El Puerto Armuelles donde viví
- Ramiro Guerra Morales (opinion@epasa.com)
El Lic. Eudoro Jaén Esquivel, banquero y ex diplomático panameño, en un diario nacional del día viernes 28 de octubre, publicó un artículo de opinión titulado “Puerto Armuelles”. En el mismo, el distinguido ciudadano relata o describe lo que en el pasado fue esta pujante región de la provincia chiricana.
Con el debido respeto, le escribo y digo al autor del artículo, que el mismo describe a un Puerto Armuelles distinto donde nací y viví toda mi adolescencia . Mis estudios lo hice en la Escuela Secundaria de Puerto Armuelles (ESPA) y la infancia la pasé en el barrio de Silvar City, hoy rebautizado como la Barriada El Carmen. La descripción que nos hace el ciudadano Jaén, no se compadece con la realidad social donde nos desenvolvíamos. Teníamos que compartir sanitarios colectivos infrahumanos, donde prevalecía la porquería excremental; vivíamos en barracones , donde los baños también eran de uso colectivo, compartidos con ratones y ratas, que nos colocan merced a infecciones y otros males.
En el inicio de operaciones de la empresa bananera, los salarios eran paupérrimos , cierto , como señala el articulista, la empresa controlaba los llamados comisariatos que operaban como monopolios del expendio de alimentos.
En aquellos tiempos, los trabajadores , dado los salarios de hambre, se veían obligados a recurrir al crédito y para ello contaban con una libreta, donde el propietario anotaba lo adeudado y esto con el tiempo, se convirtió en un círculo de pobreza que le permitía subsistir al trabajador.
Cierto, que el único hospital que existía , era de la compañía frutera, pero Jaén , no dice, que en su mayoría los niños que se atendían en dicho nosocomio, estaban infectado con cuadros parasitarios, diarreicos y problemas de la piel que reflejaban una realidad distinta a la descrita por el autor de la columna mencionada.
EL responsable del escrito también deja de mencionar que en Puerto Armuelles los administradores de la empresa reprodujeron el régimen de segregación y apartheid que prevalecía en la entonces Zona del Canal. En Armuelles también existía una zona donde los gringos tenían su es cuelas, clubes, cines, y toda clase de privilegios. Todavía recuerdo las correteadas que nos daban a los muchachos que entrábamos a dicha zona a coger a uno que otro mango, naranja, mandarina, etc. En diversas ocasiones, mi recordada abuela Delfina tuvo que ir al cuartel de la policía a rogar que nos soltaran por el delito de comernos un mango de la zona mencionada.
Tampoco dice el autor mencionado que los colegios con que cuenta hoy mi querido Armuelles, fue la obra y lucha de todo un pueblo porteño.
Tampoco se dice que el agua que bebíamos provenía de un acueducto, el de San Bartola, que era agua de café y cerca del mismo operaba un porqueriza. No señor Eudoro, el Puerto Armuelles , que usted nos describe, no es real. ¿Fue usted alguna vez a Riomar?, en esa época llamado Rabo de Puerco o San Vicente, se hubiera dado cuenta que paralelo al “Puerto” que usted describe, había otro, el de los pobres, mancillados y humillados.
Señor Jaén, usted conoció al Puerto Armuelles, uno muy distinto al que en realidad existía, Para que no me interprete mal, no niego que la empresa frutera sí fue un factor clave de la economía porteña y del país., que por esa misma razón dio origen a dos Armuelles distintos.
Con relación al Sindicato, independiente de las evaluaciones que se hagan del papel que jugó en los últimos años, no se puede negar, que gracias a la organización sindical, sus luchas se fueron abriendo paso a relaciones de trabajo más humanas y justas. Ello fue fácil hasta cierto punto, no faltan algunos autores, que señalan que la humanización del trabajo, que vino con el Código de Trabajo de 1972, fue obra de dicho sindicato.

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