Fiestas
- José Pineda
Noviembre, entre nosotros, es mes de fiestas, oficiales, gremiales, e incluso, religiosas.
En los ambientes universitarios los profesores y alumnos entran en la etapa del "rallentando" que en música suele ser como ir disminuyendo la velocidad y el ritmo que se llevaba como quien va llegando al fin.
¿Cómo celebra el panameño estos días? Imposible una respuesta unívoca. Aquí si vale aquello de "tot capita tot sententiae" (tantas cabezas tantas opiniones).
En los medios de comunicación escritos, reaparecen las fotos de la Junta de Gobierno del 3, de los autores del Escudo, Himno y de la Bandera para recordarles a los panameños datos que mejor será que no los olvidemos como parte de nuestra identidad. No sea que sepamos mejor los datos de Estados Unidos y no los de tu pequeña patria. También publican escritos ya conocidos sobre las gesta separatista. En los medios televisivos se impone como algo ineludible la transmisión de los desfiles a lo largo del país; a eso se suman conferencias de tipo patriótico en los medios radiales y la repetición del himno, de la canción "Panamá, la patria mía" que ya no se canta ni en los colegios; en su lugar, la composición "Patria " del Lic. Blades y otras canciones olvidadas.
En el campo religioso, en la catedral se canta el "TE Deum"(A Ti, oh Dios alabamos) en acción de gracias por un año más de poder celebrar externamente esta fecha en medio de la acción humana falible, todo lo que para cada uno significa patria, la familia, los amigos, la escuela, el cementerio, la naturaleza de país tropical, el calor húmedo, la vecindad del mar, y últimamente, el ver pasar los barcos desde lejos por el famoso canal de los panameños y lo que sabemos de nuestra propia historia antigua, moderna, contemporánea, y actual con todos los demás sueños de concordia y progreso espiritual y material de un país en que no haya injusticias, en que se disminuya la pobreza, y que la riqueza que hay sea bien adquirida no por medios maquiavélicos, y sobre todo, que sea bien distribuida. Que el monstruo de siete cabezas del narcotráfico desaparezca de nuestras calles y no acabe con nuestra juventud
Que la celebración no se convierta sólo en ruidos musicales, de cornetas y tambores que han venido contaminando el ambiente con las prácticas estudiantiles desde el mes de junio o antes, y que al fin llegan a su descanso. Que los desfiles no se eternicen, ni se convierta en pasarelas, ni exhibicionismo atrevido que no tienen nada que ver con la fecha que celebramos.
A todos, los panameños de nacimiento y a los panameños por adopción, feliz día de la patria pequeña en territorio, pero grande en fe, ilusiones sentimientos, aspiraciones y conquistas.

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