El conflicto colombiano y Panamá
Publicado 1999/12/21 00:00:00
En días pasados, ILDEA presentó en ATLAPA una interesantísima conferencia sobre el tema de la guerra interna de Colombia, en la cual el expositor Plinio Apuleyo Mendoza, distinguido escritor, periodista e intelectual colombiano nos dio a grandes rasgos, una visión de lo que está ocurriendo en su país.
Es una verdadera lástima que la concurrencia no fuera mayor, porque el tema y la calidad del expositor lo ameritaban, sobre todo, a la luz de los últimos acontecimientos en el Darién. Sin embargo, fue positivo el hecho de que algunos funcionarios importantes del actual Gobierno como el jefe de la policía y el vice ministro de Gobierno y Justicia, hicieran acto de presencia.
El cuadro que se nos pintó de la tragedia que vive nuestro hermano país, es aterrador y no se vislumbra ninguna posibilidad de mejoría en el futuro inmediato. Los que tuvimos el privilegio de escuchar de viva voz los planteamientos escuetos del distinguido expositor, llegamos a las siguientes conclusiones:
1. La guerrilla, que lleva 40 largos años peleando, está ganando la guerra tanto en los campos de la batalla como en la mesa de negociación.
2. Los intentos de pacificación del gobierno colombiano son un fracaso. El gobierno ha cedido a las guerrillas, grandes extensiones del territorio nacional sin recibir nada a cambio. Estas tierras son aprovechables para sembrar y procesar drogas impunemente, ya que están fuera del alcance de ninguna autoridad.
3. La guerrilla colombiana, a diferencia de la de Centroamérica, cuyo cordón umbilical se cortó con la caída del comunismo, goza de la autonomía económica que le brinda su relación con el narcotráfico.
4. El sistema de reclutamiento forzado que le impone la guerrilla al campesinado desprotegido, mantiene a través del tiempo la integridad numérica de sus tropas y éstas operan con mejor equipo bélico que el propio ejército.
5. La guerrilla por expansión natural y sus éxitos operacionales, tiende a rebasar las fronteras colombianas, para desgracia de los países limítrofes entre los cuales figuran, desde luego, Panamá y Venezuela. Con Chávez al frente de este último país, la guerrilla parece haber concertado un arreglo similar al que logró México con Fidel Castro. Esto podría significar que parte de la cuota de negocios ilícitos (secuestros, robos de aeronaves, asaltos a bancos) que Venezuela le producía a la guerrilla, la tendríamos que suplir nosotros.
6. Los países limítrofes no pueden ni deben esperar ayuda alguna de parte del gobierno colombiano, que a pesar de sus buenas intenciones no está en capacidad de brindarla.
7. Las posibilidades de ayuda económica de parte de Estados Unidos a Colombia se esfumaron con la creación de los extensos santuarios que el Gobierno cedió a la guerrilla, ya que sobre estos territorios no se permiten ni vuelos de observación.
8. El sistema judicial está extensamente infiltrado por la guerrilla, al igual que muchas autoridades civiles a nivel departamental (provincial) y municipal. Igual caso se da en las regiones fronterizas de algunos países limítrofes. Por fortuna Panamá tiene muy pocas poblaciones en dichas regiones.
9. Según el conferencista colombiano, la guerrilla persigue fines concretos y "la única paz que aceptarían sería la que se deriva de una capitulación del Estado... el modelo de estado y de sociedad que anhelan es el que existe en Cuba o en Corea del Norte".
¿Qué podemos hacer ante está difícil situación? Enfrentar la guerrilla militarmente sería un costoso error en términos de vidas y dinero. El gobierno colombiano, con un ejército profesional lo viene haciéndo por muchos años, sin ningún éxito.
Pienso que una solución más prudente sería crear una especie de zona esterilizada a todo lo largo de al frontera darienita, formando una gran barrera amortiguadora de varios kilómetros de ancho. En esta zona se eliminaría todo vestigio de actividad y presencia humana, y todo aquello que pudiera ser de interés y utilidad a la guerrilla.
Dejaríamos que nuestra milenaria selva tropical, al extender su enmarañado manto de verdor sobre esta vulnerable región, se convierta en nuestra mejor protección.
Es una verdadera lástima que la concurrencia no fuera mayor, porque el tema y la calidad del expositor lo ameritaban, sobre todo, a la luz de los últimos acontecimientos en el Darién. Sin embargo, fue positivo el hecho de que algunos funcionarios importantes del actual Gobierno como el jefe de la policía y el vice ministro de Gobierno y Justicia, hicieran acto de presencia.
El cuadro que se nos pintó de la tragedia que vive nuestro hermano país, es aterrador y no se vislumbra ninguna posibilidad de mejoría en el futuro inmediato. Los que tuvimos el privilegio de escuchar de viva voz los planteamientos escuetos del distinguido expositor, llegamos a las siguientes conclusiones:
1. La guerrilla, que lleva 40 largos años peleando, está ganando la guerra tanto en los campos de la batalla como en la mesa de negociación.
2. Los intentos de pacificación del gobierno colombiano son un fracaso. El gobierno ha cedido a las guerrillas, grandes extensiones del territorio nacional sin recibir nada a cambio. Estas tierras son aprovechables para sembrar y procesar drogas impunemente, ya que están fuera del alcance de ninguna autoridad.
3. La guerrilla colombiana, a diferencia de la de Centroamérica, cuyo cordón umbilical se cortó con la caída del comunismo, goza de la autonomía económica que le brinda su relación con el narcotráfico.
4. El sistema de reclutamiento forzado que le impone la guerrilla al campesinado desprotegido, mantiene a través del tiempo la integridad numérica de sus tropas y éstas operan con mejor equipo bélico que el propio ejército.
5. La guerrilla por expansión natural y sus éxitos operacionales, tiende a rebasar las fronteras colombianas, para desgracia de los países limítrofes entre los cuales figuran, desde luego, Panamá y Venezuela. Con Chávez al frente de este último país, la guerrilla parece haber concertado un arreglo similar al que logró México con Fidel Castro. Esto podría significar que parte de la cuota de negocios ilícitos (secuestros, robos de aeronaves, asaltos a bancos) que Venezuela le producía a la guerrilla, la tendríamos que suplir nosotros.
6. Los países limítrofes no pueden ni deben esperar ayuda alguna de parte del gobierno colombiano, que a pesar de sus buenas intenciones no está en capacidad de brindarla.
7. Las posibilidades de ayuda económica de parte de Estados Unidos a Colombia se esfumaron con la creación de los extensos santuarios que el Gobierno cedió a la guerrilla, ya que sobre estos territorios no se permiten ni vuelos de observación.
8. El sistema judicial está extensamente infiltrado por la guerrilla, al igual que muchas autoridades civiles a nivel departamental (provincial) y municipal. Igual caso se da en las regiones fronterizas de algunos países limítrofes. Por fortuna Panamá tiene muy pocas poblaciones en dichas regiones.
9. Según el conferencista colombiano, la guerrilla persigue fines concretos y "la única paz que aceptarían sería la que se deriva de una capitulación del Estado... el modelo de estado y de sociedad que anhelan es el que existe en Cuba o en Corea del Norte".
¿Qué podemos hacer ante está difícil situación? Enfrentar la guerrilla militarmente sería un costoso error en términos de vidas y dinero. El gobierno colombiano, con un ejército profesional lo viene haciéndo por muchos años, sin ningún éxito.
Pienso que una solución más prudente sería crear una especie de zona esterilizada a todo lo largo de al frontera darienita, formando una gran barrera amortiguadora de varios kilómetros de ancho. En esta zona se eliminaría todo vestigio de actividad y presencia humana, y todo aquello que pudiera ser de interés y utilidad a la guerrilla.
Dejaríamos que nuestra milenaria selva tropical, al extender su enmarañado manto de verdor sobre esta vulnerable región, se convierta en nuestra mejor protección.

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