La importancia de las bibliotecas públicas
Publicado 2001/10/06 23:00:00
Nuestras bibliotecas, por el contrario, suelen quedar alejadas de las prioridades estatales y padecer postergaciones, olvidos y marginaciones. La historia de nuestras bibliotecas es el ejemplo más elocuente. Es fácil recordar el estado de abandono en que se encontraba la primera sede de la Biblioteca Nacional a un costado de la Presidencia de la República cuando fue trasladada en 1965 a la calle 22, al frente del Palacio Legislativo. Y no tardó para que también padeciera los mismos síntomas de la anterior. Pero a pesar de todas las carencias y limitaciones, es una realidad que en nuestro país existe la necesidad de que se construyan muchas bibliotecas que cumplan con esmero, y dentro de las posibilidades, la tarea cultural de apoyar la educación de los panameños.
Es por eso que este diario apoya sin duda que la nueva sede de la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero R. ubicada desde 1987 en el Parque Omar, Vía Porras, corregimiento de San Francisco, en la ciudad capital, sirva como un aporte relevante a la cultura y constituya un valioso recurso para los estudiantes, investigadores y lectores que atienden de una manera adecuada a estas instalaciones que guardan miles de piezas bibliográficas y reciben anualmente más de doscientos mil personas. Actualmente, la biblioteca cuenta con cuatro pisos, donde los usuarios encuentran servicios como consulta del catálogo en línea, libros extranjeros y panameños, sala de lectura, exposición de revistas recientes, fotocopiado de documentos, salones para investigadores, consulta a base de datos y otros documentos en CD-ROM. Además está a disposición de los usuarios el alquiler de computadoras para procesamiento de palabras, una sala multimedia con computadoras a Internet, servicio de referencia, investigación bibliográfica, consulta de mapas, consulta de colección de periódicos y revistas panameñas, así como de organismos internacionales.
De esta manera, las bibliotecas públicas se reafirman como espacio democratizador de la cultura, posibilitando el acceso a los libros que tiene en sus estanterías y, en el caso de la Biblioteca Nacional, el de toda la información que contiene Internet. Resta, en esta y en otras importantes bibliotecas del país, que a la actualización de su patrimonio bibliográfico se le sume la informatización de su catálogo y se abra la posibilidad de consultar vía Internet la información allí guardada.
En consideración a la importancia que juegan las bibliotecas públicas en el desarrollo de la educación y de la cultura en nuestro país, las autoridades deben asignar mayores recursos para que cada día se creen más de estas instalaciones y se les dote de libros y revistas para que ayude a la población a un mejor entendimiento de la realidad nacional y de la historia universal.
Es por eso que este diario apoya sin duda que la nueva sede de la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero R. ubicada desde 1987 en el Parque Omar, Vía Porras, corregimiento de San Francisco, en la ciudad capital, sirva como un aporte relevante a la cultura y constituya un valioso recurso para los estudiantes, investigadores y lectores que atienden de una manera adecuada a estas instalaciones que guardan miles de piezas bibliográficas y reciben anualmente más de doscientos mil personas. Actualmente, la biblioteca cuenta con cuatro pisos, donde los usuarios encuentran servicios como consulta del catálogo en línea, libros extranjeros y panameños, sala de lectura, exposición de revistas recientes, fotocopiado de documentos, salones para investigadores, consulta a base de datos y otros documentos en CD-ROM. Además está a disposición de los usuarios el alquiler de computadoras para procesamiento de palabras, una sala multimedia con computadoras a Internet, servicio de referencia, investigación bibliográfica, consulta de mapas, consulta de colección de periódicos y revistas panameñas, así como de organismos internacionales.
De esta manera, las bibliotecas públicas se reafirman como espacio democratizador de la cultura, posibilitando el acceso a los libros que tiene en sus estanterías y, en el caso de la Biblioteca Nacional, el de toda la información que contiene Internet. Resta, en esta y en otras importantes bibliotecas del país, que a la actualización de su patrimonio bibliográfico se le sume la informatización de su catálogo y se abra la posibilidad de consultar vía Internet la información allí guardada.
En consideración a la importancia que juegan las bibliotecas públicas en el desarrollo de la educación y de la cultura en nuestro país, las autoridades deben asignar mayores recursos para que cada día se creen más de estas instalaciones y se les dote de libros y revistas para que ayude a la población a un mejor entendimiento de la realidad nacional y de la historia universal.

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