Bueno, se construyó el nuevo parque de Cervantes, en donde nunca se vio más orden y aseo. Árboles en cantidades impresionantes; es el mejor parque de la república…
4- Y terminemos con una frase que el escritor Vargas Vila dedicó al inspirador del asesinato del gran político ecuatoriano Eloy Alfaro: “La canalla arrastradora no ha tenido una más completa representación de su bajeza mental, que esta flor de estiércol nacida en el corazón putrefacto de una cloaca…”

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