El controvertido problema del Palacio Municipal de Chitré
- Toronto
"Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios", dijo Jesucristo al entrar al palacio de los cobros de impuestos del César. La sociedad chitreana se ha convertido en un escenario de luchas y pugnas sobre la apremiante necesidad de la construcción de un moderno Palacio Municipal en el que se ubiquen todas las oficinas del gobierno municipal como un derecho soberano acariciado por su población hace muchos años. Cabe señalar que Chitré es la única cabecera de provincia que no cuenta con un edificio propio a tono a su categoría.
En 1960, por conducto de su Concejo Municipal, se dio primera clarinada sobre esa apremiante necesidad, donde se adelantó gran parte de los requisitos necesario para llevar a efecto la obra, pero lamentablemente el acostumbrado egoísmo político, social y personal impidió la realización de la misma. Hoy ha resucitado esa inquietud por conducto de un comité apolítico identificado con el pueblo, avalado por una enorme cantidad de firmas auténticas, que no sólo luchan por un palacio municipal, sino por un, relleno sanitario, el problema de la basura, las aguas negras en todos los sectores que amenazan con la contaminación de los ríos La Villa y Parita y sus afluentes. Ese complejo problema ha dividido a la sociedad en varias corrientes, unos reclaman y exigen con derecho esa gran necesidad de muchos años, otros luchan a la par de sus seguidores y sus intereses en la compra de un bien que no se ajusta a los requisitos y comodidades que requieren y exigen los usuarios, dentro de esos despachos municipales. El dilema sobre el Palacio Municipal de Chitré no se debe discutir como un tema político ni de intereses particulares, sino como una necesidad y un derecho legal y apremiante de muchos años entre las diferentes generaciones de Chitré.
Es lamentable que no se venda a la sociedad el tema del Palacio Municipal de Chitré con sentido de fundamento razonamiento e imparcialidad, como un beneficio para Chitré y no dentro de los intereses sociales, políticos y de clases. Si el Municipio de Chitré, en la actualidad, posee dos terrenos bien ubicados con superficies necesarias para un buen edificio, no veo ni encuentro los motivos o causas que impidan tal obra como un derecho propio de la ciudad. De lo contrario, cabría decir que Chitré ha sido siempre víctima de un fatal destino político, avalado de una clara discriminación e indiferencia socio política y personal de algunos sectores de la sociedad.
Ojalá ello sirva de una profunda reflexión social, política y gubernamental, en vista que los derechos de los pueblos no se niegan, sino se acuerdan como un beneficio para el presente y el futuro, y para que la historia se encargue en la identificación de sus autores.
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