Fauna política
El político narval
- Arnulfo Arias O./opinion@epasa.com/
Algunos políticos avanzarán en forma predecible todas sus vidas. Se consagran por completo a tareas que saben que no le brindarán satisfacción alguna, y como las ballenas narval, se sumergirán sin aire con la fe de que volverán a encontrar un respiradero salvador adelante en su camino. No viven para nadie en particular, pero consagran sus vidas para todos. Fortunas, matrimonios, hijos y vida social quedan a veces consumidos por esa vocación poderosa que atormenta al hombre a darse a una causa colectiva en vez de concentrarse en su vida personal.
El patrón de migración de la ballena narval es altamente predecible. Todos los años, y año tras año, la ballena narval recorre el curso de aguas congeladas, haciéndose paso entre las fisuras del hielo ártico y avanza inclusive cuando no hay fisuras, sumergiéndose bajo espesas y duras formaciones de hielo, hasta encontrar nuevamente un respiradero que le permita aspirar el aire vital que necesita.
Algunos políticos avanzarán en forma predecible todas sus vidas. Se consagran por completo a tareas que saben que no le brindarán satisfacción alguna, y como las ballenas narval, se sumergirán sin aire con la fe de que volverán a encontrar un respiradero salvador adelante en su camino. No viven para nadie en particular, pero consagran sus vidas para todos. Fortunas, matrimonios, hijos y vida social quedan a veces consumidos por esa vocación poderosa que atormenta al hombre a darse a una causa colectiva en vez de concentrarse en su vida personal. Vive, pues, por las causas, aunque pocas veces las logra. Articulada y ponderada su gestión, nos damos cuenta de que no pasan sin dejar su huella y que a menudo son grandes fuentes de inspiración para los demás. Una especie de pólvora incendiaria parecen muchos de ellos, sí; pero no encapsulados dentro de un cartucho, sino dispersos, sueltos y disgregados. Encendidos brillan en medio de la noche, como fuegos artificiales que se ven, se escuchan y se disipan como sonora bocanada de humo que se va. En su afán por hacer, parecen consumirse ellos mismos, como un tabaco que la propia sociedad se fuma. Alguno que otro sí logra ser un faro en medio de una crisis social o de la oscuridad que reina durante el curso de la historia. Ninguno de ellos, sin embargo, está movido por afanes malintencionados y su intención es siempre buena, aunque improductiva muchas veces.
No obstante todo lo anterior, personalmente los admiro, porque, como las narval, seguirán moviéndose adelante, a pesar de todos los obstáculos, de una colectividad que es desagradecida y a veces hasta en medio de una absoluta oscuridad. Portan con ellos una luz, y despliegan una insuperable fe en el ser humano, en la sociedad y en la reivindicación histórica del hombre mismo. Por ello, no podía dejar a un lado a toda esta camada de hombres cuyo idealismo los supera y los mueve. Muchos de ellos, tal vez, han crecido en medio de los libros, de la información, de la intelectualidad y de la cultura. Sería admirable ver si mantienen su alta dosis de idealismo luego de obligarlos a caminar en forma empírica su causa.
Abogado

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