Consulados y marina mercante
- José Raúl Mulino
Las ideas sobre el tema de hoy son muy personales y se deben interpretar como la opinión de alguien involucrado por muchos años en la actividad. Nada más.
El sistema consular vinculado a la Marina Mercante no puede escapar a la necesidad de reestructuración, que requiere el país entero, para adaptarlo a las necesidades del mercado y de nuestro papel competitivo. No sólo es el tema de las “comisiones”, que por supuesto deben revisarse y eliminarse, sino el mismo sistema y cómo su operación actual es, a mi juicio, una “barrera no arancelaria” que afecta nuestra competencia. No cabe duda que cuando se crearon el mundo era otro. Acercar el servicio de registro de naves y luego de hipotecas a los grandes centros de usuarios del sistema cumplió con éxito su cometido.
Sin embargo hoy, ese sistema consular privativo de marina mercante no es necesario. La Autoridad Marítima, como rectora de toda la actividad, debe asumir ese papel y buscar mayor eficiencia en la prestación del servicio utilizando para ello tecnología informática con acceso desde Panamá y por parte de los usuarios internacionales en lo que corresponda a fin de poder ser más eficientes y menos onerosos.
Registros que compiten con nosotros como Liberia, Bahamas, Islas Marshall, trabajan totalmente en línea y no dependen de intermediarios que les encarecen sus costos. Igual digo para el sistema de pagos; simplemente montar una red de pagos internacionales eficiente que nos permita a todos pagar cada quien desde el lugar del mundo en que se requiera el servicio. Hasta hace muy poco, el telex era una herramienta de trabajo en el registro de naves e hipotecas.
La Cancillería debe retomar la función consular, vista y entendida desde la perspectiva y necesidades actuales del país y la AMP tener bajo su competencia la Marina Mercante, con funcionarios rentados en el exterior, si se requieren, para asistir a los usuarios, pero no para otros fines que son los que han permitido la degeneración en el tiempo de su papel inicial como consulados de marina mercante.
Conocedor como soy de la actividad, el tema de la necesidad de mercadeo por parte de los hoy cónsules, es otro cuento de camino. El negocio es cautivo en parte y les llegan a sus puertas buscando el servicio del registro panameño, en la mayoría de los casos producto del mercadeo efectivo que las distintas firmas de abogados hacemos privadamente para seguir consolidando nuestra presencia y competir en un mundo cada vez más abierto.
Sin trauma alguno se ubicó en Panamá la oficina de seguridad marítima que por años estuvo en Nueva York. El servicio es hoy mil veces mejor que antes. Igual puede pasar con los benditos consulados. Gracias a la Internet el mundo está al alcance de todos. Lo que debemos procurar es operar, sector público y privado, las 24 horas a fin de evitar las diferencias de horario y ser eficientes cada quien en lo suyo.
Seguir forzando un sistema desfasado va contra nosotros mismos. Además, no puede seguir el Estado teniendo fábrica de millonarios en los cuatro consulados rentables -que entran limpios y sí salen millonarios-, a costa de dineros y trabajo que deben ser eficientemente desempeñados por el gobierno, integralmente reformado y volcado a la competencia internacional en un área donde desde antes de la globalización competimos y muy bien.
Son ideas generales, pero los detalles también los he pensado desde hace años producto de mis experiencias desde el sector público como privado.

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.