Análisis
Economía política de los papeles
- Juan Jované (opinion@epasa.com)
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A final de cuentas tanto Alemania, así como Francia, entienden que sus intereses pasan por liquidar cualquier instrumento o actividad que sirva directa o indirectamente a generar evasión de impuestos y desviación de fondos financieros. Poco les interesa si esas actividades son legales o no en los países que se realizan.
Los acontecimientos vinculados con la divulgación de los documentos que surgen de la firma Mossack Fonseca ameritan, dada su gravedad, un análisis de su significado. Este, por la naturaleza del asunto, deberá guiarse por el enfoque de la economía política, a fin de evidenciar los intereses de los principales actores de este drama.
Llama la atención el hecho que, de acuerdo con información periodística, fue el gobierno de Alemania, por medio de sus organismos de seguridad, quien adquirió los documentos "jaqueados" a la firma de abogados, entregándoselos a un grupo de periodistas para su eventual divulgación. De esto surge una pregunta: ¿cuál es el motivo último de Alemania? La respuesta apunta a dos motivos.
En primer lugar, debemos recordar que el capital financiero alemán no solo posee una posición dominante en la Unión Europea, sino que Alemania, además, constituye el principal acreedor de la deuda pública de dicho grupo de países. En medio de la crisis fiscal europea es evidente que este capital financiero dominante está interesado en asegurar la recaudación de impuestos en estos países, a fin de asegurar el servicio de la deuda pública y la estabilidad de sus sistemas financieros.
En segundo lugar, es conocida las recientes dificultades que vienen enfrentando los bancos alemanes, tal como lo demuestra la situación del Deutsche Bank. Se trata de una condición en la que el capital financiero de ese país, así como el Estado que representa sus intereses, tengan como meta evitar la fuga de recursos y excedentes de su esfera de circulación y valorización.
A final de cuentas tanto Alemania, así como Francia, entienden que sus intereses pasan por liquidar cualquier instrumento o actividad que sirva directa o indirectamente a generar evasión de impuestos y desviación de fondos financieros. Poco les interesa si esas actividades son legales o no en los países que se realizan.
A todo esto se debe sumar el filo geopolítico de las denuncias. Este se hace patente en la posición del presidente Putin, quien acusa a los Estados Unidos de atacar a Rusia debilitando a su gobierno. También existen, desde luego, bajas colaterales.
Los impactos de la divulgación de los papeles de Mossack Fonseca sobre la economía panameña pueden ser significativos. Panamá es un país que utiliza como moneda el dólar norteamericano, por lo que una salida de depósitos del país reduciría su base monetaria, generando una posible contracción de crédito, que afectaría el nivel de actividad económica. Se manifiesta nuevamente la dependencia y vulnerabilidad de nuestro sistema económico.
Los sectores económicamente dominantes del país, junto al actual gobierno que expresa sus intereses, luego de una limitada utilización de un lenguaje falsamente nacionalista se preparan, vía una "comisión de expertos", para ajustarse a las exigencias de la Ocde. Se trata, entonces, de una posición que desprecia la necesidad de lograr un mayor equilibrio de la estructura económica panameña, desarrollando al sector agropecuario y a la industria, buscando, además, formas alternas de integración, a fin de limitar nuestra vulnerabilidad. El Gobierno simplemente intenta reacomodarse sumisamente a una posición subordinada en una relación de dependencia externa.
Economista

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