El País de las Mujeres
Publicado 1999/08/11 23:00:00
No, no es sobre una novela de las que salen diariamente en los canales de televisión del país de lo que quiero escribir en este artículo, sino por el contrario, sobre las figuras femeninas que actualmente lideran el escenario político de nuestro Panamá. Me refiero a la señora Mireya Moscoso y la Ing. Balbina Herrera, la primera, electa presidenta de la República el dos de mayo de este año y la segunda elegida presidenta el 8 de agosto, del partido más grande de oposición a partir del primero de septiembre, el PRD.
A primera vista, lo único que podríamos decir que tienen en común es que son del sexo femenino, pero por lo demás, no tienen nada que las pueda identificar exceptuando que las dos son políticas conocidas por todos los panameños.
Por un lado, la nueva mandataria surge bajo la sombra del caudillo Arnulfo Arias Madrid, sin tener una experiencia política vasta, sólo la aprendida durante sus años al lado de su compañero de lucha, el Dr. Arias; lo que sí hay que reconocer es que después de las elecciones del 94 a esta fecha, la señora aprendió mucho y mejoró notablemente en el aspecto político. Hay que señalar que su campaña basada en el cambio dio buenos resultados en la opinión pública nacional, permitiéndole lograr su sueño más anhelado que fue el conquistar el solio presidencial; aparte de estos señalamientos habría que esperar que comience a ejercer como presidenta de la Nación para saber qué otras sorpresas ocultas tiene la señora Moscoso y si en verdad tiene la capacidad para gobernar este país, y si puede cumplir con todas las promesas.
Por el otro lado, se encuentra la Ing. Balbina Herrera, quien goza en su haber político de una trayectoria de luchas reconocidas por todos los panameños, en el movimiento estudiantil (FEP), luego en un frente femenino (FENAMUDE), pasando por la Alcaldía de San Miguelito y finalmente tres periodos consecutivos como legisladora de la Nación.
Esto demuestra que las cosas se perfilan interesantes a partir del primero de septiembre cuando ambas tendrán que demostrar sus capacidades sin perjudicar ni la gobernabilidad, ni al pueblo, que ve cifradas sus aspiraciones a través de la nueva mandataria, dirigiendo las cosas desde el Ejecutivo y al PRD con la otra balanza que es la mayoría parlamentaria junto con la mayor cantidad de las alcaldías y juntas comunales en todo el país.
En el país de las mujeres, Mireya Moscoso y Balbina Herrera tendrán en este sentido un reto inmenso, ambas deberán demostrar la capacidad que cada una tiene para lograr que el país siga creciendo, y que avance en el nuevo milenio por el camino que ya ha sido trazado por el mandatario saliente.
Hay claridad de liderazgo de estas dos mujeres y se conoce la astucia y habilidad que tiene por lo menos la Ing. Balbina Herrera lo que ya ha sido demostrado en cada una de las batallas políticas que ha tenido que sortear.
Objetivamente, habría que decir que la señora Moscoso también tiene lo suyo, sino pregúntele al Sr. Alberto Vallarino, quien conoce muy bien que la señora sabe cómo pelear para defender sus intereses a tal grado que le ganó a lo interno de su partido y luego le ganó la Presidencia de la República mandándolo a jubilación anticipada.
La pregunta será entonces: ¿pueden estas dos damas lograr lo que hasta la fecha los hombres no han logrado? Una desde la Presidencia de la República y la otra desde la Presidencia del partido opositor más grande, y que controla uno de los tres órganos del Estado. Esa es la cuestión de fondo.
Lo cierto es que las piezas del ajedrez están listas para sus movimientos, el tiempo dirá quién jugó mejor para convertirse en la reina absoluta del País de las Mujeres.
A primera vista, lo único que podríamos decir que tienen en común es que son del sexo femenino, pero por lo demás, no tienen nada que las pueda identificar exceptuando que las dos son políticas conocidas por todos los panameños.
Por un lado, la nueva mandataria surge bajo la sombra del caudillo Arnulfo Arias Madrid, sin tener una experiencia política vasta, sólo la aprendida durante sus años al lado de su compañero de lucha, el Dr. Arias; lo que sí hay que reconocer es que después de las elecciones del 94 a esta fecha, la señora aprendió mucho y mejoró notablemente en el aspecto político. Hay que señalar que su campaña basada en el cambio dio buenos resultados en la opinión pública nacional, permitiéndole lograr su sueño más anhelado que fue el conquistar el solio presidencial; aparte de estos señalamientos habría que esperar que comience a ejercer como presidenta de la Nación para saber qué otras sorpresas ocultas tiene la señora Moscoso y si en verdad tiene la capacidad para gobernar este país, y si puede cumplir con todas las promesas.
Por el otro lado, se encuentra la Ing. Balbina Herrera, quien goza en su haber político de una trayectoria de luchas reconocidas por todos los panameños, en el movimiento estudiantil (FEP), luego en un frente femenino (FENAMUDE), pasando por la Alcaldía de San Miguelito y finalmente tres periodos consecutivos como legisladora de la Nación.
Esto demuestra que las cosas se perfilan interesantes a partir del primero de septiembre cuando ambas tendrán que demostrar sus capacidades sin perjudicar ni la gobernabilidad, ni al pueblo, que ve cifradas sus aspiraciones a través de la nueva mandataria, dirigiendo las cosas desde el Ejecutivo y al PRD con la otra balanza que es la mayoría parlamentaria junto con la mayor cantidad de las alcaldías y juntas comunales en todo el país.
En el país de las mujeres, Mireya Moscoso y Balbina Herrera tendrán en este sentido un reto inmenso, ambas deberán demostrar la capacidad que cada una tiene para lograr que el país siga creciendo, y que avance en el nuevo milenio por el camino que ya ha sido trazado por el mandatario saliente.
Hay claridad de liderazgo de estas dos mujeres y se conoce la astucia y habilidad que tiene por lo menos la Ing. Balbina Herrera lo que ya ha sido demostrado en cada una de las batallas políticas que ha tenido que sortear.
Objetivamente, habría que decir que la señora Moscoso también tiene lo suyo, sino pregúntele al Sr. Alberto Vallarino, quien conoce muy bien que la señora sabe cómo pelear para defender sus intereses a tal grado que le ganó a lo interno de su partido y luego le ganó la Presidencia de la República mandándolo a jubilación anticipada.
La pregunta será entonces: ¿pueden estas dos damas lograr lo que hasta la fecha los hombres no han logrado? Una desde la Presidencia de la República y la otra desde la Presidencia del partido opositor más grande, y que controla uno de los tres órganos del Estado. Esa es la cuestión de fondo.
Lo cierto es que las piezas del ajedrez están listas para sus movimientos, el tiempo dirá quién jugó mejor para convertirse en la reina absoluta del País de las Mujeres.

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