Análisis
Importancia del estudio de la Antigüedad
- Paulino Romero C.*
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- opinion@epasa.com
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Hay en la Historia de la Antigüedad constelaciones de política internacional que se asemejan a las actuales, sin ser idénticas a ellas. La consideración de tales situaciones podría realmente afinar nuestra capacidad de comprender el contexto de relaciones políticas internacionales en la época actual
Todo pueblo que alcanza un cierto grado de desarrollo se halla naturalmente inclinado a practicar la educación. La educación es el principio mediante el cual la comunidad humana conserva y transmite su peculiaridad física y espiritual. Con el cambio de las cosas, cambian los individuos. El tipo permanece idéntico, sin duda.
La historia de la Antigüedad, particularmente de la Antigüedad clásica grecorromana, forma parte del canon de disciplinas de las viejas universidades; está igualmente representada en aquellas fundadas en los últimos decenios y es estudiada incluso en centros extrauniversitarios de investigación. Además, los temas de la Antigüedad son presentados a un amplio público a través de un gran número de libros, en exposiciones que gozan de una extraordinaria afluencia e incluso en emisiones televisivas.
¿Qué queremos decir cuando hablamos de Antigüedad? La Antigüedad es entendida como el periodo de la historia de la humanidad cuyo escenario fue la región mediterránea y zonas limítrofes, y que va desde la prehistoria carente de escritura hasta el principio de la Edad Media europea.
La Historia de la Antigüedad, en especial de la Antigüedad clásica, constituye por su temática y metodología una parte necesaria de la ciencia histórica en sentido global, de la cual no se puede prescindir en la continuación de la Historia medieval y moderna o bien en la actividad científica correspondientes a estas. Estas disciplinas afines de la Historia antigua necesitan, por ejemplo, la comparación con los fenómenos de la Antigüedad para poder reconocer, analizar y entender más claramente los acontecimientos del Medioevo y de la época moderna.
Al estudiar la Antigüedad grecorromana, o bien al enseñarla en las escuelas, se entra sin duda en contacto con un mundo extraño, por más que este sea el más cercano a nosotros, una cercanía que lo hace accesible. Este contacto posibilita por un lado, reconocer más claramente el propio entorno político-social y relativizarlo críticamente; pero también sucede, por otro, que a través de este encuentro con lo ajeno, la relación con el futuro se torna más abierta mediante la relativización histórica de lo actual. Al ejercitarse en explicar, analizar y comprender lo ajeno, se gana una mayor apertura, es decir, el acceso en suma a culturas extrañas, lo cual es particularmente necesario en el mundo en expansión de hoy.
Hay en la Historia de la Antigüedad constelaciones de política internacional que se asemejan a las actuales, sin ser idénticas a ellas. La consideración de tales situaciones podría realmente afinar nuestra capacidad de comprender el contexto de relaciones políticas internacionales en la época actual. Pero hay algo más: el encuentro con la Historia de la Antigüedad como placer y ocupación en el tiempo libre, como entretenimiento.
No solo pensamos en libros de divulgación y en las visitas a museos, sino también en el contacto con el mundo antiguo que tiene lugar a través de la expansión del turismo hacia los países mediterráneos, contacto casual, pero que tiene consecuencias. Esto quiere decir que despierta intereses que pueden ser satisfechos posteriormente con la lectura y la asistencia a conferencias, etc. La importancia de la Antigüedad crecerá aún más, justamente en las civilizaciones del ocio. Es lo mismo que decir que muchos de los efectos provenientes del estudio de la Antigüedad podrían tener lugar en este terreno, contribuyendo al enriquecimiento de la existencia humana.
*Pedagogo, escritor, diplomático

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