Conocimiento y valores juveniles
Publicado 2001/02/14 00:00:00
La época del verano y la proximidad de los carnavales estimulan la reflexión sobre la juventud y sus valores. Durante varios años se ha repetido el fenómeno que un canal de televisión local transmita las carnestolendas y resalte el desenfreno, el patetismo y la obnubilación de los jóvenes hacia las celebraciones regidas por Baco o Dionisios, la mítica representación de esta previa juerga a la cuaresma. La discusión que se esboza después de las imágenes y sus respectivos comentarios bufos, tiende a enfrentar dos enfoques; uno, si lo que se refleja en la pantalla son los nuevos valores de la juventud contra la inquietud de quienes demandan otro tipo de programas que busquen y propongan opciones o paradigmas a una audiencia, quizás la principal en términos cuantitativos, de los medios de comunicación del país.
Esta confrontación no suele agotarse en ideas o argumentos de mayor profundidad. Por el contrario, se sumerge en otras campañas como la época escolar y referentes más coyunturales, por ejemplo la urgencia y el destino de la primera partida del "décimo". Así, los valores sobre los que debe sostenerse esa juventud y el papel que desempeñan los medios de comunicación, se siguen postergando como tema fundamental.
Una imagen que pudiera ser ilustradora en torno a esta situación, lo es una campaña publicitaria de un licor que en las últimas semanas apareció en la televisión y en vallas en la ciudad capital. Menos curriculum y más vitae, dice el letrero con una imagen difusa de alguien que corre sobre una acera. El anuncio de televisión es más explícito. Un joven estudioso, un "nerd" que avanza en dirección contraria a otro muchacho modernamente vestido, que lleva a dos chicas muy amenas; una de ellas se vuelve a mirar como "bicho raro" al estereotipo de intelectual.
La holgazanería y la vida lumpen del trío de jóvenes, modelo socioeconómico del licor anunciado -uno de los más consumidos durante el carnaval en Azuero- son una oposición del esfuerzo del otro prototipo de joven que, con esfuerzo busca el conocimiento en el estudio, en la investigación a través de los libros, el laboratorio y el aula. La campaña publicitaria de un licor sintetiza este enfrentamiento de valores que, está presente en los medios de comunicación. Por un lado un conocimiento verdadero de la vida por la vía del estudio. Por el otro, una noción superficial, sensorial y "plástica", como pudiera esbozar Rubén Blades y un conjunto de buenos momentos de pachanga, discoteques y vivencias "chévere".
La mayoría de los anuncios publicitarios utilizan un modelo esquemático de juventud. Resulta también una propuesta de "target" o destinatario de los mensajes. En el tema anunciado, está presente de manera subliminal o implícita, un modelo de vida. La banda de rockeros en una cerveza, el grupo del celular, aquellos de "rompe con todo", los usuarios de jeans, zapatillas, uniformes escolares y consumidores de licores o cigarrillos.
Todos obedecen a un perfil socioeconómico medio o alto. Tienen además una propuesta de modus vivendi con un conjunto de valores, concebido por algunos como el modelo de una nueva generación que se inclina a la aventura y a los placeres más superficiales y pasajeros con una total carencia de responsabilidades desde las más íntimas hogareñas, hasta las más complejas en el mundo real. Este panorama ha llevado a la Universidad para la Paz de Naciones Unidas y al Foro de la Juventud de los Partidos Políticos a organizar una mesa redonda el próximo 15 de febrero. El tema a desarrollarse es "La comunicación y los nuevos valores de la juventud para el siglo XXI". El objetivo es estudiar y discutir fórmulas que orienten la vida cotidiana de los jóvenes panameños y cimenten en ellos, una cultura de paz.
En la mesa redonda participan Stanley Muschett, director de La Prensa; Rafael Candanedo, editor del semanario Gaceta Financiera; Carlos Ernesto González De la Lastra, director de El Universal; Julio Miller, gerente de RCM Canal 21 y Marcela Rojas de Pérez, directora nacional de la Universidad para la Paz de Naciones Unidas. Cada uno de ellos abordará un aspecto específico del tema central.
La oportunidad es propicia para replantear en estos dos sectores, comunicadores y jóvenes, sobre los alcances de esta compleja dimensión ética de la vida cotidiana. Se hace problemática al tratar de ubicar el concepto abstracto en la personalidad de quienes están en un proceso de cambios y adecuación a una realidad cruda, y en muchos casos desequilibrada. El tema está abierto a los aportes y como destaca el autor norteamericano Charles R. Wright, debe ser explorado el papel de las comunicaciones de masas en la creación y perpetuación de una subcultura juvenil. También se requiere saber en qué medida la socialización masiva cambia la calidad del contenido normativo transmitido.
Esta confrontación no suele agotarse en ideas o argumentos de mayor profundidad. Por el contrario, se sumerge en otras campañas como la época escolar y referentes más coyunturales, por ejemplo la urgencia y el destino de la primera partida del "décimo". Así, los valores sobre los que debe sostenerse esa juventud y el papel que desempeñan los medios de comunicación, se siguen postergando como tema fundamental.
Una imagen que pudiera ser ilustradora en torno a esta situación, lo es una campaña publicitaria de un licor que en las últimas semanas apareció en la televisión y en vallas en la ciudad capital. Menos curriculum y más vitae, dice el letrero con una imagen difusa de alguien que corre sobre una acera. El anuncio de televisión es más explícito. Un joven estudioso, un "nerd" que avanza en dirección contraria a otro muchacho modernamente vestido, que lleva a dos chicas muy amenas; una de ellas se vuelve a mirar como "bicho raro" al estereotipo de intelectual.
La holgazanería y la vida lumpen del trío de jóvenes, modelo socioeconómico del licor anunciado -uno de los más consumidos durante el carnaval en Azuero- son una oposición del esfuerzo del otro prototipo de joven que, con esfuerzo busca el conocimiento en el estudio, en la investigación a través de los libros, el laboratorio y el aula. La campaña publicitaria de un licor sintetiza este enfrentamiento de valores que, está presente en los medios de comunicación. Por un lado un conocimiento verdadero de la vida por la vía del estudio. Por el otro, una noción superficial, sensorial y "plástica", como pudiera esbozar Rubén Blades y un conjunto de buenos momentos de pachanga, discoteques y vivencias "chévere".
La mayoría de los anuncios publicitarios utilizan un modelo esquemático de juventud. Resulta también una propuesta de "target" o destinatario de los mensajes. En el tema anunciado, está presente de manera subliminal o implícita, un modelo de vida. La banda de rockeros en una cerveza, el grupo del celular, aquellos de "rompe con todo", los usuarios de jeans, zapatillas, uniformes escolares y consumidores de licores o cigarrillos.
Todos obedecen a un perfil socioeconómico medio o alto. Tienen además una propuesta de modus vivendi con un conjunto de valores, concebido por algunos como el modelo de una nueva generación que se inclina a la aventura y a los placeres más superficiales y pasajeros con una total carencia de responsabilidades desde las más íntimas hogareñas, hasta las más complejas en el mundo real. Este panorama ha llevado a la Universidad para la Paz de Naciones Unidas y al Foro de la Juventud de los Partidos Políticos a organizar una mesa redonda el próximo 15 de febrero. El tema a desarrollarse es "La comunicación y los nuevos valores de la juventud para el siglo XXI". El objetivo es estudiar y discutir fórmulas que orienten la vida cotidiana de los jóvenes panameños y cimenten en ellos, una cultura de paz.
En la mesa redonda participan Stanley Muschett, director de La Prensa; Rafael Candanedo, editor del semanario Gaceta Financiera; Carlos Ernesto González De la Lastra, director de El Universal; Julio Miller, gerente de RCM Canal 21 y Marcela Rojas de Pérez, directora nacional de la Universidad para la Paz de Naciones Unidas. Cada uno de ellos abordará un aspecto específico del tema central.
La oportunidad es propicia para replantear en estos dos sectores, comunicadores y jóvenes, sobre los alcances de esta compleja dimensión ética de la vida cotidiana. Se hace problemática al tratar de ubicar el concepto abstracto en la personalidad de quienes están en un proceso de cambios y adecuación a una realidad cruda, y en muchos casos desequilibrada. El tema está abierto a los aportes y como destaca el autor norteamericano Charles R. Wright, debe ser explorado el papel de las comunicaciones de masas en la creación y perpetuación de una subcultura juvenil. También se requiere saber en qué medida la socialización masiva cambia la calidad del contenido normativo transmitido.

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