La Biblia, mejor libro del mundo
- Modesto Rangel Miranda (opinion@epasa.com)
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La verdadera fe y la voluntad de ser un cristiano se representa en el heroico valor de difundir y llevar la palabra de Dios a ...
La verdadera fe y la voluntad de ser un cristiano se representa en el heroico valor de difundir y llevar la palabra de Dios a ...
La verdadera fe y la voluntad de ser un cristiano se representa en el heroico valor de difundir y llevar la palabra de Dios a todas partes del mundo, sin determinar las consecuencias, como lo vivieron hace más de 20 mil años los que recibieron la verdadera inspiración de Dios al momento de redactar el libro más importante para toda la Humanidad: La Biblia.
Hombres como Moisés, Josué, el profeta Ismael, el Rey David, se distinguieron por su heroico valor y la obediencia a Dios aprendiendo el verdadero conocimiento que contenían las sagradas escrituras y que serían el esplendor y gloria para todo el pueblo de Israel que con el tiempo recibiría los mejores dones espirituales. Pero lo cierto es que las enseñanzas bíblicas dieron la inspiración para que grandes hombres proyectaran que el ser humano debería cambiar su forma de ser.
A través de la historia, el estudio de la Biblia fue de mayor impacto porque después de la resurrección de Jesucristo, cientos de personas decidieron llevar el verdadero significado del evangelio sin importar las consecuencias. Una de las etapas de la historia que tuvo mayor trascendencia fue la de la divulgación de las sagradas escrituras en la Europa Medieval, donde hombres como Martin Lutero, Juan Calvino y Juan Gutenberg, gran escritor y promulgador de la imprenta, contribuyó a la gran divulgación y la expansión de las sagradas escrituras con su traducción en otros idiomas.
Para los reyes y la autoridad de Roma significó un verdadero reto y desafío donde estos hombres retaron a la Iglesia dándole a conocer el grave error que se cometía. Como consecuencia de estas acciones se pagó un precio muy alto como lo fue la matanza de cristianos ocurrida el 24 de agosto de 1524 cuando miles murieron como consecuencia de una alta traición.
La divulgación de la palabra y de las sagradas escrituras se extendieron por toda Alemania, Inglaterra, Escocia, Francia y países del Lejano Oriente. Las persecuciones no pararon y fueron años de sufridas consecuencias hasta en la madrugada de los primeros días de noviembre de 1620 cuando cientos de personas de todos los niveles económicos, sociales y políticos iniciaron un viaje que los transformaría alejándose de sus tierras y hogares.
El hecho de levantar el espíritu de llevar las buenas nuevas costaría un gran precio. Hoy vemos que el mejor legado lo dieron ellos con sus vidas, pero el verdadero ejemplo fue de un solo hombre que dio su vida por nosotros y que es la inspiración de cada uno dentro de nuestros corazones, Jesucristo.

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