Crisis global y panameña
Considero inaudito que hace sólo unos meses nos encontrábamos en una inflación sin precedentes y que de pronto la economía mundial se fuera al traste. No tiene sentido, porque no ha ocurrido ninguna guerra, desastre natural, crisis política o algo tangible que lo justifique.
Todo parece ser por la especulación de los que manejan el dinero y de la cultura consumista de los que lo gastan. Admito que no entiendo este fenómeno, pero de lo que sí estoy seguro es que algo anda mal en nuestro sistema económico. Mi confusión se incrementó el día de la toma de posesión del presidente Obama (EE.UU.), al observar que, pese a todas esas manifestaciones de esperanza y confianza que se daban a nivel mundial, que se supone determinan la voluntad para invertir, la bolsa de valores cayó.
Ruego a los supuestos conocedores del tema que no traten de darme explicaciones, porque en estos momentos quisiera convertirme en Quico, aquel personaje cómico, para gritar: "¡Cállense, cállense, cállense, que me desespeeeeran"! Basta ver las constantes predicciones que se daban desde inicio del año pasado, y a pesar de ello, el colapso de la economía global los tomó a todos por sorpresa. Todavía recuerdo uno de esos vaticinios, cuando el precio del petróleo estaba por los $140.00 el barril, en el que se indicaba que bajaría, pero que nunca estaría por debajo de los 100 dólares.
Igual de equivocados están esos populistas que tratan de pescar en río revuelto al insinuar que la crisis financiera es una evidencia de que el sistema "ñangarista" es el que funciona. Su sistema ya fue probado, y también fracasó. Ambas corrientes han chocado sobre si la ayuda estatal debe dirigirse hacia bancos y grandes empresas o hacia los pobres. Si fuera mi decisión, la dirigiría al sector que en realidad nunca ha fracasado: la clase media y la pequeña empresa.
El fracaso de tantos expertos me da autoridad para opinar que la crisis mundial no nos ha afectado duramente porque es una crisis financiera, y por tal, no afecta directamente a los que no manejan mucho dinero. Es como aquel humilde trabajador que dice que no le importa quién será el próximo presidente porque seguirá trabajando tan duro como siempre. Ese es el caso de Panamá frente a Estados Unidos y Europa. Pero no será por mucho tiempo, porque tenemos un "colchón" producido por la actividad económica propia del verano y por los millones que circulan debido a la política; a lo que podemos sumar todo ese dinero que el gobierno trata de gastar en estos últimos meses. ¿Qué pasará después de las elecciones? No haré predicciones, pero me prepararé. ¿Y usted?

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