Histórico
El nueve de enero: tragedia que se pudo evitar
- Desmond Finian Harrington /opinion@epasa.com
Con el súbito ascenso a la presidencia del vicepresidente Johnson hubo mucha dinámica en su nuevo puesto y también serios deslices en sus mandos medios. Entre estos fue el gobernador de la Zona del Canal en no acatar tal mandato y diluirlo vía el no izar ninguna de las dos banderas. Nueve días después de tal incumplimiento estudiantes del Instituto Nacional marchan a Balboa; lo demás es historia. El gobernador Fleming, un héroe de guerra egresado de West Point y de MIT no se le hubiera ocurrido desobedecer a un Kennedy vivo.
Mañana lunes se cumple un aniversario más de aquella lamentable confrontación entre civiles y militares, dándonos como resultado a más de una decena de civiles y cuatro soldados muertos. Se han escrito bastantes atinados tomos por parte de testigos oculares e historiadores de ambas partes. Por ende, yo me enfocaré en los factores exógenos que probablemente llevaron a ese lamentable conflicto entre dos naciones que, por lo general, siempre han sido muy amigas.
La apresurada separación de Colombia y el leonino Tratado Hay-Bunau Varilla en 1903 generó múltiples malestares dentro de la ciudadanía panameña las décadas siguientes. Se pospuso una y otra vez lo inevitable; una violenta confrontación. Cada intento diplomático entre ambas naciones reducía el abismo hasta llevarnos al Acuerdo Presidencial Chiari-Kennedy que entraría en efecto en enero 1964.
El abrasivo tema como el de la izada de las dos banderas conjuntamente había sido finamente resuelto en papel pero un mes antes de su cristalización uno de sus protagonistas fue asesinado. Tal desdicha lleva al novato de Lindon Johnson a la Presidencia al ser juramentado dentro de un avión al lado de la ensangrentada recién viuda. Inevitablemente, Panamá pasa nuevamente a un segundo plano ya que Johnson se estrena en la Casa Blanca ante el intrincado tema de Vietnam, unas volátiles dos Europas y sus rangos medios dedicados a Latinoamérica optan “ablandar” lo acordado con Kennedy muerto. El resto ya todos lo sabemos y ahora es duelo nacional.
La realidad, destilada, es que Latinoamérica lleva casi doscientos años de estar bajo un celoso protectorado norteamericano; siempre y cuando no halla una sobria coalición de naciones sus administradores no nos observan debidamente. Para ellos su "seguridad interna" es un ítem innegociable con una definición algo elástica. Por lo general, para desdicha de Latinoamérica, las mejores mentes dentro de su servicio diplomático son asignadas a delicados puestos dentro de Europa y en Asia/Pacífico.
En 1960 Panamá tuvo la fortuna de tener asignado el excepcional e icónico embajador norteamericano Joseph Farland. Mi “tío Joe”, reemplazó al conflictivo Julian Harrington (nada mío) Su tacto y don humano, me contaba mi padre, eclipsaban a las otras altas figuras de EEUU en Panamá como era el General norteamericano en el Canal y su gobernador. En mi última visita a su casa en Boca Ratón, Florida él me comentó que había renunciado meses antes del “9” frustradisimo con la gran cantidad de despistados dentro del Departamento de Estado en a lo que Panamá se refería.
Nuestra nación fue creada, lamentablemente, gracias a un capricho norteamericano. Su estrategia logístico-militar mundial era construir y proteger un canal interoceánico. De que tuvimos mas de 15 intentonas contra nuestros vecinos colombianos les era de poca importancia. Los EEUU había entrado tarde en la carrera colonialista liderizada por las coronas europeas y de Japón. Al Coloso se le había agotado su paciencia con la lenta burocracia Bogotana y optaron por el audaz Plan B del francés Phillipe Bunau-Varilla et al les ofrecía.
A mediados del Siglo XIX, las coronas se expandían más y más en Asia y África. Los EEUU estaban aun desgastados por su gran guerra civil, pero se inicia inmediatamente, hasta 1890, la agotadora campaña contra las naciones indígenas Comanche, Apache, etc. Para 1898 los militares están ociosos y aprovechan una amarillista desinformación sobre un genuino accidente naval en la Bahía de la Habana. Sin investigar optan enviar su formidable marina contra el moribundo Imperio Español en el Caribe y en el archipiélago filipino.
Con esa subsiguiente victoria le arrebatan a Madrid las islas de Hawái, Guam y Filipinas (Pacifico) y Cuba con Puerto Rico (Caribe). Su Secretario de la Marina entonces era Teodoro Roosevelt y de primera mano se había enterado lo clave que es el rápido movimiento militar de un océano a otro. Él también hereda la Presidencia por medio de un asesinato y lleva consigo la idea de construir un canal. El Congreso es persuadido, entre Wall Street y el galo/zorro Bunau-Varilla, que se haga vía Panamá y no vía la más tecnológicamente factible nación libre desde 1821; Nicaragua.
Ya en 1904 se inician las obras de construcción de tal maravilla moderna por diez años. Conlleva un alucinante tráfico internacional de obreros de todo color y credos. Gran cantidad de equipo pesado empieza a llegar a nuestra infante nación. Los norteamericanos también empiezan a reclutar supervisores de todo tipo pero la mayoría provienen del Sur debido al alto desempleo desde su derrota en la Guerra Civil.
Ellos traen consigo sus costumbres; desafortunadamente algunas son de índole racista de lo administrativo y las ponen en práctica contra muchos panameños dentro y fuera de horas de trabajo. Ahora son problemas raciales los que se suman a las iniquidades del tratado original entre ambas naciones. Después de ambas Guerras Mundiales, lentamente se reiniciaban negociaciones y acuerdos para emparchar las fallas. Algunas de nuestras administraciones fueron efectivas mientras que otras fueron débiles en la mesa de negociaciones.
Para 1963 mucho de lo acordado entre nuestro presidente Chiari y Kennedy entraba en efecto en menos de dos meses después del asesinato. Se pactó más libertades sociales y económicas a los panameños dentro de la Zona al igual que la bandera sería izada junto a la norteamericana en las áreas civiles. Aunado a eso, allanan el camino para el Tratado Robles Johnson ("Tres en Uno" de 1967) el cual eclipsaba el conflictivo tratado de 1903.
Con el súbito ascenso a la presidencia del vicepresidente Johnson hubo mucha dinámica en su nuevo puesto y también serios deslices en sus mandos medios. Entre estos fue el gobernador de la Zona del Canal en no acatar tal mandato y diluirlo vía el no izar ninguna de las dos banderas. Nueve días después de tal incumplimiento estudiantes del Instituto Nacional marchan a Balboa; lo demás es historia. El gobernador Fleming, un héroe de guerra egresado de West Point y de MIT no se le hubiera ocurrido desobedecer a un Kennedy vivo.
En fin, se descarrila un buen acuerdo entre las dos naciones al igual que sus probables frutos. A la misma vez, el Canal deja de ser el vital recurso que era originalmente para los norteamericanos debido a los avances en otras tecnologías de transporte y las mejoras viales dentro de los EEUU. Aunado a esas realidades lo lamentable es que el 9 de Enero de 1964 fue el detonante para acelerar un acuerdo binacional que reemplazara el de 1903 y terminamos en 1977 con uno aun por definir si fue el mejor para Panamá o no.
Ingeniero en sistemas y telecomunicaciones

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.