opinion
El llamado sistema inquisitivo
Juan Carlos Pastor - Publicado:
P ara vergüenza de la Corte, sus magistrados y jueces entran a Panamá, y no por vía de su iniciativa, la obligada implementación de lo que ahora llamamos Sistema Acusatorio.Para gracia de los involucrados en las altas jerarquías de nuestro demasiado cómodo e hipócrita sistema de justicia, cuentan ellos, cuando no son los mismos, con el cúmulo de técnicos e “ilustrados” procesalistas y autores nacionales afanosos más de figurar por medio de fantasiosos o mediocres ensayos que no hacen más que ocultar la verdad y no definir las realidades tal cual son en medio de tan abundante medianía mientras se hacen llamar Académicos pretendiendo así ser siempre parte de la doctrina en tan abusivo sistema jurídico.Malo o bueno siempre han sacado provecho del infeliz ejercicio osando llamarle “ciencia” a lo que siquiera ostenta su apariencia.En esto pretendo describir las realidades que antaño han servido más a la corrupción e injusticias, que a los caros objetivos de la justicia en manos del Órgano Judicial y su anuencia consciente.¿Qué es el Sistema Acusatorio?, eslogan ahora aprendido por aprovechados “académicos” que adelantan el tiraje de “obras” cada una peor que la otra en astucia, en medio de una población “letrada” demasiado sumisa y nulamente allanada a lo que su entorno intelectual ofrece, ofendiéndola en la médula de su intelecto y subordinada a la bazofia del engaño de una realidad jurídica premeditada.El Sistema Acusatorio, ¡letrados!, no es más que una forma honesta de describir paso a paso lo terrible que hemos sido durante décadas al permitir la construcción tergiversada y dolosa de un Sistema de Justicia que para salvarnos y a sabiendas, hemos denominado Escrito a fin de acuñarlo para violentar las Garantías Constitucionales y derechos fundamentales fundados en excusas inadmisibles y las infames interpretaciones y fallos de los Tribunales en la obtusidad de su ceguera.El Sistema Acusatorio es el claro reconocimiento de lo bueno que somos en la invención de subterfugios procesales que en su longitud y tortuosidad avalan las cabezas del sistema a fin de satisfacer sus comodidades prioritarias, sacrificando a toda costa la justicia, publicidad y transparencia.Nunca que recuerde en mi academia, al sistema lo llamaron Inquisitivo.Hoy, al enfrentar obligadamente al modelo acusatorio, los ilustres juzgadores con libertad reconocen su definición inquisitiva.Lo peor no es el dolo reconocido de la legendaria tortura contra la justicia, lo es, que con esa aceptación de históricas violaciones y desconocimientos a las garantías individuales, más las razones del móvil, sencillamente lo seguimos aplicando para no llamar la atención del iletrado y confundir a los medios que no entienden si se trata de un asunto académico o de omisiones fraudulentas ordenadas por la necesidad de un modelo que solo beneficia la negación de su propio fin.Jcpastor1622@hotmail.com