Panamá
La presencialidad en las universidades en la era digital
- Víctor J. Alexis D.
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- Director del Centro Regional Universitario de Colón, UP
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Desde una perspectiva ontológica, estar presente implica apertura al otro y disposición de interacción. La tecnología ha expandido este horizonte, posibilitando que la presencia se realice también en entornos digitales, a través de la mediación tecnológica. Videoconferencias, clases, congresos, seminarios en plataformas virtuales son espacios donde el sujeto está presente en tanto participa, se vincula y aprende. Esta transformación obliga a reconocer dos modalidades de presencialidad:
1. Presencialidad física o corpórea: presencia del cuerpo en el espacio físico.
2. Presencialidad virtual: presencia digitalmente mediada, donde el sujeto está ontológicamente presente, aunque físicamente ausente; es una forma distinta de presencia; una modalidad contemporánea del ser-en-el-mundo, un nuevo modo de apertura y relación mediado por la tecnología.
Por lo anterior, hoy el desarrollo tecnológico nos lleva a redefinir la presencialidad como una categoría plural que integra lo físico y lo virtual; en este sentido, la presencialidad deja de ser mera coincidencia espacial para convertirse en un fenómeno ontológico múltiple, propio de la actual era digital.
Esta transformación nos exige, además, repensar la relación entre cuerpo, tecnología y conocimiento. Y, en ese sentido, resulta interesante el artículo The Extended Mind ( La Mente Extendida), publicado en 1998 por Clark y Chalmers en la revista Analysis; allí sostienen que los procesos cognitivos no se limitan al cerebro, sino que pueden extenderse al entorno externo. Desde esta perspectiva, las herramientas tecnológicas, las plataformas digitales, los entornos virtuales de aprendizaje y los recursos en línea actúan como extensiones funcionales de la mente de las personas, facilitando la interacción y el procesamiento de información, transformando las condiciones del aprendizaje y redefiniendo el acto mismo de estar, pensar y aprender. La presencialidad virtual se convierte así en un espacio de construcción del conocimiento, donde la mente se despliega en interacción con otros y con el entorno digital, configurando un nuevo modelo para repensar la educación superior en tiempos digitales.
Por otro lado, Joseph Schumpeter, uno de los economistas más influyentes del siglo XX, formuló la Tesis de la Destrucción Creativa como el motor del desarrollo capitalista. Según esta idea, la innovación tecnológica destruye estructuras económicas existentes y da lugar a nuevas formas de producción, empleo y organización. Aunque concebida en términos económicos, siguiendo esta concepción schumpeteriana, aplicada a la era digital, el desarrollo tecnológico ha creado nuevas condiciones para relacionarnos, compartir información y conocimiento; por lo que la presencialidad física queda superada como el único modo de estar, y se abre una nueva compresión ontológica de lo que significa “estar presente”.
En este contexto, hablar de presencialidad en la actual era digital implica reconocer que el concepto se ha diversificado. Por lo tanto, una universidad contemporánea no puede limitarse a la presencialidad física como único modo de estar, sino que debe incorporar la presencialidad virtual como parte constitutiva de su desarrollo académico; esto es, además, de una adaptación funcional, un reconocimiento a que el conocimiento en la actualidad se expande y comparte mayoritariamente en entornos digitales, como nuevas formas de estar y aprender. Así, la universidad contemporánea se sitúa en el punto de fractura del tiempo, donde la innovación tecnológica redefine las condiciones de posibilidad del saber y del encuentro académico, para responder a las demandas de un mundo interconectado.

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