El Estado: ¿Su tamaño o su función?
Publicado 2005/09/04 23:00:00
- katherine Palacio P.
...hay una relación positiva entre la existencia de libertades económicas y políticas y la creación de riqueza..
Fernando Manfredo Jr. en varias ocasiones se ha referido a las ideas de mi hermano, John Bennett, sobre el estado sin verdaderamente conocer dichas ideas. Esto no sorprende ya que los medios de desinformación han desinformado sobre ellas. John sí aboga por la reducción del tamaño de estado, especialmente en Panamá, donde su obesidad es gigantesca, pero nunca ha dicho que se debe eliminar el estado. John no es anarquista. Pero lo importante en esta discusión es definir el papel del estado. Sólo haciendo eso podemos pasar a determinar su tamaño. Después de haber leído los artículos de Manfredo, al respecto no me cabe duda de que es un estatista que cree en las bondades de los políticos y en su capacidad de manejar las cosas de los ciudadanos mejor que ellos. Paternalismo.
Manfredo alega que ni el estado intervencionista ni el mercado libre garantizan un crecimiento rápido ni una disminución de la pobreza, y que los diversos intentos han fracasado. Acierta y se equivoca. Acierta porque los estados intervencionistas han fracasado en todo lugar y tiempo. Acierta porque muchas intentonas de liberar el mercado han sido infructuosas porque han sido ficciones mistificadoras. Se equivoca porque en los últimos tres siglos, especialmente a partir de 1776, ha habido un crecimiento de la riqueza mundial como nunca antes en la historia de la humanidad. Aparejada a esa producción de riqueza ha habido una creciente distribución de esa riqueza y una constante disminución de la pobreza. El que lo niega peca de ignorancia o mala voluntad. Pero Manfredo se equivoca de manera más fundamental al cifrar la justificación del mercado o del tamaño del estado en su fracaso o su éxito. Aunque hay una relación positiva entre la existencia de libertades económicas y políticas y la creación de riqueza, su justificación está radicada en los derechos humanos.
Los derechos humanos se desprenden de la naturaleza humana y del derecho natural. La persona humana, por su entendimiento y capacidad de elección, especialmente en cuanto comparte estas características con su Creador, es sujeto de derechos inalienables que anteceden a cualquier legislación. El derecho a la vida, a la libertad y al usufructo del producto de sus facultades -la libertad de expresión, de religión, de propiedad, de libre contratación, etc.- son derechos fundamentales de todo ser humano. Pero los hombres no son mónadas inconexas e independientes. Somos seres sociales y sexuales -insoslayablemente relacionales- que vivimos tan sólo en cuanto nos interrelacionamos con el mundo y las personas que nos rodean. Precisamente por ello nos relacionamos para enfrentar el reto de un mundo difícil para sobrevivir en él. Formamos familias, clanes, ciudades y estados para defensa mutua. Y los derechos de todos son función de todos. Para proteger esos derechos creamos las asociaciones humanas en su progresiva complejidad subsidiaria hasta el estado. Pero lo único que le podemos delegar a dicho estado es la defensa de los derechos que son de todos. Jamás le podemos otorgar a dicho estado la función de crear beneficios a unos a expensas de otros, porque al acceder a la violación de los derechos de unos accedemos a la violación de los derechos de todos.
Por ello, las funciones del gobierno del estado están limitadas a la defensa de los derechos básicos. Cuando al estado se le otorgan funciones que rebasan estos límites, se le otorga el poder de confiscar los recursos necesarios para llevar a cabo esas funciones, expoliando los bienes de unos para beneficiar a otros. Se viola el sexto mandamiento: no robar. Y esto no se hace sin graves consecuencias. Alguien tiene que repartir el botín y el que parte reparte y se queda con la mejor parte. El gobierno se vuelve la Cueva de Alí Babá y atrae a los cuarenta ladrones, o 400, o 40, 000, o .. En palabras del propio Manfredo: ".. la protección no se otorgó en función de los beneficios económicos y sociales para el país, sino de los beneficios personales para los que ejercían el poder y sus amistades."
Manfredo finaliza diciendo: "En cuanto al tamaño del Estado, en mi opinión, lo más importante no es su tamaño, sino su eficiencia" y "en mi opinión, lo que hay que lograr es hacer más eficiente al Estado y más eficiente al mercado." Yo afirmo que más importante es la función del estado -chiquito, bien chiquito- y que ello conduce a un estado eficiente y a un mercado libre y eficiente.
(*)Director del Center on Global Prosperity del Independent Institute.
(c)www.aipenet.com
En lo que va del año 2005, en el albergue se han atendido 40 mujeres con 47 niñas y 31 niños de las cuales se les han brindado servicios de psicología, trabajo social, orientación y asesoría legal, además de tener una línea de auxilio que a la fecha ha recibido unas 274 atenciones.
El número de teléfono de Albergue Nueva Vida es 221-4690, su correo electrónico es: alberguecamm@cableonda.net, Apartado 6-1588 El Dorado, Panamá.
Manfredo alega que ni el estado intervencionista ni el mercado libre garantizan un crecimiento rápido ni una disminución de la pobreza, y que los diversos intentos han fracasado. Acierta y se equivoca. Acierta porque los estados intervencionistas han fracasado en todo lugar y tiempo. Acierta porque muchas intentonas de liberar el mercado han sido infructuosas porque han sido ficciones mistificadoras. Se equivoca porque en los últimos tres siglos, especialmente a partir de 1776, ha habido un crecimiento de la riqueza mundial como nunca antes en la historia de la humanidad. Aparejada a esa producción de riqueza ha habido una creciente distribución de esa riqueza y una constante disminución de la pobreza. El que lo niega peca de ignorancia o mala voluntad. Pero Manfredo se equivoca de manera más fundamental al cifrar la justificación del mercado o del tamaño del estado en su fracaso o su éxito. Aunque hay una relación positiva entre la existencia de libertades económicas y políticas y la creación de riqueza, su justificación está radicada en los derechos humanos.
Los derechos humanos se desprenden de la naturaleza humana y del derecho natural. La persona humana, por su entendimiento y capacidad de elección, especialmente en cuanto comparte estas características con su Creador, es sujeto de derechos inalienables que anteceden a cualquier legislación. El derecho a la vida, a la libertad y al usufructo del producto de sus facultades -la libertad de expresión, de religión, de propiedad, de libre contratación, etc.- son derechos fundamentales de todo ser humano. Pero los hombres no son mónadas inconexas e independientes. Somos seres sociales y sexuales -insoslayablemente relacionales- que vivimos tan sólo en cuanto nos interrelacionamos con el mundo y las personas que nos rodean. Precisamente por ello nos relacionamos para enfrentar el reto de un mundo difícil para sobrevivir en él. Formamos familias, clanes, ciudades y estados para defensa mutua. Y los derechos de todos son función de todos. Para proteger esos derechos creamos las asociaciones humanas en su progresiva complejidad subsidiaria hasta el estado. Pero lo único que le podemos delegar a dicho estado es la defensa de los derechos que son de todos. Jamás le podemos otorgar a dicho estado la función de crear beneficios a unos a expensas de otros, porque al acceder a la violación de los derechos de unos accedemos a la violación de los derechos de todos.
Por ello, las funciones del gobierno del estado están limitadas a la defensa de los derechos básicos. Cuando al estado se le otorgan funciones que rebasan estos límites, se le otorga el poder de confiscar los recursos necesarios para llevar a cabo esas funciones, expoliando los bienes de unos para beneficiar a otros. Se viola el sexto mandamiento: no robar. Y esto no se hace sin graves consecuencias. Alguien tiene que repartir el botín y el que parte reparte y se queda con la mejor parte. El gobierno se vuelve la Cueva de Alí Babá y atrae a los cuarenta ladrones, o 400, o 40, 000, o .. En palabras del propio Manfredo: ".. la protección no se otorgó en función de los beneficios económicos y sociales para el país, sino de los beneficios personales para los que ejercían el poder y sus amistades."
Manfredo finaliza diciendo: "En cuanto al tamaño del Estado, en mi opinión, lo más importante no es su tamaño, sino su eficiencia" y "en mi opinión, lo que hay que lograr es hacer más eficiente al Estado y más eficiente al mercado." Yo afirmo que más importante es la función del estado -chiquito, bien chiquito- y que ello conduce a un estado eficiente y a un mercado libre y eficiente.
(*)Director del Center on Global Prosperity del Independent Institute.
(c)www.aipenet.com
En lo que va del año 2005, en el albergue se han atendido 40 mujeres con 47 niñas y 31 niños de las cuales se les han brindado servicios de psicología, trabajo social, orientación y asesoría legal, además de tener una línea de auxilio que a la fecha ha recibido unas 274 atenciones.
El número de teléfono de Albergue Nueva Vida es 221-4690, su correo electrónico es: alberguecamm@cableonda.net, Apartado 6-1588 El Dorado, Panamá.

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