La Educación Superior y la tecnología
Publicado 2002/08/05 23:00:00
En el diálogo por la transformación del Sistema Educativo Nacional, pese a no ser un tema primario a tratar, la cuestión de la Educación Superior estuvo en todo momento en las iniciales consideraciones dentro de los debates que se desarrollaron en las mesas de trabajo; esto es consecuencia, a pesar de la no presencia formal de la Universidad de Panamá, de la participación de profesionales, independientemente del sector que representaran, vinculados a la comunidad universitaria. Como producto de esa discusión se consensuó la creación de una comisión integrada por todos los sectores que participamos en el diálogo y la misma tendrá la responsabilidad de preparar un proyecto de ley que organice el sistema de la Educación Superior en Panamá respetando el mandato constitucional, contenido en el artículo 95 de nuestra Carta Magna. El objetivo de este artículo es el de dar nuestro aporte a las próximas discusiones, particularmente en esta comisión que debe organizar el Ministerio de Educación, tal como lo determinó el consenso. Definimos la Educación Superior como el conjunto de modalidades educativas dentro del tercer nivel de enseñanza, orientadas a la formación de los cuadros técnicos y profesionales, y de cuadros académicos vinculados al área de la investigación.
Dentro de esta concepción, asignamos a los institutos de Educación Superior la responsabilidad de la formación de los cuadros técnicos y profesionales a través de carreras completas o intermedias, y se reserva para las universidades la formación de los cuadros académicos y que se fundamenta exclusivamente en la investigación científica al más alto nivel. Dentro del marco de estas responsabilidades debe existir una permanente comunicación entre los institutos superiores y las universidades, a fin de evitar duplicación de carreras. Este sistema de Educación Superior debe tener un eje que será la Universidad de Panamá, en tanto que es la institución oficial del sistema de Educación Superior por mandato de la Constitución Política de 1972 y por sentencia de la Honorable Corte Suprema de Justicia. Por otro lado, la planificación de las actividades del sistema de Educación Superior debe ser complemento de la planificación del desarrollo económico, social y tecnológico del país, para lo cual se hace necesario que el consejo de la Educación Superior también lo integren, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, el Ministerio de Economía y Finanzas, el Ministerio de Comercio, la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología y otros sectores vinculados al desarrollo de la nación.
Es incuestionable que el objetivo de la Educación Superior es formar profesionales especializados en los diferentes campos del saber, que desarrollen capacidad para ejercitar la investigación, con el fin de renovar y preservar la cultura para extender sus beneficios en su conjunto. Al asignar a la Educación superior tales funciones, la sociedad pretende lograr que el individuo, a la vez que desarrolle sus capacidades de análisis y reflexión que le permiten obtener una satisfacción individual, participe activamente en la transformación de la sociedad misma, por medio de la búsqueda de soluciones a problemas científicos, tecnológicos u organizativos que se orienten a la reestructuración del sistema productivo. El papel de la Educación Superior no es solamente contribuir al desarrollo del país mediante la preparación técnica e intelectual de la fuerza de trabajo que requiere el sistema productivo, o formar profesionales que participen en la conducción de los asuntos de interés nacional, sino concentrarse en la preparación de los recursos humanos capaces de enfrentar con éxito los procesos de transformación que permitan impulsar el desarrollo científico y tecnológico, socioeconómico y cultural del país
La actual coyuntura histórica en la que se encuentra el país, el cual está entre romper las viejas estructuras económicas y sociales, que nos mantienen sujetos al atraso y al subdesarrollo o responder a la dinámica de la transformación que un mundo que está en constante cambio nos impone, implica la necesidad que la Universidad de Panamá y el resto de las instituciones de Educación Superior ajusten sus metas y objetivos y reorienten sus estrategias de acción a fin de enfrentar los retos que este nuevo siglo reciente nos impone y dejar atrás los resabios del pasado.
Para el logro de un desempeño de calidad y de esta manera realizar una labor activa en una sociedad expuesta a cambios acelerados, las instituciones de Educación Superior en Panamá tienen que esforzarse en promover en su interior, transformaciones profundas que favorezcan el establecimiento de condiciones para mejorar la preparación de los recursos humanos. Aun cuando se reconoce los esfuerzos que se realizan en nuestro sistema por una formación de calidad, la velocidad con la que avanzan y se acumulan los conocimientos y la diversidad de las innovaciones ha constituido un potente freno para impulsar la creatividad nacional. Esta posición no es producto del antojo ni del sectarismo, sino la de contribuir en el debate sobre la Educación Superior en mi país, propugnando por su transformación estructural de forma gradual.
(romagrau19@hotmail.com)
Este lunes fueron suspendidas las clases en las escuelas de Río Mar, Las Mellizas y Finca Balsa, en el distrito de Barú, uno de los mayores afectados por el sismo.
Juliana López, presidenta del Club de Padres de Familia de la Escuela de Río Mar, advirtió que por las condiciones que presenta el centro educativo se decidió suspender las clases hasta que se realice una evaluación exhaustiva por parte de los técnicos y garantizar que no hay peligro para los niños.
Explicó que las primeras inspecciones realizadas determinan que la gran mayoría de las columnas del plantel están lesionadas, algunas paredes en el suelo, igualmente las ventanas han sido afectadas.
López advirtió que mientras no se lleve a cabo la evaluación, no reanudarán las clases.
Debido a la situación, autoridades del Ministerio de Educación realizaron una inspección por toda el área y para hoy se espera tener una respuesta y así determinar si se pueden iniciar las clases en la escuela o de lo contrario se va a proceder a trasladar a los estudiantes a otro lugar para garantizar su seguridad.
Por su lado, Arturo Alvarado, director Nacional del SINAPROC, explicó en Colón, que antes de empezar los simulacros había un 8% de concienciación en cuanto a la unidad gubernamental, pero al terminar los simulacros fue de 20% " y se tiene un avance de un 12%".
Alvarado no explicó por qué faltó coordinación después del terremoto y qué método de estadísticas emplea para llegar a resultados, desvirtuados por la realidad. Chiriquí no estuvo preparada sino que no hubo coordinación esa noche y corazones en máxima tensión.
Aseguró que los funcionarios continúan reuniéndose en Chiriquí para coordinar acciones de trabajo para cuando se registren estos tipos de desastres, "pero también es cierto que quisiéramos contar con un mayor presupuesto para hacer campañas de publicidad."
Aclaró que el responsable de SINAPROC en Chiriquí sólo dijo que no era necesario sacar a los enfermos porque las rajaduras que había tenido el hospital ya habían sido evaluadas por el doctor Oscar Rodríguez, de la Universidad Tecnológica de Panamá.
Alvarado señaló que si se presentan situaciones de desastres como un terremoto, donde el gobierno tiene que alojar a las familias, se cuenta con las escuelas, iglesias y los gimnasios; además disponen de toldas móviles valoradas en B/. 500 mil con materiales de primera y que pueden ser trasladada a cualquier provincia.
El funcionario reiteró que "estamos preparados para atender lo que podemos y listos para pedir ayuda a lo que no podemos y eso es parte de la preparación".
Esta operación involucra la participación de más de 400 personas, incluyendo las entidades que se encuentran en Colón, además de unidades que se trasladarán de la ciudad capital a un costo de B/. 6 mil que son financiados con donaciones por parte de organismos internacionales como el Centro para la Prevención de Desastres Naturales y el Programa de las Naciones Unidas.
Durante los simulacros en Colón se realizarán ejercicios para atender desastres como inundaciones, deslizamientos, terremotos, desalojo en escuelas y colegios secundarios, desplazamiento de personal de respuestas (búsqueda y rescate) a área designada, y traslado de herido a los hospitales.
A los funcionarios que participen se les dictará un seminarios taller que los capacitará y se les adiestrará en rescate en cuerdas en áreas locales, evacuaciones en el Hospital Manuel Amador Guerrero en planteles y otros. El certificado estará avalado por el SINAPROC y el Comando Sur.
Mientras que en Azuero, un temblor de 4.5 en la escala de Richter se registró a las 6:30 de la mañana de ayer, a unos 70 kilómetros del suroeste de Guararé originado en la falla de Tonosí.
El evento sísmico tuvo una profundidad de 10 kilómetros cuadrados, según informes meteorológicos del departamento de Geociencias de la Universidad de Panamá.
El temblor fue sentido con mayor intensidad en el distrito de Tonosí, Guararé y en la región del Cacarañao de Macaracas hubo mayor movimiento por la cercanía a la falla, sin causar ningún daño.
Por otro lado, en las Playas, El Rompío, Monagre y El Uverito ubicadas en las costas azuerenses se vivieron momentos de llanto, miedo y temor a un desastre, cuando a causa de fuertes vientos, acompañados de lluvia y tormenta, se tuvo que desalojar a cientos de bañistas que se encontraban en estos centros de esparcimiento.
Dentro de esta concepción, asignamos a los institutos de Educación Superior la responsabilidad de la formación de los cuadros técnicos y profesionales a través de carreras completas o intermedias, y se reserva para las universidades la formación de los cuadros académicos y que se fundamenta exclusivamente en la investigación científica al más alto nivel. Dentro del marco de estas responsabilidades debe existir una permanente comunicación entre los institutos superiores y las universidades, a fin de evitar duplicación de carreras. Este sistema de Educación Superior debe tener un eje que será la Universidad de Panamá, en tanto que es la institución oficial del sistema de Educación Superior por mandato de la Constitución Política de 1972 y por sentencia de la Honorable Corte Suprema de Justicia. Por otro lado, la planificación de las actividades del sistema de Educación Superior debe ser complemento de la planificación del desarrollo económico, social y tecnológico del país, para lo cual se hace necesario que el consejo de la Educación Superior también lo integren, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, el Ministerio de Economía y Finanzas, el Ministerio de Comercio, la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología y otros sectores vinculados al desarrollo de la nación.
Es incuestionable que el objetivo de la Educación Superior es formar profesionales especializados en los diferentes campos del saber, que desarrollen capacidad para ejercitar la investigación, con el fin de renovar y preservar la cultura para extender sus beneficios en su conjunto. Al asignar a la Educación superior tales funciones, la sociedad pretende lograr que el individuo, a la vez que desarrolle sus capacidades de análisis y reflexión que le permiten obtener una satisfacción individual, participe activamente en la transformación de la sociedad misma, por medio de la búsqueda de soluciones a problemas científicos, tecnológicos u organizativos que se orienten a la reestructuración del sistema productivo. El papel de la Educación Superior no es solamente contribuir al desarrollo del país mediante la preparación técnica e intelectual de la fuerza de trabajo que requiere el sistema productivo, o formar profesionales que participen en la conducción de los asuntos de interés nacional, sino concentrarse en la preparación de los recursos humanos capaces de enfrentar con éxito los procesos de transformación que permitan impulsar el desarrollo científico y tecnológico, socioeconómico y cultural del país
La actual coyuntura histórica en la que se encuentra el país, el cual está entre romper las viejas estructuras económicas y sociales, que nos mantienen sujetos al atraso y al subdesarrollo o responder a la dinámica de la transformación que un mundo que está en constante cambio nos impone, implica la necesidad que la Universidad de Panamá y el resto de las instituciones de Educación Superior ajusten sus metas y objetivos y reorienten sus estrategias de acción a fin de enfrentar los retos que este nuevo siglo reciente nos impone y dejar atrás los resabios del pasado.
Para el logro de un desempeño de calidad y de esta manera realizar una labor activa en una sociedad expuesta a cambios acelerados, las instituciones de Educación Superior en Panamá tienen que esforzarse en promover en su interior, transformaciones profundas que favorezcan el establecimiento de condiciones para mejorar la preparación de los recursos humanos. Aun cuando se reconoce los esfuerzos que se realizan en nuestro sistema por una formación de calidad, la velocidad con la que avanzan y se acumulan los conocimientos y la diversidad de las innovaciones ha constituido un potente freno para impulsar la creatividad nacional. Esta posición no es producto del antojo ni del sectarismo, sino la de contribuir en el debate sobre la Educación Superior en mi país, propugnando por su transformación estructural de forma gradual.
(romagrau19@hotmail.com)
Este lunes fueron suspendidas las clases en las escuelas de Río Mar, Las Mellizas y Finca Balsa, en el distrito de Barú, uno de los mayores afectados por el sismo.
Juliana López, presidenta del Club de Padres de Familia de la Escuela de Río Mar, advirtió que por las condiciones que presenta el centro educativo se decidió suspender las clases hasta que se realice una evaluación exhaustiva por parte de los técnicos y garantizar que no hay peligro para los niños.
Explicó que las primeras inspecciones realizadas determinan que la gran mayoría de las columnas del plantel están lesionadas, algunas paredes en el suelo, igualmente las ventanas han sido afectadas.
López advirtió que mientras no se lleve a cabo la evaluación, no reanudarán las clases.
Debido a la situación, autoridades del Ministerio de Educación realizaron una inspección por toda el área y para hoy se espera tener una respuesta y así determinar si se pueden iniciar las clases en la escuela o de lo contrario se va a proceder a trasladar a los estudiantes a otro lugar para garantizar su seguridad.
Por su lado, Arturo Alvarado, director Nacional del SINAPROC, explicó en Colón, que antes de empezar los simulacros había un 8% de concienciación en cuanto a la unidad gubernamental, pero al terminar los simulacros fue de 20% " y se tiene un avance de un 12%".
Alvarado no explicó por qué faltó coordinación después del terremoto y qué método de estadísticas emplea para llegar a resultados, desvirtuados por la realidad. Chiriquí no estuvo preparada sino que no hubo coordinación esa noche y corazones en máxima tensión.
Aseguró que los funcionarios continúan reuniéndose en Chiriquí para coordinar acciones de trabajo para cuando se registren estos tipos de desastres, "pero también es cierto que quisiéramos contar con un mayor presupuesto para hacer campañas de publicidad."
Aclaró que el responsable de SINAPROC en Chiriquí sólo dijo que no era necesario sacar a los enfermos porque las rajaduras que había tenido el hospital ya habían sido evaluadas por el doctor Oscar Rodríguez, de la Universidad Tecnológica de Panamá.
Alvarado señaló que si se presentan situaciones de desastres como un terremoto, donde el gobierno tiene que alojar a las familias, se cuenta con las escuelas, iglesias y los gimnasios; además disponen de toldas móviles valoradas en B/. 500 mil con materiales de primera y que pueden ser trasladada a cualquier provincia.
El funcionario reiteró que "estamos preparados para atender lo que podemos y listos para pedir ayuda a lo que no podemos y eso es parte de la preparación".
Esta operación involucra la participación de más de 400 personas, incluyendo las entidades que se encuentran en Colón, además de unidades que se trasladarán de la ciudad capital a un costo de B/. 6 mil que son financiados con donaciones por parte de organismos internacionales como el Centro para la Prevención de Desastres Naturales y el Programa de las Naciones Unidas.
Durante los simulacros en Colón se realizarán ejercicios para atender desastres como inundaciones, deslizamientos, terremotos, desalojo en escuelas y colegios secundarios, desplazamiento de personal de respuestas (búsqueda y rescate) a área designada, y traslado de herido a los hospitales.
A los funcionarios que participen se les dictará un seminarios taller que los capacitará y se les adiestrará en rescate en cuerdas en áreas locales, evacuaciones en el Hospital Manuel Amador Guerrero en planteles y otros. El certificado estará avalado por el SINAPROC y el Comando Sur.
Mientras que en Azuero, un temblor de 4.5 en la escala de Richter se registró a las 6:30 de la mañana de ayer, a unos 70 kilómetros del suroeste de Guararé originado en la falla de Tonosí.
El evento sísmico tuvo una profundidad de 10 kilómetros cuadrados, según informes meteorológicos del departamento de Geociencias de la Universidad de Panamá.
El temblor fue sentido con mayor intensidad en el distrito de Tonosí, Guararé y en la región del Cacarañao de Macaracas hubo mayor movimiento por la cercanía a la falla, sin causar ningún daño.
Por otro lado, en las Playas, El Rompío, Monagre y El Uverito ubicadas en las costas azuerenses se vivieron momentos de llanto, miedo y temor a un desastre, cuando a causa de fuertes vientos, acompañados de lluvia y tormenta, se tuvo que desalojar a cientos de bañistas que se encontraban en estos centros de esparcimiento.

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